Literautas - Tu escuela de escritura

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Los inventos de mi tío - por Menta

Hoy he tenido un día melancólico.

Todo ha empezado cuando de repente se ha caído al suelo el retrato de mi tío materno, Sir Nicolás Campbell, conde de Pendal. El golpe del lienzo contra el mármol ha resonado por toda la sala y me ha dado un susto tremendo.

Inmediatamente he llamado a los criados para que lo recogieran, porque he sentido una gran pena cuando he visto al conde tirado de esta manera tan poco elegante: estaba boca abajo y he imaginado que los faldones de la levita se caían hacia el suelo y me dejaban ver como siempre, la bragueta abierta. ¡Pobre tío Nicolás, era tan despistado!

Todavía con una sonrisa en la boca me he sentado en la biblioteca, en el rincón donde suelo leer el periódico después de desayunar. Pero hoy no tenía ganas de enterarme de las penalidades que siempre cuenta la prensa. Me sentía muy a gusto recordando a mi querido tío. Notaba la sensación de que él estaba muy cerca de mí y que iba a aparecer de un momento a otro para desearme un feliz día. Me lo imaginaba vestido con la misma bata que solía llevar cuando bajaba al sótano a trabajar en su laboratorio. El tío Nicolás era inventor.

Quiero recordar con exactitud, pero mi mala memoria mezcla dos personas de mi infancia como si fueran una sola. Creo que esto se debe a que en esencia sus personalidades eran muy parecidas. Una de ellas es mi tío Nicolás y la otra el abuelo de la serie de televisión “La familia Monster”. Este aristócrata de Transilvania se pasaba el día en los sótanos de su mansión trabajando entre matraces humeantes. Como sus experimentos nunca tenían éxito, cuando se oía un estruendo, nos preparábamos para ver ascender escaleras arriba una densa niebla y en medio de ella el simpático anciano con cara de asombro, el pelo alborotado y la pajarita descolocada.

Había tantas cosas semejantes en la casa de los Monster y en la mía, que a veces no sabía dónde estaba. También ahora me hago un lío y solo me acuerdo de mi palacio; quizás se deba a que he vivido siempre aquí. Mi madre heredó la finca con la condición de que se hiciera cargo de su hermano Nicolás y administrara su fortuna. La muerte de mis abuelos no significó el más mínimo cambio en nuestra vida, porque siempre habíamos vivido con ellos en Pendal cuidando de mi tío Nicolás.

Un día, mientras desayunábamos, le pregunté con el lenguaje exquisito que a él le gustaba emplear:

—Tío, ¿cuál es el objetivo de sus recientes investigaciones? Sospecho que son sumamente interesantes, porque no deja el trabajo hasta muy entrada la noche.

—Estoy desarrollando una máquina que se pasea por el tiempo. Si quieres admirar el último modelo que he diseñado, te lo mostraré con mucho gusto. Elige una época del pasado, o del futuro, que quieras visitar. Este artefacto te llevará a donde desees ir. Piensa, piensa… ya me dirás.

—¿Ya lo has probado?

—No. Te concedo ese privilegio a ti. Si regresas, comercializaré la máquina.

Me encantó la idea de ser el primer viajero de la máquina de mi tío, y enseguida bajamos al laboratorio. La nave tenía forma de un gran puro metálico y dentro era muy estrecha, incluso para mí, que era un niño.

El inventor accionó varias palancas y la máquina se puso en acción. Escuché su voz en el interior preguntándome a dónde quería ir.

—¿Lo puedo mantener en secreto?

—Naturalmente.

Estuve cerca de una hora dentro de la asfixiante cápsula, en la que oía miles de ruidos desconocidos, hasta que todo paró y se abrió la portezuela.

—¡Ya estás aquí!

—Estoy mareado —le respondí, y abandoné precipitadamente el sótano. Había hecho trampa, y mi conciencia no me permitía enfrentarme a él. Dentro de la máquina el miedo se había apoderado de mí y no me atreví a viajar a otra época. Solo quería estar en casa en ese momento, y al salir de la máquina no le dije la verdad. Las consecuencias de mi cobardía no se hicieron esperar:

Esa misma noche, de madrugada, oí un grito infernal que provenía del sótano. Bajé asustado y vi en el suelo su uniforme de gala, el mismo que lucía en el cuadro de la sala. Las medallas y las condecoraciones estaban desperdigadas por todo el laboratorio; a mi tío no lo encontré y la máquina del tiempo había desaparecido. Con voz suplicante pronuncié:

—Vuelve…

Comentarios (29):

Moldy Blaston

17/11/2018 a las 21:07

Hola Menta. Plas, plas, plas. Te aplaudo con ganas porque me has hecho pasar un rato (aunque breve) muy bueno. Me ha parecido un relato con un inicio muy sugerente, con un desarrollo que mantiene la tensión y con un final fantástico. Muy bien enlazado todo y con un tono que he disfrutado. Te felicito.
Si quieres visitar mi relato es el #60.
Un saludo y nos leemos pronto!!!

