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El cerdo de oro - por Luigi CallieriR.
Web: https://www.javierautor.com/autor/luigi/
El hombre se transformó en «la bella Cora» para entrar pisando firme, sobre unos llamativos zapatos rojos de plataforma con stiletto de diez centímetros.
El golpeteo de los tacones mientras desfilaba a «tempo largo», señalaba una cadencia inquietante que le hacía parecer un barco fantasma en la penumbra de la sala.
Una masa de ciento veinte kilos, distribuidos en ciento ochenta centímetros de estatura que lograba mantenerse estable mientras caminaba por la nave central.
Alguien cerró la puerta con cuidado a sus espaldas y el crepúsculo de la amanecida apenas pudo filtrarse por las estrechas aberturas en vertical de los ventanales laterales.
El avance del mostrenco individuo continuó por la sala de culto hacia lo que en su día fue presbiterio de la iglesia.
El aumento de la claridad permitió ir descubriendo que el desfile del hombre, estaba marcado por la presión de una pala de dientes manejada por una figura de apariencia compacta y asexuada, cubierta por una tela negra con capucha.
Las puntas del apero de labranza se clavaban en las nalgas desnudas del corpachón oscilante. Las manos estaban atadas en la espalda y en la boca llevaba una bola de silicona con mordaza. Su única vestimenta consistía en medias negras de red con encaje superior, sujetas por un liguero negro de lazos rojos. En la cabeza, una boina en la que destacaba el emblema de una compañía de seguridad, cubría la cabeza afeitada por completo.
El destino final de la marcha parecía ser un bidé situado en el lugar donde estuvo el altar de la iglesia abandonada. Lucía la loza blanca y resplandeciente bajo un rayo de sol primerizo que entraba por una de las ventanas superiores del ábside.
Era ese objeto el único vestigio de la tramoya utilizada en los últimos días, durante un seminario de interpretación impartido por un grupo de visionarios, rebotados de todos los laboratorios teatrales basados en la improvisación y el «teatro total», sin que nadie supiese muy bien en qué consistía eso.
En la antigua ciudad vacacional para obreros, con chalés vacíos y abandonados, el edificio de la iglesia perdió cualquier funcionalidad religiosa, coincidiendo con el fin de la dictadura y la puesta al día de una sociedad desnortada y ávida de novedades y fantasías más o menos culturales.
En la ocasión que se relata, sucedió que durante cuatro días, en la antigua iglesia abandonada se desarrolló un «Curso Superior para dominar las “Esferas de Atención”». El programa de mano explicaba con detalle que se iba a trabajar la obra dramática de Mario Fratti titulada “El cerdo de oro”. En el panfleto resumía el tema :« Años 70: Nueva York, una habitación. Una prostituta, un cliente y un cerdito-hucha pegado en una mesita. 25 dólares el primer servicio, 20 el segundo».
Para animar a potenciales clientes despistados se recalcaba el uso del método Stanislvasky, haciendo hincapié especialmente en que los objetivos del personaje se centrarían en las acciones físicas del actor y también de las actrices para que no hubiese dudas en cuanto al sexo. Así lo decían los organizadores. El interés estaba servido y las inscripciones se dispararon en relación directa con la vaguedad de lo ofrecido.
Horacio Cambril, segurata de la compañía que vigilaba la antigua ciudad residencial, estuvo en los talleres durante los tres días, estremeciéndose hasta la erección continua mientras asistía a los ejercicios de improvisación de una adolescente, a la que llamó Cora, en el papel de la ramera de la obra, .
En la noche última de la fiesta de despedida de los cursillistas, se le ocurrió que era un buen momento para probar los efectos de un Rohypnol en el gin-tonic que ofreció a la chica. Así que lo hizo, de muy buen rollo eso sí. Cuando los cursillistas fornicantes se repartieron por los chalés, el guardia llevó a su presa hasta el atrio de la Iglesia abandonada. Allí el festín se prolongó hasta cerca del amanecer.
La comitiva formada por las dos figuras se detuvo ante el bidé. Un golpe certero tras las rodillas con el mango de la horca y el hombre se quedó de rodillas. Otro golpe y la cabeza se acomodó dentro del sanitario.
—¡Cerdo! —dijo alguien—. Luego clavó la pala de dientes en el cuello del hombre que se transformó en «la bella Cora».
Comentarios (30):
Amilcar Barça
16/03/2019 a las 23:18
Don Luigi: ya sabes, no opino sobre lo que no sé. «Todo lo que diga puede ser usado en su contra». Pero el Rohypnol, puede resultar letal. Tu imaginación no decae. Te envidio. salu2
paola
17/03/2019 a las 14:01
Hola Luigi
Un relato muy duro y muy bien planteado.
