Literautas - Tu escuela de escritura

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El imperio mío - por Osvaldo M. VelaR.

Desde joven, a mi vida, la gobernaba el amor. Este atributo era guía clara de mis forjares. El optimismo, imbuido en mis enseñanzas, creaba un escenario que prometía mucho. Mi sueño de amor y de éxitos transitaba por un derrotero claro a seguir.

El Sentido común me decía, que todo aquello que me rodeaba, no era ni mío, ni estaba destinado solo para mí. La numerosa familia de mis padres permitía una duda interior. Mi cuestionamiento de vida era; “¿seré yo merecedor de todos estos activos a mi alrededor?”

Yo veía a mis hermanos dominados por un sistema patriarcal que les quitaba toda individualidad. Deseaba liberarlos, pero, ellos se evidenciaban felices en aquel escenario holgado de bienes. Yo, por el contrario, estaba dispuesto a llegar lejos con mi esfuerzo.

Empecé desde joven a meditar el proyecto de mi desarrollo, lo deseaba diferente y sin dependencia filial.

El matrimonio allanó el camino a un experimento libertador. Escogí como esposa, a María Guadalupe. Además, de tener un nombre apegado al adoctrinar católico de mis enseñanzas, ella era noble como ninguna otra. La promesa de apoyarme en todo me convenció. El primer acierto de mi vida estaba en marcha.

Ya desposado y libre, mi primera chamba fue en el gobierno de la ciudad; el departamento de obras públicas me contrató. El futuro, que el vínculo de trabajo con la sociedad activa del pueblo podía contribuir a la formación de un negocio propio, era prometedor. Y lo fue.

El buen nombre de la familia me permitió ascender de puesto rápidamente. A los pocos años, ocupé el escritorio del Secretario de la Presidencia. Muchas veces pensé que, dejarme llevar por la trascendencia y arraigo de la estirpe familiar, era la primera falla en mi intento de ser único. Aunque, el objetivo era llegar.

¡Ah! Pero qué difícil es conquistar un sueño.

Los hijos comenzaron a llegar: mi añoranza era una familia numerosa. Quería que todos ellos fueran los beneficiarios del pequeño imperio, al que yo aspiraba como meta. Me dediqué a forjarlos sin miedos, fuertes de carácter y con ideas de libertad. Además, debía inculcarles el valor justo, para que su espíritu no se quebrara ante el dolor de verme partir.
En un estudio profundo, que María Guadalupe hizo de nuestros hijos; ella un día reclamó:

—¿Es que acaso no te das cuenta que todos tus hijos son diferentes? No debes tratarlos a todos igual. Con tu forma de forjar, lastimas a unos y a otros los adulas.

Su intervención sincera abrió mis ojos a un nuevo escenario. Yo debía de cambiar: y cambié.

Qué carrera tan larga fue la vida cuándo me propuse un reto, de grandeza tal, como para crear un imperio. Además, de otro adicional, que se comprometía a forjar unos hijos con alcances diferentes. Y, desde luego, hacer que todos ellos amasen, con la misma intensidad mía, el emporio logrado gracias a una existencia de muchos valores y de mucho esfuerzo. Bienestar que perduraría por generaciones.

El cumplimiento de aquel nuevo retó, diluyó mis energías poco a poco.

En el arbitraje familiar, para alcanzar la meta, hubo muchos aciertos pero también equivocaciones.

Hoy, me siento orgulloso de lo logrado. A mi avanzada edad, noventa años, mi casa se encuentra rebosante de familia. Estoy postrado en una cama de hospital adquirida para mis cuidados. El aposento, de espera, ha sido un cuarto situado bajo el nivel del piso principal. Por presagio médico, mis seres queridos han venido a despedirse y a pasar la última noche conmigo.

Al final he sido bendecido por Dios. Él me permite separar la energía, que me es propia, del cuerpo que me otorgó al llegar al mundo. Al subir, veo la cama rodeada de hijos y a mi fiel esposa en oración. Libro, sin tropiezos, los escalones que me llevan al nivel del primer piso. El reloj en la pared marca las tres de la mañana. Quiero observar a mis nietos por última vez: todos duermen tranquilos entre cojines y sillones. Con un roce de mi viaje, planto un suspiro en la frente a cada uno. Debo de continuar hacia la luz que me lleva.