Menta

17/11/2018 a las 21:38

Buenas tardes Moldy Blaston: Muchas gracias por la visita a mi relato. Me alegro que hayas pasado un rato divertido. Tus palabras me dan mucho ánimo y te agradezco que hayas sido tan amable.
Un saludo, Menta

Amadeo

18/11/2018 a las 00:08

Menta:
Buen texto. De buena lectura y cuando llegué a la parte de la máquina del tiempo, pensé: ¡Más de lo mismo”, pero fue una agradable sorpresa el engaño del niño. No viajó a otro tiempo por miedo. El tía sí…: no sabemos si al pasado o al futuro. Me desconcertó el hecho de que las medallas y uniforme hayan quedado en el sótano

Felicitaciones
Estoy en el 59 por si quieres leerlo y comentar
Cordiales saludos
Amadeo.

Menta

18/11/2018 a las 09:29

Buenos días Amadeo: Muchas gracias por tu visita. Me alegro que te haya gustado.

Un saludo, Menta

Paola Panzieri

18/11/2018 a las 11:30

Hola Menta

Me ha gustado el relato y lo he disfrutado de principio a fin. A mi también me ha gustado el principio y la escena del cuadro en el suelo.

El final, aunque esperado, está bien hilado y es divertido.

Hay un párrafo que a mi entender no está claro:

Había tantas cosas semejantes en la casa de los Monster y en la mía, que a veces no sabía dónde estaba. También ahora me hago un lío y solo me acuerdo de mi palacio; quizás se deba a que he vivido siempre aquí. Mi madre heredó la finca con la condición de que se hiciera cargo de su hermano Nicolás y administrara su fortuna. La muerte de mis abuelos no significó el más mínimo cambio en nuestra vida, porque siempre habíamos vivido con ellos en Pendal cuidando de mi tío Nicolás.

Yo dejaría solo

A la muerte de mis abuelos, mi madre heredó la finca con la condición de que se hiciera cargo de su hermano Nicolás y administrara su fortuna.

Creo que lo demás sobra pero, ya sabes, es solo una opinión…

Enhorabuena y saludos

Menta

18/11/2018 a las 12:09

Buenos días Paola: Muchas gracias por tu visita. Ahora así visto el relato en frío, creo que tienes razón, sobra todo lo demás.

Muchas gracias. Un saludo, Menta

Escorpión

18/11/2018 a las 17:48

Saludo Menta. Buen texto, con buena trama, se deja leer sin problemas. En el final no sé si es que el tío que le hace trampa al niño al sumergirlo en ese mundo futuro que iba a encontrar o fue que el miedo le hizo perder la noción de arrancar la máquina. Al final parece que sí, que la máquina funciona.
Solo una sugerencia, a lo mejor estoy equivocado:
“y me dejaban ver como siempre, la bragueta abierta.” Me parece que el me , sobra.

IreneR

18/11/2018 a las 18:50

Buenas, Menta.

Un relato muy entretenido y bien hilado. Me ha gustado mucho que el niño decidiese contar una mentira piadosa, no me lo esperaba y ha sido un giro muy bueno.

Hay una frase que me desconcertado:
“estaba boca abajo y he imaginado que los faldones de la levita se caían hacia el suelo y me dejaban ver como siempre, la bragueta abierta.”. Si está tumbado boca abajo, ¿cómo puede ver la bragueta que se encuentra en la parte delantera del pantalón?

Buen trabajo.

Un saludo.

Laura

18/11/2018 a las 23:00

Hola Menta.
Muchas gracias por tu visita y tu comentario.
Con respecto a tu texto, es màs que interesante, un homenaje a Julio Verne, que poblò mi infancia con màquinas y viajes imposibles para su època.
Creo que para hacer una màquina del tiempo, es necesario que el niño haya tenido alguna forma de marcar el momento del tiempo al que viajar ya que no contaba con ayuda del tío desde afuera para ir y volver.
Desde lo formal, tan sòlo eliminar dos palabritas en la frase: te concedo ese privilegio. Ya se sabe que habla con el niño. Es tan sòlo un detalle sin importancia, tal vez la forma en que lo dejaste resalta el privilegio que concede al niño.
Mis saludos. Hasta la pròxima propuesta.