Los personajes, la ambientación y esa maravillosa explicación del por qué de todo, curada hasta el último detalle.
Pero lo que más valoro del relato es que tratando el tema que trata no molesta y no da pié a debate. Ahí está, tal cual, no admite réplica porque así ocurrió. No das detalles de la escena, no hacen falta,cada lector puede llegar con su imaginación hasta donde le deje su moral. Todo está explicado no hay lugar para preguntas, sólo para pensar…
Me ha encantado la idea del teatro total…
Muy buen trabajo
Muy buen trabajo.
Jon Artaza
17/03/2019 a las 15:57
Vaya por delante que es mi visión subjetiva, sin ánimo de ser más que eso.
El mayor pero que podría poner al texto es que no resulta muy literario. De hecho, el relato podría ser un articulo en una columna de sucesos de un periódico, relatando el morboso crímen del vigilante sadomaso.
No es que no haya buenos escritores haciendo este tipo de narrativa, pero, esperaría algo más literario en esta taller, algo contado principalmente por los personajes, y no tanto por el narrador.
Respecto al final, no estoy seguro si mata al vigilante jurado o no, y si es “si”, por qué se considera que eso lo transforma en la “bella cora”.
Espero haber aportado alguna idea.
Un saludo.
Luigi Callieri
17/03/2019 a las 20:20
Amílcar y Paola, sois muy amables en vuestra valoración. Gracias
Luigi Callieri
17/03/2019 a las 20:30
Jon Artaza, Muy agradecido por tu aportación. En cuanto al final, es una duda que se me plantea, y tal vez hubiese necesidad de una coma :
Luego clavó la pala de dientes en el cuello, del hombre que se transformó en «la bella Cora».
No estoy seguro, lo miraré. La pretensión era por la tontería de terminar con la misma frase que la propuesta para el inicio.
Gracias de nuevo
Jon Artaza
18/03/2019 a las 15:41
Hola Luigi,
La verdad es que esa coma que propones coloca todo en su sitio. ¡Si no es correcta, debería serlo! Buen final.
En mi opinión la simetría principio-fin que has intentado no es una tontería, me parece una buena idea de cierre, conectando la entrada.
Un saludo.
Conrad Crad
18/03/2019 a las 16:21
Hola, Luigi
Un relato tremendo, brutal.
Durante su lectura todo el rato me sobrevolaba la sombra de Chuck Palahniuk.
Felicidades, Luigi. Magnífico trabajo
Luigi Callieri
18/03/2019 a las 16:31
Hola Conrad, es un referente sin duda, al menos en ser un romántico que prefiere verbos a adjetivos. Un taller como este de Literautas con el límite de palabras ayuda a eso.
Gracias por tu atención
Luigi Callieri
18/03/2019 a las 16:33
Hola Jon Artaza,
Pues a ver como lo dejo al final. Gracias por la atención
Jose Manuel Alende
19/03/2019 a las 10:58
Buenas Luigi.
Me parece que es un texto muy directo y que describe bien el ambiente y los personajes. No obstante, me parece que hay un abuso del punto y aparte ya que prácticamente todo el primer párrafo consiste en oraciones separadas con este recurso.
A pesar de ello, enhorabuena y mucho ánimo.
Anémona
19/03/2019 a las 11:52
Hola, Luigi
No quiero pasar por alto este texto sin felicitarte. Para mi gusto es muy interesante, tanto en el tema como en la atmósfera que creas, porque es envolvente y al leerlo hizo como si lo estuviera viendo.
Estoy de acuerdo con que queda mejor el texto con la coma en la última frase. Se entiende mejor, sin lugar a dudas.
Me ha resultado estimulante e inspirador.
Un saludo.
Isabel Caballero
20/03/2019 a las 09:57
Esperpéntica la imagen de la enorme masa de la bella Otero, desfilando en equilibrio en inestable, y para mayor inri, por el ex presbiterio de una iglesia. Así comienza tu historia, presentando al mostrenco individuo sin piedad, en todo su desplendor (ya sé que no existe la palabreja)
Tus conocimientos de “teatro” puesto a disposición de la narrativa. Un “teatrillo” dentro de otro teatrillo, que a su vez, sirvió de escenario de júbilo por un módico precio durante 15 días de obreros en la ciudad vacacional patrocinada por el sindicato vertical de aquella España nuestra de mediados de siglo. Estoy divagando, claro.
