Literautas - Tu escuela de escritura

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Huyendo de sí mismo - por Trinity

HUYENDO DE SÍ MISMO

Llovía con fuerza. La tormenta se había desarrollado muy rápida. De entre los hayedos salió una figura humana, no se distinguía bien, parecía un hombre corriendo y se dirigió hacía una casita situada en la ladera. Al llegar a la puerta que daba entrada al jardín, cayó desplomado en el suelo.

Una señora mayor de aspecto bondadoso salió a ver que pasaba, ante los persistentes gruñidos de su perro. Primero esperó que la lluvia cesase de caer. Las tormentas eran así, ahora caía la mundial, ahora salía el sol. Cómo así fue, los rayos de sol comenzaron a filtrarse por el nubarrón gris que ya se marchaba. El hombre pareció querer levantarse por si solo, la señora salió a socorrerlo y le invito a entrar en su casa.

Llevaba más de diez días adentrado en el bosque, buscando un lugar donde sentirse seguro. Su nombre era Richard. Y no le gustaban las viejecitas bondadosas con perros gruñones. Dentro de la casa Mary, le ofreció una taza de caldo caliente a Richard. Se le veía bastante recuperado, observaba la vivienda con bastante curiosidad. Había sacos de cemento, yeso, ladrillos y utensilios de albañilería, al parecer estaban reformando el cuarto de guardar leña que se encontraba en el pasillo, según le comentó la viejecita, que no paraba de hablar. Pensó que sería un buen lugar para recuperarse de los días que llevaba vagando por el campo, e incluso….para vivir allí. Pero primero debería solucionar algún problema.

A la mañana siguiente, el canto de un gallo despertó repentinamente a Richard. Miró aturdido a su alrededor y no reconoció el lugar donde se encontraba. Había dormido demasiado y se sentía abotargado. Se levantó para ir a tomar un café bien cargado, al pasar por el pasillo que conducía a la cocina, se dio cuenta que había una grieta en la pared. La tocó. El yeso que cubría la pared estaba fresco. No recordaba nada del día anterior. En la cocina una botella vacía de whisky barato, se encontraba volcada sobre la mesa. Se preparó un café doble y miró la nevera, si iba a quedarse allí necesitaría comprar provisiones.

Cogió el dinero que se encontraba dentro de un bolso colgado en la percha de la puerta de entrada y se dirigió al garaje. Intento poner en marcha un viejo Fiat y condujo al pueblo más cercano situado a escasos tres kilómetros. Aparcó al lado de una tienda de ultramarinos, de esas donde se puede comprar de todo un poco. Cuando entro no había mucha gente comprando en ese momento.

El dependiente no cesaba de mirarlo desde que entro, y no porque pensase que iba a robar. Su cara le sonaba de algo. Entonces recordó como el día anterior, el jefe de policía local le había entregado un cartel de búsqueda. Todavía no le había dado tiempo de colocarlo en la puerta. Abrió el cajón donde lo había guardado y miró la foto, se parecía bastante a la persona que se encontraba en su establecimiento en ese momento. Ahora tenía algo de barba y era un poco más delgado, pero estaba seguro que se trataba de él.

Bajo la foto, el texto que podía leerse, no dejaban indiferente:
« Se busca peligroso psicópata huido de la Penitenciaria Psiquiátrica Provincial,
ante cualquier sospecha de que pueda ser él, ponerse en contacto urgente con el
departamento de policía»

El dependiente nervioso descolgó el teléfono y marco el número que venía detallado al final del cartel.

Trinity

Comentarios (8):

IGNACIO

18/02/2025 a las 22:02

Hola Trinity. Si no me equivoco la señora ha terminado muerta y emparedada en la pared. El psicópata no recuerda lo que hizo el día anterior, pero no fue nada bueno. El problema que solucionó fue eliminar a la señora molesta. Muy sutil. Lo lees y te quedas con una sensación inquietante. Enhorabuena.
Nos leemos.

Jesusa

18/02/2025 a las 22:47

Hola Trinity. El psicópata encontró el lugar donde vivir como él había pensado. Me ha inyectado lo que pasaría en el ultramarinos cuando el dependiente descubrió que era un psicópata. He tenido que volver a leerlo porque no sabría que no sabía que había pasado con la abuelita, pero sí este de acuerdo con Ignacio. El psicópata ha aprovechado las obras en el cuarto de la leña para solucionar su problema. Muy interesante como has usado la grieta en la pared. Te sigo leyendo

Jesusa

18/02/2025 a las 22:48

Hola Trinity. El psicópata encontró el lugar donde vivir como él había pensado. Me ha intrigado lo que pasaría en el ultramarinos cuando el dependiente descubrió que era un psicópata. He tenido que volver a leerlo porque no sabría que no sabía que había pasado con la abuelita, pero sí este de acuerdo con Ignacio. El psicópata ha aprovechado las obras en el cuarto de la leña para solucionar su problema. Muy interesante como has usado la grieta en la pared. Te sigo leyendo

Trinity

19/02/2025 a las 09:58

Gracias por vuestros comentarios.
Sí, se carga a la viejita bondadosa y al perro gruñón.

MT Andrade

20/02/2025 a las 01:48

Hola Trinity. He leído tu relato. La idea general es buena. Creo que no es del todo verosímil. ¿Qué hace la señora bondadosa en una casa frente al bosque solo con un perro?
Me parece que deberías agrandar la punta del iceberg sugiriendo algo más sobre la suerte de la señora bondadosa y el perro gruñón.
El final abierto es bueno. Nos deja la duda acerca de si el loco dejará al dependiente finalizar la llamada.
Saludos

PROYMAN1

24/02/2025 a las 13:15

Saludos Trinity he leído tu relato y me ha gustado también final aunque no es definitivo.
Los detalles técnicos se encargan los compañeros de apuntarlos y yo los considero que son acertados. No me queda claro el final de la señora que ayuda al tipo desagradecido.