Menta

19/11/2018 a las 07:28

Buenos días Escorpión: Gracias por tu visita y tus comentarios. Me alegro que te haya gustado.

En cuanto al “me”que dices que sobra en esta frase: “estaba boca abajo y he imaginado que los faldones de la levita se caían hacia el suelo y me dejaban ver como siempre, la bragueta abierta”.He querido resaltar (a lo mejor no se hace así), que estaba en un mundo de imaginación, onírico, en un salón solitario, porque solo estaba él y el cuadro de su tío y además, como se ve más adelante, él tiene la responsabilidad de cuidar a su tío. Si el tío estuviera vivo, él le habría llamado la atención y le hubiera hecho abrocharse los botones.
Seguiré pensando sobre este “me”.
Muchas gracias y un saludo, Menta

Menta

19/11/2018 a las 07:39

Buenos días IreneR: Muchas gracias por tu visita.
En cuanto a tu comentario, tienes toda la razón, yo tenía que haber puesto cabeza abajo.
Otra vez te doy las gracias y te mando un saludo, Menta

Menta

19/11/2018 a las 07:51

Buenos días Laura: Gracias por tu lectura y comentarios.

Me dices que el diálogo: “—No. Te concedo ese privilegio a ti. Si regresas, comercializaré la máquina.”

Me sobran las palabras “a ti”. Tienes toda la razón, pero me parecía más coloquial, menos informal. Pero yo quería hacerlo formal, así que las quito. Muchas gracias.

Un saludo, Menta

jose maria

19/11/2018 a las 13:23

muy bueno el relato desde el principio asta el final, enhorabuena me dejas tres misterios en el relato; el viaje del niño, el abuelo y la maquina .
un beso .José María.

Ana Roda

19/11/2018 a las 17:43

Hola Menta.
Sencillamente, me ha encantado.
Manejas muy bien ese tono divertido que hace que la historia resulte muy agradable de leer.
Enhorabuena desde el relato 16.

JUANA MEDINA

19/11/2018 a las 19:52

Hola Menta,
Un aplauso por lo bien estructurado que está tu relato.
Ya te han señalado el”me” (por un momento temí que estuviéramos en una historia de acoso.)Llevas muy bien los tiempos del relato con un estilo muy agradable.
Como ves, me ha gustado mucho
Felicidades y Buen Año.

Menta

19/11/2018 a las 20:36

Buenas noches Ana Roda, jose maria y Juana Medina: Muchas gracias por la vista y por vuestros comentarios. Un saludo, Menta

Héctor Romero

19/11/2018 a las 21:49

Menta, agradezco tu visita a mi relato y la observación que le haces. E cuanto al tuyo me ha gustado mucho y lograste en mi un viaje al pasado; me ubique en la época de la televisión blanco y negro viendo en las tardes a serie “La Familia Monster”, que nostalgia. Un pequeño aporte: en las siguiente línea si te fuera posible sustituir la redundancia de la palabra acción. “El inventor accionó varias palancas y la máquina se puso en acción…” Un placer leerte y que me lea, espero sigamos haciéndolo.

Menta

19/11/2018 a las 22:19

Buenas noches Héctor Romero:

Muchas gracias por leer mi relato. Te agradezco tus amables palabras y el comentario para mejorarlo.

Hasta pronto,un saludo, Menta

Doralú

20/11/2018 a las 15:54

Hola Menta,

Me gustó mucho como resolviste el reto del mes. Lograste con tu relato, que desde el inicio viviera las escenas, sobre todo la del niño y la capsula.
En cuanto a los detalles en lo formal, no hay nada importante y ya los compañeros hicieron las aportaciones necesarias.

Felices fiestas, un abrazo

Ofelia Gómez

20/11/2018 a las 19:08

Hola Menta
Me ha gustado tu relato. Entretenido y bien llevado hasta el final.
Es evidente que el tío y su máquina del tiempo jamás volvieron.
¿Qué hubiera pasado con el niño, ahora un adulto, si hubiera accionado la máquina? ¿Tampoco habría vuelto?
Me gusta que termines la historia dejándonos dudas e imaginando qué pasó con el tío.
Saludos
Saludos

isan

20/11/2018 a las 23:35

Hola Menta:
Suelo ser un poco puntilloso con las formas, pero esta vez o no hay o no he visto nada. Seguramente la culpa es que desde el primer momento me he metido en el relato para disfrutarlo. Así que en este sentido me ha parecido un relato perfecto. El punto de vista en primera persona ha sido un acierto porque lo que cuenta se necesita hacerlo con ese estilo de afectación de quien lo tiene todo sin pegar palo al agua. Así lo he visto. Las descripciones también dibujan el mismo ambiente.
Involuntariamente se carga al tío Nicolás y como consecuencia se convierte de facto en conde de Pendal. La pena es que me parece que se le ha ido un poco la pinza.
Un relato magnífico al que no le encuentro pegas, con un punto de humor que le va genial. Felicidades por que he disfrutado.
Ha sido un placer.