En eso, escucho gritos de dolor y sollozos que provienen de quienes rodean mi cama. Nadie, allí, sabía de mi experimento de vida. Al parecer, la última enseñanza fracasó: inculcarles la fortaleza necesaria para no dejarse dominar por el sufrimiento de verme partir. Una vez más, el experimento salió mal. Pero, aunque falló, hoy me despido de mi imperio; rodeado de amor.

Comentarios (44):

Luis Ponce

17/11/2018 a las 19:15

Hola Osvaldo:
Como siempre tu huella, tu estilo y esa manera de decir las cosas que le dan personalidad y originalidad a tus trabajos.
Un gusto leerte. Un abrazo.
Este mes no participo, la pintura le ganó el tiempo a la escritura.

Osvaldo Vela

18/11/2018 a las 19:29

Gracias Luis por tu visita a mi texto. Siempre estoy en espera de tu comentario. Hoy no voy a poder ser recíproco con el mío.

Pero quisiera ayudar a tu inspiración en la pintura. cuando pintes recuerda a algunos personajes: Marilyn Monroe, Penelope Hayek, Salma Lorén o Sofia Roberts: aunque tengo la inquietud de que Botero y sus obras harán competencia.

marazul

18/11/2018 a las 21:03

Hola Osvaldo:
El final de tu relato es tan bonito que me he quedado pegada al ordenador. Y está claro que no podrías haber llegado a ello sin el resto del texto.
Que hayas convertido el sótano en la última morada del protagonista, que nos hayas contado su vida, sus aspiraciones, su deseo de independencia, su evolución… Que nos hayas presentado a Guadalupe, mujer sabia, por cierto… es muy de agradecer.
Que los gritos sean sollozos por el dolor de la pérdida del ser querido lo convierte en una idea de lo más original.
Solo hay una cosa en la que no estoy de acuerdo Osvaldo. ¿Sabes cuál es? Pues te lo digo: no creo que el experimento en el caso de tu protagonista fallara, no… Creo que su experimento de vida fue un éxito y que dejó un buen legado a sus hijos y nietos.
Pero te lo perdono porque este mes literaturas exigía que el experimento fallase ja,ja…
Un precioso relato
Un abrazo, Osvaldo

ortzaize

18/11/2018 a las 22:36

hola nos has contado con mucha rapidez y esmero la vida del protagonista, y parece que desde una dimension desconocida esta observando a su familia, y de tal manera lo haces que se siente uno tambien feliz como el que se va.
saludos y gracias por tu relato.

Laura

19/11/2018 a las 10:56

Buenos días Osvaldo.
Como siempre, su relato nos baja varios cambios (como se dice por aquì) con su tono tan pausado y medido.
He encontrado varias comas que a mi criterio resultan innecesarias (Va aquì un ejemplo: El Sentido común me decía, que todo aquello que me rodeaba, no era ni mío, ni estaba destinado solo para mí.) Eliminaría todas, en caso de querer hacer una pausa, haría una leve modificaciòn: El Sentido común me decía que todo aquello que me rodeaba no era mío, ni estaba destinado solo para mí.
Sentido: no considero que lleve mayùscula, en todo caso si desea personificarlo, pondrìa Sentido Comùn, pero no una de las palabras con mayùscula y la otra con minùscula.
Siento en el uso de las comas el modo de hablar pausado de un anciano, que necesita tomar sus tiempos para ordenar sus ideas y tomar fuerzas para continuar, pero en ese caso tal vez hubiera sido más adecuado el uso de los puntos suspensivos.
Por supuesto, no coincido con el protagonista que dice que su experimento fallò: el dolor por la partida de un ser querido no significa que sus hijos no hayan aprendido a ser fuertes. Tal vez deba tener algunas otras conversaciones con su mujer para comprender si el experimento realmente dio o no resultado (una especie de diàlogos entre el allá y el acá, por ejemplo).
Me resultò interesante la posiciòn de la mujer, aunque está apenas esbozada.
Me gustó mucho la posibilidad de despedirse con un beso de sus nietos cuando ya ha muerto. Lo he visualizado con facilidad.
Con todo respeto, mis saludos y hasta la próxima propuesta.

Menta

19/11/2018 a las 14:48

Buenos días Osvaldo: Tu relato está tan lleno de vivencias y de proyectos para llevar una vida buena y una muerte mejor, que da gusto leerte.

He visto un error en esta frase: “El cumplimiento de aquel nuevo retó, diluyó mis energías poco a poco”. “Reto es sin acento.