Alberto Suárez Villamizar

01/03/2025 a las 01:00

Al leer la historia se me plantea dos dudas: saber que pasó con Mary, la señora que inicialmente lo acogió en su casa, y en segundo lugar con el dependiente. Sería que el psicópata fue capturado y llevado al centro de rehabilitación.
Historia que plantea el suspenso, y el lector puede a su manera resolver esas dudas.
Felicitaciones

Dante

09/03/2025 a las 08:45

¡Hola Trinity! Mi relato está un poco más arriba y por norma me ha tocado leer y comentar el tuyo.

Me pareció interesante el juego entre el título y el contenido y ciertos elementos que hacen que me haya gustado.

Ahora sí, pasaré a hacer el comentario, y para ello trataré de seguir la guía de Literautas:

I.- FORMA:

I.- 1.- ASPECTOS POSITIVOS:

I.- 1.- 1. GÉNERO, TONO Y LENGUAJE:

En general no soy partidario de dividir tajantemente los géneros. Con respecto a este relato, no tengo del todo claro en cuál o cuáles podría encuadrar, pero sin embargo funciona. Si tuviera que arriesgar, diría que lo más cercano sería una fusión entre el misterio o suspenso y el terror psicológico.

El tono es aparentemente liviano al inicio y se va tornando gradualmente más denso.

El tono es coherente con el género (o los géneros entre los que navega el texto) y el lenguaje es apropiado en relación a ambos elementos formales.

I.- 1.- 2. ATMÓSFERA O AMBIENTACIÓN:

La ambientación o atmósfera es adecuada, y se logra gracias a las referencias espaciales (la casa junto al bosque, los diez días de Richard en el bosque), climáticas (las tormentas, el sol), temporales (los días que Richard estuvo en el bosque, el tiempo que está en la casa, el intervalo temporal hasta la mañana siguiente) y las alusiones a los personajes (la señora mayor bondadosa, su perro gruñón, el dependiente de la tienda), y, por supuesto mediante las descripciones que tienen que ver con esas variables.

Debo decir que este elemento formal está muy bien trabajado.

I.- 1.- 3. EL RITMO Y LA ACCIÓN:

El ritmo, considerado desde el punto de vista de la acción es algo pausado pero no lento. Más bien moderado y continuo, con alguna aceleración en algún momento (cuando Richard se dirige a la tienda para aprovisionarse, lo que es lógico porque aquí la historia se aproxima a su clímax).

I.- 1.- 4. EL RITMO, LA CONSTRUCCIÓN DE FRASES, ORTOGRAFÍA, PUNTUACIÓN Y GRAMÁTICA:

Estos elementos están en general muy trabajados, sin perjuicio de lo que expondré en las áreas susceptibles de mejoras.

I.- 1.- 5.-SONORIDAD:

La combinación de palabras que conforman el texto es adecuada. No es algo destacado o peculiar (como podría serlo un texto de tintes poético -no necesariamente de género poesía-) o con diálogos, descripciones o pasajes “vistosos”, pero reitero es adecuada. ¿Por qué? Porque es lo que pide la historia y los géneros en los que se navega. Suena correcto, ameno y hasta “cercano”. Lo cual refuerza la sensación de suspenso y de terror psicológico.

I.- 1.- 6. PUNTO DE VISTA:

El elemento punto de vista responde a la cuestión desde dónde y desde la óptica de quién se cuenta la historia, por lo que tiene relación directa con el tipo de narrador.

Luego de leer el texto, volví a verificar si habías marcado el reto opcional o no. Constaté que no lo hiciste, lo cual es correcto, porque el narrador no es testigo sino tercera persona omnisciente (se muestra cómo es la anciana, su perro y el fuero íntimo de Richard -“no le gustaban las viejecitas bondadosas con perros gruñones”- y las dudas del dependiente en la tienda. Todo esto sólo puede saberlo un narrador que conozca todo).

No es la única alternativa viable para contar una historia así, pues todo depende de dónde quieras poner el acento. Pero sin lugar a dudas la elección fue acertada. Cumple con el propósito narrativo, puesto que al estar vinculado el relato con lo psicológico, mostrar el fuero íntimo de los personajes (e incluso “al mostrarlo no mostrándolo”, como sucede con la elipsis acerca de lo que hizo Richard con la anciana y su perro, que es clave en la trama pero no se narra sino que se omite estratégicamente) juega en favor de lo que se quiere contar.

I.- 1.- 7. DIÁLOGOS:

Este elemento formal está ausente en el relato por la sencilla razón de que no hay ni un solo diálogo.

Si bien los diálogos pueden contribuir a dar dinamismo a la narración, dadas las características del relato, no está mal no haberlos utilizado. Como tampoco hubiera sido incorrecta la elección contraria, aunque podría haberse complicado por el límite de las 750 palabras. Puede crearse mucho suspenso y terror psicológico a través de los diálogos, con o sin acotaciones. Pero lo cierto es que para profundizar en ello el límite del taller te hubiera jugado en contra. Por tal motivo, juzgo apropiada tu decisión.

I.- 1.- 8. DESCRIPCIONES:

Prácticamente en cada párrafo hay descripciones.

Con respecto a este elemento formal siempre es posible pecar por defecto o por exceso (generalmente sucede esto último). Por ello, la descripción es cuestión de medida, de proporción. Pero además de este aspecto cuantitativo hay otro cualitativo y funcional: el por qué y el para qué se introducen las descripciones.

Conjugando esos dos criterios y las características del relato, es atinado que haya tantas descripciones. Por lo demás, la adjetivación es adecuada en cantidad y en calidad.

I.- 1.- 9. CONFLICTO:

Hay varios conflictos en el relato, y esto lo torna interesante.

Richard tiene un conflicto del tipo “persona vs. sociedad (Ley)”, porque es buscado por la policía.

