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Una grieta, una pista - por Ismael Tomas PerezR.

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Ana y Luis eran los nuevos propietarios de aquella vieja casa que habían comprado en un pueblo de Teruel, bastante pequeño, habitado apenas por veinte vecinos, todos ellos ya de edad avanzada. La gente joven había emigrado a otras zonas con más oportunidades, por lo que la amenaza de engrosar la lista de localidades de la España vaciada estaba ya presente.
Las duras condiciones de la zona, sobre todo el clima invernal y la falta, cada vez mayor, de suministros, acentuada también en los pueblos colindantes, estaban logrando que lentamente e irremediablemente disminuyera la población. De hecho, para poder comprar cualquier cosa era necesario desplazarse a más de veinte kilómetros, a otra localidad mucho mayor que ya disponía de comercio en general, así como ambulatorio médico, colegios y servicios de primera necesidad.
Ana y Luis estaban haciendo lo que otras parejas de gente joven, quedándose las casas de sus antecesores, reformarlas y así tener un sitio tranquilo donde pasar las vacaciones.
La ilusión era enorme, aunque sabían que tendrían mucho trabajo hasta que pudieran disfrutar de su nueva propiedad en las condiciones y comodidad que querían. Llegaron con la furgoneta cargados con todo lo que creían necesario con el propósito de pasar allí una semana que tenían libre, por lo que tuvieron que hacer muchos viajes hasta poder descargar todo.
La primera noche, extremadamente cansados, durmieron profundamente, apenas habían tocado la cama.
Al despertar, a la mañana siguiente, quedaron atónitos, había una grieta en la pared, además, bastante ancha, en la que daba al exterior en el lado que estaba el jardín lateral.
¿Cómo podía ser, porque no la habían visto antes? A pesar de las varias vueltas que habían dado anteriormente a la casa con el fin de comprobar su aspecto y que no tuviera ningún desperfecto importante que reparar.
Después de desayunar se dispusieron a dar una nueva vuelta a la casa, en especial para ver detenidamente esa pared. Su sorpresa fue enorme cuando comprobaron que por el exterior no había ni rastro de ninguna grieta, a pesar de que por el interior era bastante grande.
Luis notaba algo raro, la ventana que había abierto con el fin de ventilar, desde el interior, no estaba a la misma distancia, o eso parecía, de la esquina de la casa en el exterior.
Efectivamente, después de medir la distancia de la ventana a la esquina por dentro y por fuera, había una diferencia de un metro aproximadamente.
El muro no podía ser tan grueso, aunque a veces en las casas de los pueblos estos eran muy anchos.
No pudieron resistir la curiosidad y a los pocos días, acompañados por dos amigos se dispusieron a abrir un boquete donde la grieta en busca de la respuesta al misterio, ya que estaban seguros que algo había escondido.
Al derribar parte de esta por el interior apareció una escalera de piedra, estrecha y empinada que bajaba por el lateral de la casa. Era muy larga, lo que daba a entender que profundizaba mucho.
Provistos de linternas y llenos de curiosidad el grupo se dispuso a bajar llegando a una enorme sala de la que partían varios pasillos, y estos se bifurcaban más adelante varias veces. Todos llenos de libros a ambos lados, formando una inmensa biblioteca.
Aquello era un tesoro literario. Miles de libros llenos de polvo esperaban allí a que alguien los descubriera. Pero ¿Quién los había depositado allí? ¿Por qué estaban escondidos?
Además de acondicionar la casa, Ana y Luis, tendrían mucho trabajo por delante, ya que también eran grandes aficionados a la lectura.

Comentarios (4):

Esteban Souto

19/02/2025 a las 00:56

Ismael: Me gustó mucho la idea de los libros como tesoros descubiertos y elementos para disfrutar mientras siguen reparando la casa. La forma del relato me parece buena, va creciendo de a poco hasta dar con la grieta y posteriormente el tesoro. Los párrafos están bien construidos y tienen ritmo. Realizas cambios en la duración de los mismos y en las estructuras de las frases. Esas variaciones son muy buenas. Quizá sea importante que repases los párrafos en forma separada buscando controlar algunos detalles. Por ejemplo: La repetición de “mente” en “Lentamente e irremediablemente” correspondería “Lenta e irremediablemente”. Cuando usas el verbo “quedándose” toda la oración debe estar en el mismo tiempo verbal “reformándolas” “Teniéndolas”.
¡Gracias por compartir tu relato!

Cami

20/02/2025 a las 13:57

Hola Ismael! Es un lindo relato. No me atrapó del todo, pero es una linda idea. Nos seguimos leyendo. Saludos

Codrum

20/02/2025 a las 14:56

Hola, Ismael.
Una gran idea. Un tesoro literario me parecería genial encontrarlo en mi casa del pueblo.
No sé como se podran mantener ahí los libros, pero eso es otra cuestión.

En cuanto a tu texto lo he leido sin detenerme. Me ha gustado desde el principio. Planteas la despoblación. Si hubieras dicho que se mudan allí para vivir, y no únicamente para veranear, me hubiera resultado más acorde con la introducción.

El texto es corto y va directo. A lo mejor eso hace que no me identifique con la pareja o que no vea intensidad en ellos. Pero es por la extensión, no veo que sea ningun fallo.

Pone que participas en el reto. Yo me he liado mucho con el narrador testigo, pero te hago una pregunta: ? Dónde se encuentra el narrador para poder ser testigo de lo que nos cuenta?

!Buen trabajo!

Amadeo

21/02/2025 a las 12:38

Ismael:
Buena presentación, pero con algunos excesos, tales como cuando dices: por veinte vecinos, todos ellos ya de edad avanzada. Eliminaría: todos ellos ya. Cuando dices: los pueblos colin-dantes, estaban logrando que lentamente e irremediablemente disminuyera… Cambiaría por: los pueblos colindantes, lograban que irremediablemente disminuyera…
Bien presentado el conflicto/misterio.
Dices; Miles de libros llenos de polvo esperaban allí… ¿De polvo o de humedad?
Final abierto… considero que faltarían algunas pistas para que el lector se defina por una de ellas como posible.
Espero haber colaborado.
Nos leemos
Amadeo (Argentina)
Nº 53

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