Literautas - Tu escuela de escritura

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PASATIEMPOS PELIGROSOS - por ROBERTAR.

La casa está en un barrio tranquilo de las afueras de la capital. Allí todas tienen un jardín que las rodea y la mayoría posee sótano.
Hace varios años que Adela está casada Alberto, un buen hombre, algo tímido e inventor. No tienen hijos.
Todos los días, cuando vuelve de trabajar, el hombre baja al sótano y permanece hasta la hora de cenar, con sus motorcitos y sus herramientas.
Cuando está a punto de finalizar algún proyecto se encierra todo el fin de semana y sale apenas para comer y dormir unas horas. Sin embargo, todavía no inventó nada útil.
Adela baja de vez en cuando a llevarle una taza de café, compañero inseparable de Alberto, o le avisa que está lista la comida.
La otra madrugada, la mujer escuchó un grito que provenía del sótano de la vivienda. Cuando fue a ver lo que sucedía encontró a su marido arrojando unas pinzas contra la pared, mientras denostaba a todo el mundo.
Algo había salido mal…una vez más…
La mayoría de los experimentos nunca terminan bien, y él descarga toda su frustración rompiendo cosas, gritando y lanzando maldiciones.
Adela está cansada de esos inventos que no sirven para nada, y del comportamiento violento de su marido. Cuando un experimento fracasa, le suceden varios días de mutismo y de un humor terrible de parte de él.
Adela piensa: « ¿Será posible que todos los hombres raros me toquen a mí?»
Este es el tercer matrimonio de la mujer. Su segundo esposo, Mario, era un músico frustrado que se pasaba los días tocando siempre las mismas notas en su clarinete, una y otra vez. No conseguía que lo aceptaran en ninguna orquesta donde se postulaba.
Por eso Adela tuvo que tomar esa determinación, cuando ya creía que iba a enloquecerla.
Lo mismo ocurrió con su primer marido, Ernesto, un radioaficionado que a toda hora del día o de la noche estaba tratando de sintonizar la frecuencia correcta, con la esperanza de comunicarse con extraterrestres.
Adela estaba muy enamorada de él; sin embargo fue la primera vez que decidió acabar con esa locura.
Con Mario fue más fácil: ya tenía algo de experiencia, y a pesar de que lo amaba, el vínculo que se había establecido no era tan fuerte.
Pero Alberto…Adela no lo podía creer…volver a pensar en ello la entristecía…él era un hombre tan dulce cuando lo conoció.
Le susurraba al oído melodías románticas que la hacían vibrar de amor.
« ¿Cómo habían llegado a esto?» se preguntaba nuevamente.
Otra vez tener que comprar…no, no, no… no quería pensarlo.

A Ernesto se lo había dado en el agua del termo…él adoraba tomar mate, con sus auriculares puestos y sintonizando vaya a saber qué onda del más allá.
Mario tomaba té mientras practicaba con el clarinete, porque decía que se le secaba la boca.
A Alberto tendría que dárselo con el café.
Adela ya sabía cuál era la dosis, como disimular el sabor, cuál era el mejor momento.
Estaba decidida.
Esa tarde bajó al sótano y le dijo:
– Alberto, tengo que ir a comprar algo, vuelvo enseguida, mi amor.
– No te preocupes, querida, andá tranquila, y cuando vuelvas, por favor, traeme un café.

Comentarios (10):

marazul

17/11/2018 a las 20:54

Hola Roberta:
Me ha gustado tu relato. Esa ingenuidad y naturalidad en los argumentos de Adela para matar a sus maridos está muy logrado.
Se te olvidó el “con” al decir que Adela está casada con Alberto, pero por lo demás lo veo muy correcto y de fácil lectura.
Me ha gustado leerte
Un saludo

Ofelia Gómez

18/11/2018 a las 02:53

Hola Roberta
Me ha gustado tu relato de los dilemas de Adela. Inesperado el párrafo final. Al menos yo, esperaba un divorcio así que me has sorprendido.
Te recuerdo que luego de los tres puntos va un espacio. Tu texto es muy bueno y vale la pena cuidar los pequeños detalles.
Saludos

Roberta

18/11/2018 a las 18:32

Gracias Marazul, gracias Ofelia por leerme.
Tendré en cuenta los errores que me marcan.
Supongo que me faltó revisar mejor antes de publicar.
Muchos saludos.

Víctor Alverdi

20/11/2018 a las 08:09

Buena historia Roberta, me gustó el final. nunca me imaginé que terminaba con sus matrimonios de manera tan poca ortodoxa :-). Un saludo.

Jose maria

20/11/2018 a las 15:16

hola Roberta nadie pensaría que tu querida Adela fuera una viuda negra un saludo y mi relato es el 65 es la primera vez que participo nunca antes había estado en un taller de escritura espero aprender de todos un poco

LUDIKA

20/11/2018 a las 16:24

Me gustó tu relato, me sorprendió que lo narres en tiempo presente.
Siento algunos detalles en la forma de contar que quizás lo hacen menos fluido, como en estas oraciones:

¨tuvo que tomar esa determinación, cuando ya creía que iba a enloquecerla¨ (quizás ahondaría en lo que genera ese estado de locura )
o el uso de los : en ¨Con Mario fue más fácil: ya tenía algo de experiencia, y a pesar de que lo amaba, el vínculo que se había establecido no era tan fuerte¨

La idea me gustó, diste una vuelta de turca interesante!

A seguir escribiendo!

Laura

20/11/2018 a las 20:54

Hola Roberta.
No me esperaba una soluciòn tan drástica, pero está bien.
No tengo detalles a señalar.
Mis saludos y hasta la pròxima propuesta.

Lunaclara

23/11/2018 a las 19:32

Hola Roberta: qué mala malísima es la protagonista. Lo mejor es que al principio no dejas intuirlo, lo vas avanzando poco a poco, y así mantienes al lector enganchado a lectura.
Felicidades!

María Esther

28/11/2018 a las 03:31

Hola Roberta,tu cuento está bien escrito, lo leí sin dificultad, sin tropiezos.
Los personajes masculinos están bien caracterizados, son creíbles. La que no termina de convencerme es la protagonista, por la frialdad con que actúa,con la rapidez que vuelve a conseguir otro marido y de la misma forma comete otro crimen.
¿Qué hace con los cadáveres, nunca la descubren?¿No tiene remordimientos de conciencia?
A mi modo de ver, te faltaron elementos que marcaran más los rasgos de la personalidad de Adela, así como lo haces con los diferentes maridos.
Es una opinión.
Sigue escribiendo, nos leemos.

Carlos Jaime Noreña

04/12/2018 a las 01:29

Roberta, tu cuento es entretenido y con un final inesperado
Muestra realidades de parejas, aunque las lleva a un extremo cruel (tienes licencia, es literatura). “Realidades” no significa que en todas las parejas pase eso mismo, sino que en todas las parejas se presentan esos egoísmos, esos desencuentros, esas situaciones de desesperanza para uno de los miembros.
Me encanta la narración en tiempo presente y más me gusta que algunos hechos significativos se pongan en otro tiempo, como lo haces tú. Pero creo que, al final quedaría mejor, en tiempo presente, “Esa tarde baja al sótano y le dice”
Sobre manejo del idioma:
“Todavía no inventó nada útil” – La forma correcta es “todavía no ha inventado”. Lo referido no es algo ya concluido, el invento todavía no llega, entonces no se usa el pretérito, que da esa idea.
Hay algunos otros detalles en el uso de los tiempos que debes revisar.
Saludos.

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