También tiene un conflicto intrapersonal (consigo mismo), que es EL conflicto central del relato, como lo sugiere el título: “Huyendo de sí mismo”. Escapa de la persecución de las fuerzas de la ley, pero también intenta hacerlo de sí mismo…

La anciana tiene un conflicto con Richard: ¿lo ayuda o no? Por ayudarlo (solución del primer conflicto), aparece otro: involuntariamente se convierte en un obstáculo para él. Por eso el narrador, con astucia, refiere a que él “primero debería solucionar algún problema.”. Son dos conflictos del tipo “persona vs. persona”.

El perro, que parece darse cuenta de que “algo no está bien”, también tiene un conflicto con Richard. Vamos a decir entre comillas “persona” vs. persona. (Sería animal vs. persona, pero esta categoría no suele aparecer en la clasificación de conflictos y cuando aparece en general el animal puede que aparezca englobado dentro de “naturaleza”, lo que no sería correcto porque quedaría diluido en una fuerza superior y carecería de individualidad, y aquí lo que se remarca es eso).

Finalmente, el dependiente de la tienda tiene otro conflicto, que es triple: contra Richard (persona vs. persona), porque es el peligroso psicópata (y hay que enfrentarlo, denunciarlo o huir); contra sí mismo (intrapersonal): “¿lo denuncio o no?” y eventualmente, contra la sociedad/la ley: si bien no estaría obligado a denunciar como lo están ciertas personas (ej. funcionarios públicos): si no lo hiciera, ¿potencialmente podría encuadrar su conducta en el delito de encubrimiento? Y todos estos conflictos están tamizados por el miedo, lo cual es coherente con el género de la historia, y, además, contribuyen al excelente final abierto del relato.

I.- 1. 10.- INTRIGA:

Dado que este elemento deriva en gran medida del conflicto, al tener tantos y tan buenos conflictos, que están correctamente planteados y se encuentran interrelacionados, es imposible que no esté presente la intriga.

Además, al estar tan bien dosificada la información a lo largo de la evolución del relato, es inevitable que el lector se pregunte qué sucederá luego, que su curiosidad sea desafiada y renovada a cada paso hasta el final abierto y apropiado para la trama.

I.- 1. 11: PERSONAJES:

Los personajes están bien delineados, aunque están más sugeridos que trabajados.

No diría que son planos o estereotipados, pero sí que pueden haber “sufrido” por el estrecho límite del taller (750 palabras) y, por otro lado, dependen del enfoque del narrador. Al ser un narrador omnisciente, así como puede percibirse “cercano” cuando entra “dentro” de los personajes (en lo que piensan o sienten), es a su vez distante, a veces algo frío. Y esto hace que el esquema de la historia se traslade hacia lo que se llama en inglés “plot driven” (manejada por la trama) -que se opone a “character driven”, es decir, manejada por los personajes-.

Esto es una elección de cada autor, pero desde el momento que hay misterio, suspenso y crímenes, es posible que esa tendencia “plot driven” se explique. Desde el punto de vista del ámbito psicológico sobre el que recae el terror, quizás sería preferible el enfoque opuesto. Tal vez con una extensión mayor podrías lograr un balance entre ambos, lo que beneficiaría para profundizar en los personajes.

Sin embargo, no diría que los personajes están mal trabajados, pues cumplen son funcionales y cumplen con claros roles en la historia.

Richard es claramente el protagonista. Y esta es una decisión audaz y en parte atípica. No es extraña ni excepcional, porque hay obras literarias y audiovisuales que narran desde “el raro”, “el malo”, “el villano”, “el criminal” o, en su caso, “el antihéroe” -no confundir a esta categoría con el antagonista, el “malo” o “villano o “enemigo”-. Pero lo cierto es que es menos común.

No es que aquí literalmente se narra “desde el psicópata” porque no es narrador protagonista, pero sí el narrador omnisciente se “pega” a él y va manipulando nuestra atención desde él.

Como elegir un protagonista así no es lo más común, creo que es un punto muy alto del relato y por ende, un toque de distinción.

Los demás personajes, aunque secundarios, van mutando en su rol, que es mixto o complejo.

La anciana es una ayudante del protagonista, pero deviene en antagonista, porque se convierte en un obstáculo para él (o eso cree: pero “resuelve” el “problema” como si fuera verdadero).

El perro es el único antagonista claro y fijo: él no colabora con el protagonista. Si por él fuera, lo combatiría. No es gratuito que se califique de gruñón al perrro. Es evidente que algo percibe.

El jefe de policía local es antagonista, pero mediato y difuso, pues sólo se lo nombra: no aparece ejecutando una acción frente a “nuestros ojos”. El narrador no lo muestra actuando, lo refiere a través de los recuerdos del dependiente.

El dependiente, por fin, es un personaje ambiguo: según cual sea su decisión será ayudante del protagonista o del antagonista (policía).

Por último, como el conflicto principal de Richard es consigo mismo, de quien no puede huir, él mismo es también antagonista.

En consecuencia, aún cuando no puedan haberse profundizado mucho los personajes, su planteamiento es claro y funcional, contribuyen al desarrollo de la trama y tienen cierta complejidad, puesto que su rol no es fijo sino mixto (encuadran en más de una categoría) y, en algún caso, como el dependiente (a nivel consciente) y en el de la anciana (a nivel inconsciente -no en sentido de la Psicología, sino en el de “no saber”, “no prever”-), la clasificación final deriva de la decisión de los personajes.

I.- 2. ÁREAS SUSCEPTIBLES DE MEJORA:

I.- 2.- 1. GRAMÁTICA, PUNTUACIÓN Y CONSTRUCCIÓN DE FRASES:

(A) ORTOGRAFÍA:

Si bien este elemento en general está bien, se verifican algunos errores de ortografía, que bien podrían ser un error de tipeo. Por si acaso, los marcaré a continuación

“… se dirigió hacía una casita…”: resulta evidente el error de tipeo. En lugar de “hacía”, debería decir “hacia”.