¿Por qué me recuerda tu puesta en escena a “Dios tiene vagina?, puede que por la iglesia, por el rechazo que despiertan las escenas, por las carnes desnudas y crudas sin adimentos de belleza. Y luego, enfrente, es espectador estremecido hasta la erección y la posterior venganza por comportarse como un cerdo.
Seguro que lo he entendido todo al revés 😉 como dice La Panzieri, cada cual puede llegar con su imaginación hasta donde le deje la moral.
¡Vaya pedazo de trabajo inquietante que te has marcado!
Isabel Caballero
20/03/2019 a las 10:37
Lapsus 🙁 quise decir “La Bella Cora”
Luigi Callieri
20/03/2019 a las 18:44
Hola José Manuel Alende,
Gracias por tu comentario. No entiendo muy bien, lo del exceso de punto y aparte en el primer párrafo.
En la primera parte, que no párrafo, de la escena hay 10 párrafos, de 25 a 40 palabras más o menos, cada uno. ¿Te refieres a eso?
Un abrazo
Luigi Callieri
20/03/2019 a las 18:45
Gracias Anémona. Eres muy amable con tu juicio y valoración
Luigi Callieri
20/03/2019 a las 19:02
Gracias Isabel,
Efectivamente y tú lo sabes, siempre hay muchos detalles de la propia vida en cualquier asunto que se nos ocurre contar, así me encuentro ya con el síndrome del “abuelo Cebolleta”(*), jeje..
Recomiendo la lectura de la obra corta “El cerdo de oro” de Mario Fratti.(**)
(*) https://www.jotdown.es/2017/07/me-converti-abuelo-cebolleta-demasiado-pronto-tierna-edad/
(**)
Luigi Callieri
20/03/2019 a las 19:03
El cerdo de oro – Mario Fratti
https://issuu.com/leonsierra/docs/cerdodeoro
El Apuntador Mudo
20/03/2019 a las 19:12
Hola Luigi, aquí estoy para disfrutar de tu relato.
Me ha encantado la disposición del escenario y la caracterización del aparentemente personaje principal.
He disfrutado leyéndolo al comprobar la gran capacidad que tienes para reunir en un relato tan corto temas tan diversos: desde una ejecución con una violación previa, un taller de teatro para practicar sexo o podría ser al revés, con casi toda la acción desarrollándose en una Iglesia (lugar consagrado pero sin uso religioso). Si Stanislavski levantara la cabeza no sé cómo reaccionaría ante el uso peculiar dado a su método, seguro que aplaudiría. Cada uno de ellos de forma individual y aislada, ya podrían ser la semilla de un buen relato, puesto que son todos temas provocativos, que generan debate y controversia. Sin entrar a valorar en profundidad la “moralidad” o no de cada uno de los sucesos, eso lo dejo al ámbito privado de cada uno. A mí me ha producido cierta sobredosis, y no lo digo con una connotación negativa, cuanto menos he disfrutado mucho con la lectura de tu relato.
Me ha gustado mucho.
Saludos, nos seguimos leyendo.
Osvaldo Vela
21/03/2019 a las 00:36
Hola Luigi Callieri.
vaya desafío que presentas este mes. el tema que seleccionaste es bestial por necesidad.
Si alguien lo leyera en voz alta, podría causar una reacción seria de algún oído casto que lo escuchara, pero para los que seguimos tus aportaciones al taller, estamos predispuestos a reconocer los alcances de un texto tan descriptivo como el tuyo.
El uso del vocabulario tan escogido que utilizas, le da a tu relato un nivel docente de como enfrentar un reto tan brutal como el que elegiste y salir victorioso de él.
Te felicito
Un abrazo y saludos.
Linzano
21/03/2019 a las 18:05
Hola Luigi!
Según sugieren las normas del taller, me toca opinar sobre tu relato.
Considero que hay ciertas repeticiones de palabras y algún párrafo se me ha hecho un pelín
extenso.
Dejando a un lado estas “ minucias “, puramente formales, tu tramoya me ha fascinado.La atmósfera,
vigorosa desde el primer renglón, es capaz de atraerte y sumergirte dentro de la macabra escena
que pincelas hábilmente.
La “ bestia” que has creado camina, trota y galopa con tal fuerza, que transforma a todo el que
la observa, en admirador sumiso.
Desde este momento, así me siento yo frente a tu obra.
Te felicito…y gracias por atenderme.
Paola
21/03/2019 a las 19:03
Bueno, bueno, bueno…
¿Cómo comento yo esto que me ha dejado sin palabras?
Me pareció increíble porque planteas una narración que si no está en su punto justo se pasa de revoluciones y puede ser grotesca.