Te felicito. Un saludo, Menta

Osvaldo Vela

19/11/2018 a las 15:01

Hola Marazul, agradezco tu visita al texto.

El desglose, tan cerca de mi intención, que haces de él me llena. Supiste entender lo que quería yo comunicar. lo que se leyó, fue una replica de la vida y de la despedida de mi padre como yo la palpé.

Debo de aceptar que el reto de literautas contribuyó para lograrlo.

La Navidad esta a la vuelta de la esquina. Te deseo lo mejor para estas fiestas.

Enhorabuena y saludos.

JUANA MEDINA

19/11/2018 a las 16:13

Un placer saludarte, Osvaldo:
Estoy convencida que al momento de partir, todos hacemos un recorrido por lo que fue nuestra vida en intenciones, logros y fracasos; todos queremos besar una vez más a los amados aunque no sea con los labios físicos.
Has hecho una pintura preciosa de un momento sagrado.
Que vivas la Navidad con el espíritu y la inspiración que te caracterizan.
(Y gracias por tu visita)
Un abrazo

Osvaldo Vela

19/11/2018 a las 20:33

Hola ortzaize, gracias por tu visita a mi relato.

Increíblemente, yo sentí lo mismo que sentiste. Al escribirla me sentí feliz de despedirlo de la manera en que se da una despedida filial.

ya pasé por tu texto y deje mi contribución.

Feliidades para las fiestas que vienen.

Dios mediante, nos leemos en enero.

Osvaldo Vela

19/11/2018 a las 20:47

Laura, tu y yo nos hemos vuelto algo recíprocos. Nos desvivimos por llegar primero. Sólo que siempre me ganas tú, o, como buen caballero me dejo ganar.

Lo que sí, es que añoro tu visita mes tras mes. Hoy, por lo pronto, ya corregí lo que sugieres a mi texto. Gracias

Saludos y gozo sin limite este diciembre.

isan

19/11/2018 a las 21:27

Hola Osvaldo:
Vaya forma más peculiar de encarar el relato y el reto de este mes. No cabe duda de que es tu sello. Te has recreado en 750 palabras justas en contar el legado de un anciano que está al borde la muerte y rememora su vida. Más que hechos, valores que ha querido trasmitir a su prole.
En cuanto al aspecto formal, creo que habría que revisar especialmente las comas.
Osvaldo, disfruto con tus relatos, no tanto con lo que cuentas, que también, sino cómo lo cuentas. Como siempre, ha sido un placer.
Me felicitaste las navidades ante el parón de Literautas y yo te deseo lo mejor.
Un abrazo.

Galia

19/11/2018 a las 21:36

Buenas tarde Osvaldo: bellísimo tu relato, me ha hecho asomar unas lágrimas. Un placer leerte.
Saludos.
Galia

ANGEL CLIMENT

20/11/2018 a las 10:47

Hola Osvaldo. Como cada mes me paso por tú relato y lo leo, para aprender, Me ha gustado mucho, en tu linea, creatividad, emoción intriga, el saber llevar los tiempos, me encanta como escribes.
Nos leemos, este mes soy el 74 – saludos

Osvaldo Vela

20/11/2018 a las 14:43

Hola Menta, estoy agradecido con tu visita y la sugerencia que plasmas. Ya me apliqué a hacer el cambio que plasmas. Cambié reto por retó.

Las vivencias se plasman mejor cuando las repites para no olvidar las. Y como el cantar una buena cancion, encuentras tonos más cercanos a un comunicar bello.

Gracias y felices fiestas el próximo mes.

Nos leemos en enero.

Osvaldo Vela

20/11/2018 a las 14:56

Juana Medina, gracias por tu visita.

El legado enternecedor de una despedida nos viene de abolengo.

La estirpe patriarcal que nos rige ha imbuido este sentimiento que florece con más fuerza en el mes de noviembre. Mes de los santos difuntos.

Ya tomé en cuenta las aportaciones que haces a mi relato. Siempre atento a tus sugerencias.

En diciembre nos espera un paro de taller, así es que de antemano te hago llegar mis deseos de unión para con todos los tuyos.

Nos leemos en enero.

Osvaldo Vela

20/11/2018 a las 15:11

Isan, tras leer tu aportación a mi texto, recordé un detalle que se quedó sin respuesta en la escena anterior.