“Una señora mayor de aspecto bondadoso salió a ver que pasaba…”: aquí la palabra “que” opera como pronombre interrogativo indirecto y, por ende, debe llevar tilde: “qué”.

“El hombre pareció querer levantarse por si solo…”: en esta frase la palabra “si” debería llevar tilde y debería decir: “El hombre pareció querer levantarse por sí solo…”, ya que refiere al sujeto, al hombre. Si se utilizara “si solo”, daría idea de la introducción de una condición (por ejemplo: x sucede si y solo si…). Mientras que el “sí” con tilde, más allá de funcionar como adverbio de afirmación, según el Diccionario Panhispánico de dudas, es también “la forma tónica reflexiva de tercera persona, tanto del singular como del plural.”, operaría como “pronombre personal tónico” y siempre debe ir precedido de una preposición, como por ejemplo en la expresión “volvió en sí”, que se usa para significar que alguien recuperó la conciencia. En el caso de la expresión “por sí solo”, sucede lo mismo.

“…y le invito a entrar en su casa.”: como el verbo “invitar” se ha conjugado en pretérito perfecto simple, debe ir con tilde. Lo correcto es: “…y le invitó a entrar en su casa.”

“Intento poner en marcha…”: como el verbo “intentar” se ha conjugado en pretérito perfecto simple, debe ir con tilde. Lo correcto es: “Intentó poner en marcha…”

“Cuando entro no había mucha gente…”: como el verbo “entrar” se ha conjugado en pretérito perfecto simple, debe ir con tilde. Lo correcto es: “Cuando entró no había mucha gente…”

“El dependiente no cesaba de mirarlo desde que entro…”: es exactamente el mismo caso que en la frase anterior. Lo correcto es: “El dependiente no cesaba de mirarlo desde que entró…”

“Entonces recordó como el día anterior, el jefe de policía local le había entregado un cartel de búsqueda.”: aquí “como” se usa como una interrogación indirecta, o en su caso como una exclamación indirecta, por lo que debe llevar tilde: “cómo”.

“El dependiente nervioso descolgó el teléfono y marco el número…”: como el verbo “marcar” se ha conjugado en pretérito perfecto simple, debe ir con tilde. Lo correcto es: “El dependiente nervioso descolgó el teléfono y marcó el número…”.

(B) GRAMÁTICA:

“Llovía con fuerza. La tormenta se había desarrollado muy rápida. De entre los hayedos salió una figura humana, no se distinguía bien, parecía un hombre corriendo y se dirigió hacía una casita situada en la ladera. Al llegar a la puerta que daba entrada al jardín, cayó desplomado en el suelo.”

En este párrafo inicial debería analizarse la coherencia de tiempos verbales y la de algunas palabras.

Si bien todo el párrafo está en pasado, y ello es correcto, los tiempos no son los mismos.

“Llovía con fuerza”: es correcto, ya que usa el pretérito imperfecto por tratarse de una acción, aunque impersonal, inacabada en el pasado.

“La tormenta se había desarrollado muy rápida”: como la acción de llover viene precedida por una causa, que es la tormenta, utilizar el pretérito pluscuamperfecto, que es como “el pasado del pasado”, es correcto. Lo que no sería correcto es “rápida”. Correspondería reemplazarlo por “rápidamente”, ya que se trata de un adverbio de modo que refiere al verbo “se había desarrollado” y responde a la pregunta: ¿cómo se había desarrollado la tormenta? La respuesta es el advierbio: rápidamente.

“De entre los hayedos salió una figura humana, no se distinguía bien, parecía un hombre corriendo y se dirigió hacía una casita situada en la ladera.”: más allá de lo que pueda decirse en relación a la puntuación, es en esta oración donde se verifican las incoherencias de tiempos verbales. “Salió” está en pretérito perfecto simple, que indica una acción terminada en el pasado; “distinguía” está en pretérito imperfecto, que equivale a una acción desarrollada pero no terminada en el pasado; “parecía” también se encuentra en pretérito imperfecto; y “se dirigió” se halla en pretérito perfecto.

Podría utilizarse “salió”, ya que salir es una acción que se ejecuta una vez.

Puede decirse que la figura humana “no se distinguía bien”, y quizás se tornaría más claro agregar un “que” previo (“que no se distinguía bien”).

También sería válido aludir a que “parecía un hombre corriendo” o “parecía un hombre que corría”, pero lo que no sería correcto es “se dirigió”. Si la figura no se distinguía, corría y parecía ser un hombre, todo ello es algo gradual y sugiere movimiento, por lo que conjugar en pretérito imperfecto, que implica una acción inacabada en el pasado, estaría bien. Pero no sería coherente que al verbo “dirigir”, que también supone movimiento se lo conjugue en pretérito perfecto simple que refiere a una acción concluida. Debería ser reemplazado, pues, por “se dirigía”.

“Bajo la foto, el texto que podía leerse, no dejaban indiferente:”: en este caso hay una falta de concordancia entre el número del sujeto y el del verbo. El sujeto es el “texto” y el verbo es “dejaban”. Como “texto” está en singular, el verbo “dejar”, una vez conjugado, debe ir también en singular. Lo correcto sería “Bajo la foto, el texto que podía leerse, no dejaba indiferente”.

(C) PUNTUACIÓN:

Este es quizás el elemento formal que más debiera reexaminarse.

Analizado a nivel global, detecto que el texto tiende a una abundancia de comas por sobre otros signos de puntuación, lo que incide directamente en el ritmo y el flujo de la lectura: o bien torna más lento el ritmo, o bien, a veces lo frena o directamente lo traba.

“Llovía con fuerza. La tormenta se había desarrollado muy rápida. De entre los hayedos salió una figura humana, no se distinguía bien, parecía un hombre corriendo y se dirigió hacía una casita situada en la ladera. Al llegar a la puerta que daba entrada al jardín, cayó desplomado en el suelo.”