Pero tú lo haces de un modo que hasta ¡te quedan ganas de otro mas!
¡Vamos! la clavas.
Lo leí dos veces solo por no perderme los detalles.
Muy, muy bueno…
Me ha encantado, sinceramente.
Volveré el próximo mes para sorprenderme.
Un saludo fuerte.
Luigi Callieri
22/03/2019 a las 19:17
Gracias Apuntador Mudo,
Coincido contigo en lo de la “sobredosis”, he hecho alguna corrección atendiendo comentarios como el tuyo. Subiré al blog el relato con alguna variante, incluyendo la sustitución de Stanislavsky por Meyerhold jeje, entre otros detalles.
Un abrazo
Luigi Callieri
22/03/2019 a las 19:20
A Osvaldo, Paola, Linzano:
Gracias, gracias por vuestras valoraciones. Es un placer compartir alegrías, conocimientos e ignorancias.
Gracias
Beba
23/03/2019 a las 03:10
Hola, Luigi. primero, una atmósfera de ensueño, con ese amanecer penumbroso; luego, de a poco, la luz y el suspenso ante el desenfreno de abusos y crueldad. Un relato surrealista, una pesadilla delirante.Todo, llevado con mano maestra, para descargar sin eufemismos, imágenes bastas y crueles. Mis aplausos.
Luigi Callieri
24/03/2019 a las 23:44
Gracias Beba. Me siento muy honrado por tu visita y juicio
Laura
26/03/2019 a las 11:53
Hola Luigi.
Nos has dejado un relato que da para la imaginación, muy visual.
Me ha gustado lo de finalizar con la frase de cierre.
Detalles (en mi más que humilde opinión):
– zapatos de plataforma stiletto: creo que no existen. O tienen plataforma, o son stiletto. En todo caso, un zapato de vestir, con plataforma, lo que le da la forma estilizada, finalizada en punta, pero no la punta característica del stiletto ( mi humilde opinión, como te he dicho).
-“Una masa de ciento veinte kilos, distribuidos en ciento ochenta centímetros de estatura que lograba mantenerse estable mientras caminaba por la nave central.” Es una oración completa, pero a mi juicio, incompleta. A mí me falta un verbo, o me sobra una palabra: que “Una masa de ciento veinte kilos, distribuidos en ciento ochenta centímetros de estatura (que) lograba mantenerse estable mientras caminaba por la nave central.”
– Mostrenco individuo: creo que sólo con lo de mostrenco ya está aclarado.
Todo esto es con mi mayor respeto hacia tu trabajo y tus conocimientos, y desde mi inmensa ignorancia. Es tan sólo mi opinión, nada más.
Mis saludos.
Hasta la próxima propuesta.
Luigi Carielli
26/03/2019 a las 16:43
Hola Laura, Gracias y encantado por tus apreciaciones.
1 –
El stiletto no define a la punta, sino al tacón :
Posibles zapatos para la “Bella Dora”:
https://image.dhgate.com/0x0/f2/albu/g2/M01/9A/63/rBVaGloFebaAC-lnAAHi_ssO0xc112.jpg
https://www.picclickimg.com/d/l400/pict/253480392134_/Talons-hauts-Escarpins-ouvrir-le-devant-talon-aiguille.jpg
2 – Pienso que el que debe cambiar de sitio y ser acompañado por una coma, tal que así :
la estructura que distribuidos en ciento ochenta centímetros de estatura puede ser una precisión del elemento nominal que la precede : “masa de ciento veinte kilos”.
3 – “Mostrenco individuo” , Tengo dudas fuertes con eso que planteas.Si el mostrenco es adjetivo del individuo sustantivo es posible que pueda ser válido tal como está propuesto por el narrador.
ante la duda y a falta de más razonamientos, me permitirás dejarlo así 😉
Por lo demás, muchas, muchas gracias, ha sido un placer
2 – B
Laura
29/03/2019 a las 10:49
Hola Luigi.
De nuevo por aquí.
¿Puedes creer lo equivocada que estaba con los stiletto? Antes de subir el comentario, me había fijado en imágenes (confieso que no lo busqué en el diccionario, donde ahí si está tu definición), por lo tanto…MIS DISCULPAS AL RESPECTO.
Mis saludos.
Hasta la próxima propuesta.
Luigi Callieri
29/03/2019 a las 20:12
Para Laura, es lo bueno de este taller. La oportunidad de compartir experiencias, conocimientos y desconocimientos.
Es un placer. Un abrazo
Laura
30/03/2019 a las 23:58
Hola Luigi.
Conmigo, más que nada, DESCONOCIMIENTOS.
Abrazo fuerte.