Mencionaste que si había escogido el pueblo de Múzquiz como escenario por ser pueblo mágico. Al hacerlo te adelantaste a mi conocimiento de tal hecho.

Yo sabía de la petición hecha y deseada por largo tiempo. La declaración “Pueblo mágico” se dió el 11 de octubre de este año.

Admiro tu capacidad de usar datos tan recientes y precisos. En esta ocasión mencionaste que el escrito tenía justo, 750 palabras.

Saludos, gracias y nos leemos en enero.

Doralú

20/11/2018 a las 20:22

Hola Osvaldo M Vela,

Con tu prosa tan hermosamente elaborada has creado un reato lleno de ternura. Por puro placer lo leí varias veces.

Mucho deseo que disfrutes estas mini vacaciones. Espero continuar leyéndote en enero.
Un abrazo

M.L.Plaza

21/11/2018 a las 00:39

Hola Osvaldo.
Gracias por leer mi texto y tu amable comentario.
El tuyo me ha parecido precioso: la crónica de la vida del protagonista, muy bien escrita y desarrollada.
Me ha encantado la palabra forjares, aunque no he encontrado el sustantivo de forjar. También me ha gustado mucho el título, me ha parecido muy apropiado al texto.
Ya sabes que lo que voy a decir a continuación es una opinión personal, que puede estar equivocada porque yo no soy experta y, de cualquier forma parecerte una tontería y pasar de ella. Me parece que sobran muchísimas comas. Una compañera decía que eran para reproducir el ritmo de una persona mayor. No estoy de acuerdo porque manipulan el ritmo de lectura. Personalmente,las quitaría todas y las volvería a poner con cuentagotas. Lo de presagio médico lo veo un poco contradictorio; entiendo que los presagios son más intuitivos que científicos.
Al final me he perdido en el espacio de la casa. El protagonista está en la cama de hospital bajo el nivel principal (queda rarísimo lo del enfermo en el sotano), al subir ve la cama, que parece estar en el salón de la casa, y sigue subiendo y ve a sus nietos durmiendo en sillones. Entiendo que la casa tiene tres niveles y muchos salones, o por lo menos, muchos asientos.
Pese a esas cosas, me ha encantado leer tu texto. Me ha parecido muy original la forma en que has planteado los retos del mes.
Saludos.

Dino Gon

21/11/2018 a las 20:39

Hola Osvaldo, gracias por pasarte por mi texto.
El relato que escribiste es muy emotivo y bonito. El personaje principal está bien descrito y se entiende su línea de pensamiento aunque hubiese preferido un poco más de desarrollo de la relación con sus hijos en lugar de la biografía. Saludos!

Osvaldo Vela

21/11/2018 a las 22:39

Hola Galia. estoy agradecido por la visita a mi texto y por edar a conocer la existencia de unas lagrimas que se asomaban al escenario de mi escritura. Gracias.

Ya pasé por tu texto y dejé mi contribución, algo loca pero allí está.

Saludos y nos leemos en enero.

Osvaldo Vela

21/11/2018 a las 23:07

Hola Ángel Climent, ya me di una vuelta por tu relato y dejé mi aportación.

Gracias por pasarte por el mio y dejar en el tu contribución de cada mes. Las buenas vibras me llenan pero lo mejor es que no engordan. Todas las que me manden las degusto con placer. Gracias

See you in January.

Héctor

22/11/2018 a las 01:54

Osvaldo un honor tu visita y comentario a mi relato, lo cual agradezco, al igual que agradezco esa oportunidad de leer esa calidad de relatos que te gastas. Cómo dominas la atmósfera y los cambios en el ambiente de los mismos. Qué capacidad. Te felicito profundamente y espero nos sigamos leyendo. Felices fiestas de Navidad.

Pilar

22/11/2018 a las 10:23

Hola, apreciado Osvaldo:

Aquí estoy rendida a tus pies, pues he tenido la misma reacción que Marazul: pegada me he quedado a la pantalla…

En tu comentario a mi relato, destacas mi sensibilidad (me alegra que lo disfrutaras más que el de los vídeojuegos de agosto…), pero a la tuya has de sumar experiencia de vida, sentido común y muchísima nobleza. La manera de desmenuzar la vida de tu personaje me ha llevado, sin darme cuenta y de un tirón, hacia un final que emociona y, aun siendo triste, infunde muchísima paz.
En cuanto a la forma de narrar y la ortografia…¡no te cambio ni una coma!
¡Enhorabuena por transmitirnos tanto!
Hasta el próximo reto.