Este párrafo ganaría en claridad y fluidez, y a su vez aportaría al ritmo, acelerándolo un poco para concitar la atención del espectador, si una de sus oraciones se subdividiera. Realizaré un ajuste de puntuación y reflejaré también lo expuesto acerca de la coherencia de tiempos verbales, a fin de que consideres cómo quedaría:

“Llovía con fuerza. La tormenta se había desarrollado muy rápido. De entre los hayedos salió una figura humana; no se distinguía bien. Parecía un hombre corriendo y se dirigía hacia una casita situada en la ladera. Al llegar a la puerta que daba entrada al jardín, cayó desplomado en el suelo”

“Una señora mayor de aspecto bondadoso salió a ver que pasaba, ante los persistentes gruñidos de su perro. Primero esperó que la lluvia cesase de caer. Las tormentas eran así, ahora caía la mundial, ahora salía el sol. Cómo así fue, los rayos de sol comenzaron a filtrarse por el nubarrón gris que ya se marchaba. El hombre pareció querer levantarse por si solo, la señora salió a socorrerlo y le invito a entrar en su casa.”

En este párrafo convendría subdividir la última oración, dado que la relación entre las ideas, si bien es cercana no es íntima. Una es causa (el hombre levantándose), la otra es consecuencia (la anciana saliendo a socorrerlo), por lo que el punto y seguido resalta ambos momentos y le da más fluidez y velocidad. Un tip que he tomado de una autora, Paula Arenas, es el siguiente: las oraciones cortas aportan más velocidad, las más largas pueden hacer más lento el ritmo o frenar el curso de la acción. Por eso los puntos y seguido muchas veces, aunque separen las ideas, contribuyen, en el contexto, a dar más fluidez. Y percibo que tu intención narrativa (lo que quisiste contar y cómo), iba por este lado. Por otra parte, después de las “tormentas eran así” sugiero colocar dos puntos, ya que sirven para introducir una explicación o ejemplificación, y aquí clarifica la idea de que la tormenta tiene ese carácter impredecible. Le da más fuerza a la idea.

Considerando estas sugerencias, quedaría así:

“Una señora mayor de aspecto bondadoso salió a ver qué pasaba, ante los persistentes gruñidos de su perro. Primero esperó que la lluvia cesase de caer. Las tormentas eran así: ahora caía la mundial, ahora salía el sol. Como así fue, los rayos de sol comenzaron a filtrarse por el nubarrón gris que ya se marchaba. El hombre pareció querer levantarse por sí solo. La señora salió a socorrerlo y le invitó a entrar en su casa.”

“Llevaba más de diez días adentrado en el bosque, buscando un lugar donde sentirse seguro. Su nombre era Richard. Y no le gustaban las viejecitas bondadosas con perros gruñones. Dentro de la casa Mary, le ofreció una taza de caldo caliente a Richard. Se le veía bastante recuperado, observaba la vivienda con bastante curiosidad. Había sacos de cemento, yeso, ladrillos y utensilios de albañilería, al parecer estaban reformando el cuarto de guardar leña que se encontraba en el pasillo, según le comentó la viejecita, que no paraba de hablar. Pensó que sería un buen lugar para recuperarse de los días que llevaba vagando por el campo, e incluso….para vivir allí. Pero primero debería solucionar algún problema.”

En este párrafo convendría subdividir algunas oraciones para que favorezcan el flujo de la lectura y del ritmo del relato. Además, podría favorecer a la sonoridad (no suena tan bien “adentrado-buscando”). También los dos puntos revelarían de manera más concreta en qué consistía la observación de Richard. Y si bien podría parecer reiterativo, pues los puntos suspensivos después de “incluso” están muy bien colocados, sería muy conveniente usar el mismo recurso después de “algún problema”. Dado que ha generado un problema interpretativo en algunos compañeros que han comentado y que no llegan a ver con claridad que Richard mató a la anciana y al perro, bien vendría resaltar la palabra “problema” (porque de eso se trataba: la dueña de casa y su mascota se convirtieron en un obstáculo para sus planes y deseos). Es ahí donde los puntos suspensivos operan maravillosamente. Por eso sugiero:

“Llevaba más de diez días adentrado en el bosque. Buscaba un lugar donde sentirse seguro. Su nombre era Richard, y no le gustaban las viejecitas bondadosas con perros gruñones. Dentro de la casa Mary le ofreció una taza de caldo caliente. Se le veía bastante recuperado. Observaba la vivienda con bastante curiosidad: había sacos de cemento, yeso, ladrillos y utensilios de albañilería. Al parecer estaban reformando el cuarto de guardar leña que se encontraba en el pasillo, según le comentó la viejecita, que no paraba de hablar. Pensó que sería un buen lugar para recuperarse de los días que llevaba vagando por el campo, e incluso… para vivir allí. Pero primero debería solucionar algún problema…”

“A la mañana siguiente, el canto de un gallo despertó repentinamente a Richard. Miró aturdido a su alrededor y no reconoció el lugar donde se encontraba. Había dormido demasiado y se sentía abotargado. Se levantó para ir a tomar un café bien cargado, al pasar por el pasillo que conducía a la cocina, se dio cuenta que había una grieta en la pared. La tocó. El yeso que cubría la pared estaba fresco. No recordaba nada del día anterior. En la cocina una botella vacía de whisky barato, se encontraba volcada sobre la mesa. Se preparó un café doble y miró la nevera, si iba a quedarse allí necesitaría comprar provisiones.”

“A la mañana siguiente, el canto de un gallo despertó repentinamente a Richard. Miró aturdido a su alrededor y no reconoció el lugar donde se encontraba. Había dormido demasiado y se sentía abotargado. Se levantó para ir a tomar un café bien cargado. Al pasar por el pasillo que conducía a la cocina, se dio cuenta que había una grieta en la pared. La tocó. El yeso que cubría la pared estaba fresco. No recordaba nada del día anterior. En la cocina una botella vacía de whisky barato se encontraba volcada sobre la mesa. Se preparó un café doble y miró la nevera: si iba a quedarse allí necesitaría comprar provisiones.”

