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la caja de herramientas - por jesusa
Todavia recuerdo el verano del año noventa y cuatro. Lo recuerdo como si se hubiera fijado en mi retina aquella fotografía en blanco y negro que te hice con mi antigua réflex. Fue una de mis primeras imágenes en aquel curso en el que me apunte ese año. ¿Lo recuerdas? Cuanto me quedaba por aprender y que ilusionado estaba. Todavia puedo ver tu cara de extrañeza en esa foto, e intento evocar ese momento.
Estabas en tu refugio. Ese pequeño pueblo, para el cual el tiempo parecía detenerse. Allí se levantaba tu antigua casa, erguida como tú, a pesar de los años. Mis primos y yo pasamos los veranos que podíamos junto a ti en ese mágico lugar. Tu tía Esmeralda, con tus ochenta y dos años reflejabas historias de una vida bien vivida. La casa, al igual que tú, era un testimonio del pasado, con sus recuerdos y secretos ocultos tras sus paredes.
Una tarde mientras la luz del sol se filtraba en el salón y lo inundaba de esa luz dorada, tú tía decidiste abrir la gran ventana que daba al jardín a través de la cual miles de aromas florales invadían el espacio mezclándose con el olor a libro antiguo y madera envejecida.
De repente, algo llamó tu atención. Era un ruido, casi imperceptible, que provenía de la pared del fondo. Te recuerdo con paso lento y decidido, fijando la mirada hacia ella. Había una grieta en la pared.
Era pequeña, apenas una línea delgada. En ese momento tu cara cambio. Mi réflex pudo plasmar ese breve instante. Aun cuando, con los ojos cerrados, sostengo en mis manos esa vieja y gastada fotografía, escucho tu historia sobre como las grietas en las paredes eran como las grietas en el alma. Pequeñas al principio, pero que si uno las ignoraba crecían y era imposible pararlas y podían causar grandes daños.
Al día siguiente aun puedo oírte telefoneando a Juan, el apañado como me decías, para ver si provisto de su caja de herramientas y su enorme sonrisa podía deshacerse de ese pequeño desastre ocurrido en tu salón.
Juan, tras examinar con suma delicadeza la grieta te comento: “No parece gran cosa, pero mejor reforzar la estructura antes de que crezca”, dijo con tono tranquilizador.
Me imagino que viendo a Juan trabajar no dejaste de pensar en el abuelo Pedro. Recordando como era él el que en otro tempo solía reparar cualquier desperfecto con sus propias manos. También recordarías como en otro tiempo mis padres llenaron la casa de juegos y risas, llenándola de vida y alegría.
Juan acabo el trabajo y te dijo que la grieta estaba ya sellada y la pared reforzada. Con una gran sonrisa te dijo que no había de qué preocuparse.
Resulta extraño como una pequeña anécdota y una vieja y ajada fotografía marcaron mi destino. Quise ser como ese Juan al que mi abuela Esmerada recurría para que esas grietan no crecieran y fueron tus palabras: “las grietas en el alma” las que hicieron que yo me convirtiera en psicólogo.
Después de dar varios giros a mi vida decidí que esas grietas podían ser tratadas en parte, y que podía Intentar, una vez que yo sané parte de las mías, dedicarme a ello e intentar que algunas grietas no se hagan mucho más grandes de lo necesario.
Comentarios (8):
Daniel Escobar Celis
18/02/2025 a las 23:54
Vale, vale. Primero que nada saludos.
Me ha gustado mucho el tono de añoranza del relato como las memorias del narrador. La apuesta de narrar en segunda persona tal y como si fuera una carta dirigida a la abuela me ha gustado, aunque es una apuesta arriesgada.
Por otra parte me gusta cómo empiezas como un pequeño recuerdo, una anécdota que de a poco va cobrando significado hasta volverse un punto de quiebre final en la vida del narrador. Me ha parecido curioso, porque desde el principio diría que participaste en el reto y escribiste cómo un narrador testigo, pero ese final le da un vuelco y una conclusión al narrador, ya que este es el que cambian.
Sea cómo sea, me ha gustado. Nos leemos pronto.
Si gustas puedas pasar por mi relato el número 41.
Codrum
19/02/2025 a las 14:29
Hola,
Un texto muy emotivo y reflexivo. La nostalgia se palpa desde la primera frase.
Solo por ponerte un pero; vigilia las comas vocativas y los “aún”. Hay algunas pequeñas faltas ahí.
Me gustó mucho el símil de grietas. Me parece muy bien traído a la temática del taller y con una carga reflexiva muy grande.
Jesusa
19/02/2025 a las 18:57
hola Codrum,
Gracias por tus comentarios sobre las comas porque es un tema que quiero mejorar.
Lo repaso para aprender.
nos leemos
IGNACIO
19/02/2025 a las 23:09
Hola Jesusa. Has escrito un relato entrañable en el que se explica que hay momentos en nuestra vida que determinan nuestro futuro. Imágenes que no se borran. Muy bien.
Creo que escribes en el móvil y sin corrector ortográfico porque hay algunos fallos de expresión y ausencia de tildes que suelen ocurrir cuando utilizamos pantalla pequeña, teclado mínimo y hemos pasado de los veinte años. Igual es mejor que escribas en el ordenador y luego copies el texto en el formulario.
Nos leemos.
Trinity
21/02/2025 a las 14:28
Hola Jesúsa,
cómo bien te dicen los compañeros en sus comentarios, tú relato es entrañable y emotivo. Contar una historia a raíz de mirar una vieja fotografía, tiene muy buenos resultados, como ha sido tu caso. La mayoría tenemos un pueblo de la infancia y unas personas que nos generan sentimientos y recuerdos inolvidables. Me ha encantado esa similitud que has mencionado entre la grieta en la pared y la grieta del alma. Algo que luego motivó al protagonista de la historia a dedicarse profesionalmente.
Una duda, al principio del relato hablas de la tía Esmeralda y al final de la abuela Esmeralda, no sé si me he perdido o son personas distinta, por lo demáse me ha gustado. Ánimo y a seguir leyéndonos.👌🏻
Ulises Vidal
22/02/2025 a las 17:16
Hola Jesusa!
a)Tú, tía Esmeralda, cambia por “…al que mi abuela Esmeralda…”
b)Un relato redondo en el que se sigue muy bien la evolución de los personajes desde el principio hasta el fin del relato. Historia muy bien dsesarrollada.
Destaco la construcción de ambos personajes, rescatados con mucha ternura desde la infancia, y que tanta influencia han de tener en la adultez hasta el punto de incidi en la elección de la profesión del protagonista.
¡Felicitaciones! ¡Espero que nos veamos en la próxima!
Ulises Vidal
22/02/2025 a las 17:19
¡Hola Jesusa!
Una corrección al error cometido involuntariamente, debí decir, “incidir”.
¡Hasta la próxima!
Verso suelto
24/02/2025 a las 14:24
Hola Jesusa. Buena idea la analogía de la grieta en la pared con las grietas del alma. Y buena idea la de reflejar como una simple anécdota puede orientar una vida. Caprichos del destino. Con esas dos buenas ideas has escrito un buen relato.
En lo formal creo que ya los compañeros te han advertido de algunos pequeños fallos. No insistiré en ellos.
Te agradezco tu lectura y comentarios de mi texto.
Nos leemos.