el chaval

22/11/2018 a las 12:14

Hola OSVALDO.Muy buen final a tu relato; muy interesante el esfuerzo de un hombre en su larga vida por tener una familia tan unida, que incluso tiene la suerte de verlos cuando parte al mas allá aunque le sepa mal que el dolor traspase a los sentimientos y piense que el experimento le ha salido mal.
Felicidades. Nos leemos el próximo año.(51)

miguel_madriles

22/11/2018 a las 18:28

Hola Osvaldo. Un relato íntimo, precioso. Alguien ha comentado que utilizas demasiadas comas. No lo sé, pero yo también escribo así, con muchas comas.
Gracias por tu visita.

Osvaldo Vela

23/11/2018 a las 12:51

Hola Doralu. Como lo has repetido varias veces agradezco tu visita pero mas que nada las buenas vibras que llegan tus letras. Gracias.

Primero Dios, ya tendremos en enero oportunidad de volver a leernos.

Saludos y felices fiestas.

Osvaldo Vela

23/11/2018 a las 13:26

M. L. Plaza.
Gracias por pasarte por mi texto. De la palabra “forjares” yo también recurrí a indagarla. y no encontré en si en sustantivo. Lo único que puedo agregar es que es el plural del “forjar” que recibimos en la juventud. Fueron, por lo tanto, muchos maestros muchos forjares.

En cuanto a la palabra presagio; yo tenía la expresión “Por certero presagio médico” pero en el recorte de palabras que hice para mandar las 750 palabras justas, se perdió algo del significado. Para mi propia copia, ya regresé “certero” a comunicar su valor descriptivo. Gracias.

En lo del sótano raro, tienes razón. La escena en la realidad sucedió en el segundo piso que fue donde mi padre se despidió. Solo por cumplir con el reto, yo lo trasladé al sótano. La escena que describo es lo que yo palpé cuando mi padre partió.

Noches en vela, con un padre que tanto medicamento recetado lo hacia delirar, dieron paso a visiones que para él fueron reales. Escenarios que quedaron gravados en mi mente y de los cuales yo he escrito sus tribulaciones. Yo describí el viaje etéreo que el imaginaba en sus delirios. Gracias, por esa curiosidad tan autentica que tientes: pues ella me hace recordar visualizaciones bellas que tuve.

Primero Dios, en enero nos espera otro reto. nos leemos.

felices navidades.

Osvaldo Vela

23/11/2018 a las 13:37

Hola Dino Gon, Agradezco tu visita al texto.

La historia te puedo decir que es la mezcla de vidas cercanas a mi. En ella están mi abuelo, mi padre, y uno de mis hijos. Cuando puedes conjuntar tres diferentes eventos logras darle vida a un nuevo personaje con su propia individualidad y sus propios alcances.

Es muy satisfactorio lograrlo.

Primero Dios nos leemos en enero.

Paola Panzieri

23/11/2018 a las 13:47

Hola Osvaldo

He leído el relato y me gusta pero, como estamos aquí para comentar las cosas que creemos mejorables para que el relato quede lo más redondo posible, te diré que, en mi opinión, hay un fallo:

el prota no puede seguir contando después de haber muerto.
En el penúltimo párrafo, allí donde dices:

“Al final he sido bendecido por Dios. Él me permite separar la energía, que me es propia, del cuerpo que me otorgó al llegar al mundo. Al subir, veo la cama rodeada de hijos y a mi fiel esposa en oración. Libro, sin tropiezos, los escalones que me llevan al nivel del primer piso. El reloj en la pared marca las tres de la mañana. Quiero observar a mis nietos por última vez: todos duermen tranquilos entre cojines y sillones. Con un roce de mi viaje, planto un suspiro en la frente a cada uno. Debo de continuar hacia la luz que me lleva.”

yo dejaría “Al final he sido bendecido por Dios.” y lo demás lo convertiría en un deseo escrito del aún vivo moribundo.

El relato de Isabel Caballero de este mima convocatoria (te aconsejo que lo leas) plantea una misma situación: el relato de una persona que ahora mismo está muerta y además hay un comentario, de Luigi Caglieri, que indica la forma magistral con la que ha resuelto ese asunto.

Por lo demás me ha gustado y he disfrutado con la lectura.

Espero haberte podido ayudar con esta aportación.