“El dependiente no cesaba de mirarlo desde que entro, y no porque pensase que iba a robar. Su cara le sonaba de algo. Entonces recordó como el día anterior, el jefe de policía local le había entregado un cartel de búsqueda. Todavía no le había dado tiempo de colocarlo en la puerta. Abrió el cajón donde lo había guardado y miró la foto, se parecía bastante a la persona que se encontraba en su establecimiento en ese momento. Ahora tenía algo de barba y era un poco más delgado, pero estaba seguro que se trataba de él.”

“Bajo la foto, el texto que podía leerse, no dejaban indiferente:”

“« Se busca peligroso psicópata huido de la Penitenciaria Psiquiátrica Provincial,
ante cualquier sospecha de que pueda ser él, ponerse en contacto urgente con el
departamento de policía»”

“El dependiente nervioso descolgó el teléfono y marco el número que venía detallado al final del cartel.”

(D) CONSTRUCCIÓN DE LAS FRASES:

Este es otro punto en el que considero conveniente examinar algunas oraciones y frases, ya que del resultado de un eventual análisis que pudieras hacer, es posible que el ritmo se beneficiara:

“Al llegar a la puerta que daba entrada al jardín, cayó desplomado en el suelo.”

Esta oración no es incorrecta, pero pienso que quizás podría ser un tanto más sencilla y directa. En cuanto a la expresión “daba entrada al jardín” tal vez sea un uso idiomático local. Fuera de eso y si bien es comprensible, me ha resultado extraña. Tal vez podría ser reemplazada por “la puerta del jardín” o por “la puerta que permitía la entrada al jardín”.

La expresión “cayó desplomado en el suelo” puede ser algo redundante: desplomarse presupone o implica caer, y cualquiera de los dos, al suelo. Es como “entrar adentro” y “salir afuera”.

Por lo que podrías cambiar la expresión por “se desplomó”.

Con lo cual, la oración podría reformularse así: “Al llegar a la puerta del jardín, se desplomó” / “Al llegar a la puerta que permitía la entrada al jardín, se desplomó” / “Cuando llegó a la puerta del jardín, se desplomó” / “Cuando llegó a la puerta que permitía la entrada al jardín, se desplomó”

“Una señora mayor de aspecto bondadoso salió a ver que pasaba, ante los persistentes gruñidos de su perro.”

Esta oración no es incorrecta, pero te invito a que consideres invertirla, ya que hay una relación de causa (los gruñidos del perro) – efecto (la acción de la señora). Con lo que quedaría: “Ante los persistentes gruñidos de su perro, una señora mayor de aspecto bondadoso salió a ver qué pasaba”.

“Intento poner en marcha un viejo Fiat y condujo al pueblo más cercano situado a escasos tres kilómetros.”

Esta frase tiene un pequeño problema lógico, y, de resolverse, se alargaría innecesariamente, salvo que se quisiera hacer foco en todo el proceso. ¿A qué me refiero? A lo siguiente: la oración salta de un intento de encender un viejo automóvil a conducirlo y omite el encendido. Si bien la elipsis es un recurso narrativo válido, utilizarla aquí hace, al menos en mi opinión, que la oración “se sienta” lógicamente incompleta para el lector.

Ahora bien, si se corrige esa omisión y se torna lógica la estructura, podría quedar algo así como “Intentó poner en marcha un viejo Fiat. Como afortunadamente encendió, condujo al pueblo más cercano…”

Como ves, esto sería lógicamente completo, pero a la vez demasiado extenso. Salvo que te interese resaltar todo el proceso, quizás para que el flujo narrativo sea más gradual o para que ayude a construir más suspense.

Si este no fuera el caso, podrías considerar: “Allí había un viejo Fiat. Lo puso en marcha y condujo…” O: “Allí había un viejo Fiat. Después de varios intentos, logró encenderlo y condujo…” Ambas variantes se inician con “Allí” porque antes el narrador nos dice que Richard se dirigió al garaje. Es obvio que el Fiat estaba ahí.

“Su cara le sonaba de algo.”

Excepto que esta expresión constituya un uso idiomático local que desconozco, me parece que está incompleta.

Podrías considerar si no sería conveniente la variante “Su cara le sonaba de algún lado”. Creo que empalmaría perfectamente con el recuerdo del jefe de policía entregando la foto.

“Ahora tenía algo de barba y era un poco más delgado, pero estaba seguro que se trataba de él.”

Desde mi punto de vista, esta oración tendría un problema lógico.

Es cierto que resulta clara en cuanto a que su sentido radica en que el dependiente cree reconocer al cliente como el sospechoso de la foto del cartel.

En este contexto, debería tenerse presente que aún cuando se de cuenta que es él, nunca lo conoció. Por lo que no podría usar la palabra “ahora”, porque eso supondría que alguna vez vio o conoció a esa persona con anterioridad. Lo mismo aplica a “era un poco más delgado”. Aquí el verbo “ser” (era) es el que genera el mismo problema.

Por tal motivo, te invito a que consideres la siguiente variante: “Tenía algo de barba y parecía un poco más delgado, pero estaba seguro de que se trataba de la misma persona”.

I.- 2.- 2. SONORIDAD:

Si bien la sonoridad del texto es adecuada, algunas reiteraciones de ciertas palabras (o de otras relacionadas con ellas, que suenan similares), podrían comprometer negativamente este elemento formal.

Si analizamos el primer párrafo y el segundo, vemos una reiteración: “casita situada en la ladera” e “invitó a entrar en su casa”. Son dos párrafos contiguos, y si bien las oraciones están un tanto distanciadas, es imposible que no resuene la correlación “casita-casa”. Por lo que, en el segundo caso, podría examinarse si no convendría cambiar “casa” por “hogar”, lo que a su vez iría más en consonancia con tu intención narrativa, ya que es una palabra muy sonora que revela intimidad. Lo que hizo la señora fue permitir el ingreso del mayor peligro a su intimidad. De efectuarse esta modificación, “matarías dos pájaros de un tiro”.

