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La ofensa - por toñyR.

LA OFENSA

Aquella ofensa fue el detonante que desencadenó el caos en el bioparc, aquella mañana de un soleado domingo de primavera.
«Hasta aquí hemos llegado» había sido su último pensamiento, antes de tomar impulso desde la plataforma, en lo alto del decrepito árbol, que le servia de cobijo y almacén de alimentos, al mismo tiempo, y se lanzó sobre aquella multitud expectante, que había coreado con risas, las ofensivas palabras y los burlones gestos de aquel individuo.
Mientras volaba por el aire hacia él, cuya gorra plateada relucía bajo el sol como un faro en la noche, toda la furia acumulada, desde el desdichado momento en que fue arrancado de su lugar de origen, había estallado en su corazón de gorila, y, ahora, era demasiado tarde para poder dominarla.
Sentía sobre si, todo el orgullo de su especie, menospreciada por los humanos, por aquel tipo que se había atrevido a imitarlo grotescamente, de los que apenas le separaban ligeras diferencias, el don de la palabra especialmente, ¿pero quien querría parlotear sin cesar como aquella multitud vociferante?, le volvían loco, día tras día, hablando a gritos, parados delante del hábitat artificial que pretendía sustituir a aquel espacio amplio y verde, que recordaba vagamente, envuelto en la niebla de la lejanía.
Había calculado bien. Fue a caer justamente delante de él, que incapaz de reaccionar, paralizado por la sorpresa, le miró con la boca abierta, en un grito que nunca llegó a sonar.
Mientras, la gente corría despavorida en todas las direcciones atropellándose unos a otros en un intento de encontrar la salida. Las alarmas del parque habían empezado a sonar, llenando hasta el último rincón del parque, con su estridente ulular. Los animales se removían inquietos y amenazadores, venteando en el aire alguna tragedia.
Se irguió altivo delante de él y le atrajo hacía si, agarrándole por la camiseta, lo sintió temblar y estremecerse bajo su enorme mano. Lo miró fijamente y pudo ver en sus ojos todo el miedo que le invadía.
Fue solo un instante, luego lo soltó suavemente, se golpeó el pecho con los puños y dio media vuelta.

Comentarios (7):

Servio Flores

18/02/2019 a las 06:58

¡Hola Toñy!

El relato resulta muy entretenido. Quizá se hubiera explicado más sobre la ofensa, pero ya el hecho de estar en un zoo es más que suficiente para comprender.

Me choca un poco el razocinio del animal, pero creo que la bestialidad de los humanos lo justifica.

¡Bien hecho, a seguir escribiendo!

Ane

19/02/2019 a las 17:54

Hola Toñy,:

Con respecto a posibles mejoras: creo que el texto pide menos comas y si acaso tirar más del punto y seguido.

Luego, veo también algún que otro error ortográfico (faltarían acentos) que, supongo son propios de un simple descuido, tampoco hay que darle mayor importancia.

Y con respecto al argumento me parece que está muy bien traída la idea de cómo expresa la ofensa un animal y sobre todo de tal calibre. Da mucho juego a la hora de narrarlo.

Valga decir, que lo aquí escrito no deja de ser una opinión más. Nos seguimos escribiendo.

Saludos.

Beba

20/02/2019 a las 02:44

Hola, Toñy: revisale la ortografía; si uno es buen escritor, los acentos tienen que brotar correctamente aunque uno esté descuidado; lo mismo vale para los signos de puntuación.
la historia me gustó mucho. El gesto de poner en su lugar al soberbio sin más daño que el ridículo, es ejemplar; a veces podemos aprender de los animales a respetar los espacios físicos y anímicos.
Un saludo.

M.L.Plaza

21/02/2019 a las 07:16

Hola Toñy.
Magnífico, tu gorila. El relato es estupendo y se lee de un tirón.
Personalmente, quitaría la primera frase y empezaría en “Hasta aquí…Tal vez, pondría bioparc después de plataforma.
Saludos.

Sara sierra

25/02/2019 a las 15:36

Muy buen relato Toñy, que ponerse en el lugar del gorila esplica la ofensa.
Lo único que podría aportar es que yo cambiaría la palabra sonar en alguna de las frases por un sinónimo, ya que están cerca.

Toñy

02/03/2019 a las 13:56

Gracias a todos por vuestros comentarios. Efectivamente los acentos son mi talón de Aquiles. Intentaré mejorar en el próximo.

Margot Campos

15/03/2019 a las 23:59

¡Hola Toñy! Me gusto la historia desde narrada del otro lado de la reja, eso si recordé a “King Kong”.
Me pareció leer estar leyendo una noticia de un diario, en lugar de un cuento, me falto encontrar emoción.
El final es con raciocinio y no instintivo, como intercambio de roles entre mamíferos.
Nos seguiremos leyendo, saludos

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