Saludos

Isabel Caballero

23/11/2018 a las 15:45

Hola Osvaldo. Por fin he podido venir a leerte.
De tu imperio decirte que me parece un escrito “correcto” en el que impera el amor a la familia. Supongo que en esta ocasión, aprovechando la proposición del taller, has querido hacerle un homenaje a la figura de tu padre, según cuentas, desde la admiración y el cariño. Si se trata de esto, desde luego lo has conseguido sobradamente.
Un saludo cordial Osvaldo, te felicito las navidades y el nuevo año, y te agradezco tu visita y comentario.

M.L.Plaza

23/11/2018 a las 18:11

Hola Osvaldo, otra vez.
Yo sigo dándole vueltas a lo de presagio médico, que me parece más cercano a la magia que a la medicina. ¿Has pensado en la posibilidad de pronóstico médico?
Lo que sí quería era desearte lo mejor para tí y tu familia en estas Navidades.
Saludos

Vespasiano

23/11/2018 a las 19:31

Hola Osvaldo:

Gracias por pasarte por mi relato y dejar tu siempre bienvenido comentario.

Como sabes ando un poco pillado de tiempo, con viajes y ayudando en casa de un familiar enfermo. Por eso llego un poco tarde a leerte.
También porque me gusta cumplir, primeramente, comentando los relatos de los tres compañeros que debo leer de acuerdo a las normas del taller.

Después con aquellos que han tenido la amabilidad de leer mi historia y comentarla.

Tu relato me ha parecido un hermoso homenaje a la memoria de tu padre; narrado de una forma, yo diría que poética, y con ese estilo propio que te caracteriza y que me transporta a esa estupenda nación que me encantaría conocer.

Ya has recibido tantas y buenas alabanzas de los compañeros, que no me queda en el tintero nada que pueda añadir valor a lo que ya te han dicho.
Por supuesto que también concuerdo con aquellos Literautas que te han señalado mejoras desde el punto de vista formal. Para eso estamos en el taller, para ayudarnos mutuamente a mejorar nuestra escritura.

Ni que decir tiene que seguiré leyéndote en sucesivos retos.

Aprovecho la ocasión para desearte una Feliz Navidad y un venturoso Año Nuevo,

Osvaldo Vela

24/11/2018 a las 14:27

M.L. Plaza.

Gracias por insistir y lograr una palabra mas apropiada a lo que quise comunicar:”pronóstico”. Ya actualicé el cambio.

Gracias a la insistencia de tu punto de vista, yo asimilo dos cosas. Una: eres maestra. Otra: si no lo eres tienes alma de maestra.

Gracias por tus buenos deseos navideños.

Osvaldo Vela

24/11/2018 a las 14:48

Gracias Héctor.

La visita y el comentario que dejas en mi texto los agradezco por la positividad que siembras, con el abono necesario, para el germinar de mis letras.

Saludos y reitero una feliz Navidad.

Primero Dios nos leemos en enero.

Osvaldo Vela

24/11/2018 a las 15:13

Hola Pilar.

Vaya forma escrita que tienes de plasmar bendiciones. Con tu comentario recibo vibras que me llegan de otra dimensión.

en cuanto a tu relato de los video juegos de agosto, que dije no ser un un conocedor de ellos, mencioné que la tenacidad produce logros. Y, vaya que eres insistente y por favor continua así.

El escenario de la despedida es una descripción de lo que palpé a través de una convalecencia de ocho años para terminar con la partida de mi padre.

Gracias Feliz Navidad.

Nos leemos en enero.

Osvaldo Vela

24/11/2018 a las 15:19

Chaval gracias por tu visita.

Tienes razón, la despedida de un padre en una familia con arraigo patriarcal es mostrar la unión familiar y el amor filial . Cosas que lo vuelven interesante.

Feliz navidad.

Espero, primero Dios, leernos en enero.

Patricia Redondo

25/11/2018 a las 18:48

Hola Osvaldo. Lo primero gracias por tu lectura y comentarios a mi relato. Aqui me tienes , dispuesta a hacer lo propio con el tuyo.

Original , desde luego , y con un estilo personalísimo. La primera frase me ha encantado “Desde joven, a mi vida, la gobernaba el amor.”
Hermoso, no ? que la vida de una persona la gobierne el amor 🙂

A partir de ahi para mí , tómatelo como una opinión muy personal que es lo que es 🙂 , pierde fuelle. Es una sucesión de intenciones y hechos que conducen la vida del protagonista hasta su muerte. Pero no hay tensión , no hay conflicto. Lo que para mí es la regla numero uno a la hora de escribir un relato. Tiene que haber conflicto, algun problema que se resuelva de una forma u otro , para bien o para mal. En tu relato no lo veo.