En el segundo apartado también está muy próxima la palabra “sol”: “Las tormentas eran así: ahora caía la mundial, ahora salía el sol. Como así fue, los rayos de sol comenzaron a filtrarse por el nubarrón gris que ya se marchaba.” Esto genera un “ruido sonoro” innecesario y podría superarse suprimiendo a “sol” y dándolo por sobrentendido en la segunda oración. También se podría buscar algún sinónimo, pero no lo recomendaría porque podría quedar muy artificial, antinatural, sobrecargado y poco verosímil en un texto cuya sonoridad es tranquila, austera y natural y justamente por eso atractiva. (A modo de ejemplo, referir a “Febo” o al “astro Rey”, aunque formalmente correcto a nivel de sinonimia, en lo conceptual y en la dimensión sonora, sería casi un sacrilegio). ¿Por qué podría darse por sobrentendido “sol”? Porque en ese contexto los rayos que atraviesan un nubarrón no pueden provenir de otro sujeto.

En el tercer párrafo, hay una doble reiteración: “Richard-Richard” y “viejecitas-viejecita”. Es correcto que en una oración el narrador nos informe acerca del nombre del fugitivo, si es que lo considera relevante. También lo es que nos muestre que “no le gustaban las viejecitas bondadosas”. Pero en la segunda oportunidad no deberían reiterarse estas palabras. En la oración: “Dentro de la casa Mary, le ofreción una taza de caldo caliente a Richard”, directamente podría prescindirse de “Richard”. Dado que se ha introducido el nombre de la anfitriona, es obvio a quién le ha ofrecido la taza de caldo caliente. Y luego en la frase “según le comentó la viejecita”, bien se podría usar el sinónimo “ancianita”, si se quiere destacar su edad avanzada y aspecto frágil.

En el quinto párrafo aparece la tensión “comprar”-“comprando” (“Aparcó al lado de una tienda de ultramarinos, de esas donde se puede comprar de todo un poco. Cuando entro no había mucha gente comprando en ese momento.”). Aquí se podría superar este conflicto sonoro eliminando el “comprando”. Lo relevante es que no había mucha gente: no importa si comprando o no. Esto lo interpreto así porque lo que parece querer resaltar el narrador es el choque que le produce al empleado el encuentro con el fugitivo.

En el quinto y en el sexto párrafo se usa “entró” dos veces: “Cuando entró no había mucha gente comprando en ese momento.” (última oración del quinto párrafo) y “El dependiente no cesaba de mirarlo desde que entró…” (primer oración de sexto párrafo). Este conflicto sonoro “entró”-“entró”, se solucionaría fácilmente si una de las dos palabras se reemplazara por un sinónimo de uso cotidiano habitual como “ingresó”.

Si se correlacionan el sexto y el octavo párrafo, el inicio de las oraciones con las que ambos comienzan es igual: “El dependiente…”. Por lo que a nivel sonoro tendríamos “dependiente-dependiente”. La solución sería simple: con cambiar alguna de las dos por empleado u otro sinónimo de uso frecuente en el habla cotidiana, ya bastaría.

II.- CONTENIDO:

El contenido marca un interesante contraste. Por un lado, tenemos algo sugerido en el desarrollo, que es explícito al final: Richard huye. Es un fugitivo de la policía y del Penitenciaria Psiquiátrica Provincial. Por el otro, huye de sí mismo, que es lo que marca el título.

Podría parecer incoherente. No lo es en absoluto, porque hay dos niveles de conflicto en esa huida. Es cierto que huye de la autoridad. Pero también vive con la cruz de su padecimiento mental y, a la luz de él, hace cosas terribles como el haber matado a la anciana y al perro. Con lo que, aunque quiera, nunca podrá huir de sí mismo, de su condición y de su conciencia en los intervalos lúcidos que tuviera. Nunca podrá ser él mismo, porque tampoco sabemos si hay un solo Richard… Su padecimiento mental no se detalla, pero el final nos deja algo claro: no se lo persigue por criminal sino por psicópata y por “peligroso”, y se nos dice que no escapó de la cárcel (donde estaría recluido si fuera un criminal, una persona que comprende la criminalidad de sus actos) sino de la Penitenciaría Psiquiátrica, que intuyo es un nombre local que se le da a un pabellón donde se internarían a personas autoras de conductas contempladas como delictivas en la ley, pero que son inimputables por no poder comprender la criminalidad del acto.

La palabra “peligroso”, más allá de que pudiera ser criticable por criminólogos y estudiosos del Derecho Penal, también daría idea de que puede ser peligroso para sí mismo, porque puede dañarse. Y que puede ser peligroso porque puede dañar a los demás. Todo ello confluiría en la interpretación anterior.

Además de esta disyuntiva alrededor de la que gira el contenido, creo que por un correcto manejo de la mayoría de los elementos formales, resulta muy efectivo en cuanto al suspense y cierta dosis de terror psicológico que sirven para hilar la trama de modo claro y correcto.

Por otro lado, creo conveniente referir a la opinión de los demás compañeros. Ignacio arriesgó una interpretación de lo que pasó con la anciana y el perro, Jesusa adhirió a ella, Proyman1 dice que no tiene claro qué pasó con la señora y el perro y Alberto Suárez Villamizar señala que una de las dudas que se le plantean es qué sucedió con Mary.

Si bien la interpretación de Ignacio y Jesusa es correcta y vos lo aclaraste, sería conveniente que algo tan importante resaltara más. Creo que la solución a este inconveniente es sencilla y, aunque aquí estoy tratando acerca del contenido, me remito a lo dicho acerca de la puntuación como área susceptible de mejora: el recurso que creo no dejaría lugar a dudas serían unos humildes puntos suspensivos después de “solucionar algún problema”. Aquí los puntos suspensivos funcionarían de modo en que literalmente harían honor a su nombre: causarían suspenso. Porque el lector pensaría inmediatamente: ¿qué problema? ¿Cuál es su solución? Solucionar es un verbo que implica acción física, ¿cuál será la solución que efectivamente se adopte? Y eso lo llevará al contexto donde la frase está inserta, de modo tal que le dará pie para deducir lo que vos, hábilmente, no quisiste ni contar ni mostrar en primer plano.

Más allá de este problema interpretativo, apoyo totalmente tu decisión narrativa de no exponer en primer plano el homicidio y el “perricidio” porque si lo hubieras hecho, se hubiera perdido el suspense. E incluso el terror psicológico sería menor, porque da más miedo lo que se intuye como pasado o futuro, o lo que se percibe como inminente que lo que efectivamente se consuma. Más te digo: si esto fuera una película, mostrar cómo Richard mata a Mary y a su perro podría llegar a ser considerado “gore” o violencia gratuita e innecesaria. Sería una de esas películas “clase Z”. En cambio el camino que vos elegiste sería más propio de las buenas películas de suspenso o thrillers psicológicos o de terror psicológico. Porque jugarías con el miedo y la curiosidad del espectador: que al intuir o descubrir lo que pasó quedaría aún más sacudido que si lo ve. En resumen: creo que fue una decisión narrativa inteligente pero que con un pequeñísimo detalle, podría dar “en el blanco de la diana” para que esa intención se vea consumada en la interpretación del lector.

Sí me parece bien que a Alberto Suárez Villamizar se le plantee también otra duda: qué pasó con el dependiente. Aquí expone su interpretación y bien te dice “Historia que plantea el suspenso, y el lector puede a su manera resolver esas dudas.” Este es el mérito de un final abierto como el que elegiste con correcto criterio.

Me parece interesante reparar en la opinión de MT Andrade.

Él te plantea en primer lugar que el relato no es del todo verosímil, porque “¿Qué hace la señora bondadosa en una casa frente al bosque solo con un perro?”

Si bien no lo veo imposible, sí puede parecer improbable, como apunta el compañero. Creo que esta cuestión podría mejorarse con una descripción más amplia del lugar. Queda claro que es una casa en la ladera, pero no debería estar sola. Quizás es la primera propiedad de un caserío bastante pequeño y disperso. Lo que creo que “haría ruido” es que parecería ser la única casa. Con que destacaras que era la más cercana, o la primera, tal vez se podría superar este inconveniente.

Con respecto a lo que también te señala de que le parece que “deberías agrandar la punta del iceberg sugiriendo algo más sobre la suerte de la señora bondadosa y el perro gruñón.”, al margen de lo que te señalé del recurso de los puntos suspensivos, también podrías deslizar una pequeña alusión al hecho -incluso por vía de duda o negación- en el contexto del hallazgo de la grieta y el yeso fresco, y quizás antes. Antes podría decirle a la señora que él tiene conocimientos de albañilería, que le pagará la hospitalidad con trabajo, si ella no se opone. Aquí podrías recurrir a un breve diálogo en lugar de señalar que la viejecita no paraba de hablar. Ganarías mucho más en suspense, que es algo que trabajaste muy bien en el relato.

Luego, cuando el narrador refiere a la grieta y al yeso fresco, y a que luego Richard busca dinero y enciende el auto, podrías aludir a que pensó que no había tiempo que perder, o que porque eran necesarias las provisiones había que adquirirlas lo antes posible porque podría avecinarse otra tormenta (esto sería coherente con “ahora caía la mundial, ahora salía el sol”).

Con los puntos suspensivos y estos detalles podrías superar estos planteos críticos bien fundados y tu relato, que es muy bueno, ganaría mucho más en claridad y contundencia, pues es una historia atractiva y bien contada.

Coincido con MT Andrade en que el final abierto es bueno. Yo diría más: creo que es el más apropiado para la historia y el más coherente con su título. Saber si al psicópata lo atraparon y encerraron, o qué le pasó después si así fuera, o si continuó escapando, creo que le restaría contundencia a la trama, al relato y sobre todo a la idea central, que se deriva del título y flota a lo largo del desarrollo, que es, justamente, huir de sí mismo. Si lo encierran, se terminó todo, y no podremos ver ni sentir la huida de sí. Si continúa escapando, en algún momento hay que “cortar” y, por lo mismo, al no verlo, no sabremos si la huida continúa o no. La otra solución sería que muera, pero allí ya se habría terminado la huida, con lo que el gerundio “Huyendo” que utiliza el título y que por ser gerundio indica acción en curso, ya no tendría sentido. En cambio, dejar abierto qué hace el dependiente, qué hace el psicópata y qué sucede con ambos es brillante: la acción de huir todavía sigue en curso y tanto el psicópata, como el dependiente (personajes) como el lector son desafiados y quedan inmersos en el curso de un proceso. Como en el título.

Como decimos en Argentina, “banco” (apoyo fuertemente) tu decisión narrativa de ESE final abierto.

III.- OPINIÓN PERSONAL:

El relato maneja bien la mayoría de los elementos formales y las áreas susceptibles de mejora, después de un reexamen, no serían muy complicadas de trabajar para que todos los elementos formales estén presentes de modo destacable.

El contenido es interesante, está muy bien contado y salvo un par de ajustes que los compañeros te han marcado y sobre los que también he opinado, nada habría para señalar críticamente. Esos ajustes creo que fortalecerían a un contenido que, como dije es interesante, atractivo. Y sobre todo resalto el juego que hay entre el título y el desarrollo del contenido, la construcción del suspense y las inteligente decisión narrativa de prescindir de una escena de violencia gratuita (no contar ni mostrar) decantándote por el sugerir y la acertada elección de un final abierto inobjetable.

Saludos. Nos seguimos leyendo.

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