Lo que no quita que sea una redacción muy bien escrita y con un estilo desde luego muy personal.

Nos seguimos leyendo!

Avempace

26/11/2018 a las 13:54

Ay, señor, señor. El hombre propone y dios dispone. Así se ha dicho y así se cumpla. salud

Osvaldo Vela

26/11/2018 a las 17:05

Hola Paola, agradecido por tu visita y por tu sugerencia al desenlace.

Ya plasmar tu aporte como la última visualización de su existenci. Creo que el cambio y algunos detalles pequeños de redacción mejoraron el texto. Gracias.

Nos leemos en enero.

Lunaclara

27/11/2018 a las 23:05

Hola Osvaldo,
Tu relato es el resumen de toda una vida. De un libro.
Escribes y narras muy bien. De eso no cabe duda. Tus reflexiones, descripciones, los verbos, todo forma un conjunto sugerente.
Yo prefiero los relatos más breves temporalmente, pero solo es una opinión.
Leerte me relaja.
Enhorabuena!

IreneR

28/11/2018 a las 14:56

Buenas, Osvaldo.

Un relato muy descriptivo y con sentimiento. Hay algunos fallos, que no voy a volver a comentar para no repetirme, pero me ha gustado leerlo.

Nos leemos. Un saludo.

Amilcar Barça

29/11/2018 a las 15:15

En este momento me estoy zampando, comiendo no sería el vocablo más azertado, una pizza Mediterránia regada con un vínico de garnacha que alegra el alma y otros atributos. (Abstenerse de opiniones divergentes que no serán tenidas en cuenta).

Osvaldo, llevado de estos pensamientos tan espirituosos, creo eres uno de los tipos, de este foro, que tienen un futuro en estos menesteres. Hay que saber ver, leer y dejar en paz a quienes solo tratan de dar salida a unos impulsos espirituales sin emplear la sintaxis- me viene a la mente el chiste sobre el tema-, la ortografía que no los planos ortográficos, la prosodia y la analogía. La prosopopeya, no tengo ni puta idea que significa.

En fin, que tú tienes futuro y como yo estoy al borde de la extinción, voy a copiar en mi blog esta parida para avergonzarme cuando el efecto de la garnacha y la pizza hayan desaparecido.

De postre, unas mandarinas de mi jardín que están a punto de caramelo. El tiempo, bien, gracias. ( Ah, y tengo de guardia en una silla aledaña a mi perrita Laika, pendiente de lo que caiga. Aunque ella ya comió antes que yo). salu2 compis.

Osvaldo Vela

03/12/2018 a las 00:10

Amilar. Mi mente delira de placer entre los halagos que haces de mi escritura. Los acepto, aunque no estoy seguro de merecerlos, porque yo amo a la escritura.
Lo primero que debe tener alguien que escribe es amar lo que plasma. Yo dilaté, hasta los sesenta y tres años, para amar este oficio. Desconocía lo que era sentirte transportado por escenarios que rebasan tu sentir. Ignoraba lo que es darle vida a un personaje que, ya una vez que existe, comanda sobre tus letras: escribes lo que el quiere comunicar. es un sentimiento único.

Esta situación, ha modificado mi forma de comentar. Yo no me atrevo a criticar a nadie. Prefiero buscar en cada escrito cualquier expresión, palabra o letra que ayude a mejorar mi comunicar. Pienso que a nuestra edad ya no debe de perderse el tiempo criticando. Es mejor adueñarte de las lecturas buenas con las que tropiezas y guardarlas en el corazón.

Saludos y nos leemos.

jose maria

04/12/2018 a las 18:45

Hola Osvaldo. Un placer leerte por primera vez yo no soy ningún experto en gramática y ortografía. Solo soy un humilde aficionado a las historias que siempre escribía para mi solo ;increíble contar la vida de una persona en 750 palabras, buen aporte para los que como es mi caso estamos aprendiendo ahora que todo no es el trabajo y tenemos mas tiempo. Felices Fiestas y espero tener el placer de leerte para enero.
mi relato es el 65 es mi primer relato tanto como en el taller como de cara al publico .Un saludo

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