Menta

21/11/2018 a las 12:52

Buenos días Isan: Muchas gracias por leer mi relato. Tus comentarios tan favorables me han llegado al alma. Estoy muy contenta.

Hasta pronto, un saludo, Menta

el chaval

21/11/2018 a las 19:02

Hola Menta. Alguna película hay sobre el tema de la máquina del futuro.
Está bien explicado porque el sobrino indujo a su tío a probar el aparato, pero no entiendo lo de la ropa en el suelo y el grito que se oyó cuando despegó.
No es la premisa para este mes, que manda una historia de amor, pero bueno, muy bien en la coherencia de los diálogos.
Otra era, que nadie sabe que pasa en el sótano, sino la propia persona que está allí experimentando algo.
Si quieres contestar, hazlo en mi número el 51, por si quieres leerlo
Buena salida de año y mejor el venidero.

Osvaldo Vela

21/11/2018 a las 23:39

Que paseo tan poética mente bello nos has regalado. Nos llevas desde un cuadro caído estrepitosamente, con un tío en él, en una posición incomoda e imaginándote olvidos despistados.

me abruma, de forma positiva, los cambios de humor que puedes describir en un mismo escrito. desde un niño ilusionado a viajar por el tiempo hasta el mismo infante asustado por haber estado encerrado en la capsula de tiempo

La comparación que haces de la familia de tus contares con la familia de los monster es ingenio puro. Te felicito

He gozado de tu escrito de principio a fin. ¿Y el tío? Ya regresará.

Felices fiestas en esta Navidad.

Saludos y nos leemos en enero.

El Apuntador Mudo

23/11/2018 a las 12:56

Hola Menta.

Nada puedo aportar a lo expuesto por los compañeros. Tan solo reiterar que también he disfrutado de la lectura, y apreciado con gusto tu estilo narrando.

Saludos, nos leemos.

Menta

23/11/2018 a las 19:03

Buenas tardes el chaval:

Naturalmente que el tema de las máquinas del tiempo no es nuevo. Hay muchas novelas de ciencia ficción, películas y cuentos literarios que tratan de las aventuras que viven los que se atreven a meterse dentro de una máquina de estas y viajar. El cuento que más me gusta es el de “El ruido de un trueno” de Ray Bradbury ¿lo conoces?

El reto de este mes era la propuesta de escribir sobre lo que nos sugerían las palabras indicadas. A mí me sugirieron varias cosas y entre ellas la máquina de tiempo construida en un sótano de un investigador.

El RETO OPCIONAL consistía en escribir además una historia de amor. Yo no escribí una historia de amor, así que no señalé mi escrito como que había desarrollado el reto opcional. Es así como se hace.

Creo por tus comentarios, que has leído mi relato rápidamente y no te has enterado de algunas cosas, porque también dices que el sobrino indujo al tío a subir a la máquina y esto no es así.

Las medallas, el uniforme en el suelo, para mí indican que se marchó desnudo a cualquier época. Aunque él se había puesto de gala para el viaje, había deseado llegar a un tiempo, donde no necesitaba los honores militares ni los títulos nobiliarios.

Recomendación: Para escribir bien es necesario saber leer bien y entender literalmente los textos, me parece que tú imaginas y anticipas los hechos antes de leerlos.

Espero que no te parezca mal lo que te digo porque estamos en este taller para aprender.

Ahora voy a leer tu texto. Un saludo, Menta

Menta

23/11/2018 a las 19:25

Buenas tardes Osvaldo Vela: Muchas gracias por tu comentario. Me alegro mucho que lo hayas disfrutado.

Yo también te deseo unas felices fiestas. Un saludo, Menta

Menta

23/11/2018 a las 20:27

Buenas noches El Apuntador Mudo: Muchas gracias por tus comentarios.

Felices fiestas. Hasta pronto, Menta

el chaval

25/11/2018 a las 11:32

Hola Menta.Se trata de la forma de comentar,contestar y agradecer o no, a las opiniones de los compañeros.
En el número propio del relato, solo se debe recibir las opiniones y correcciones de los compañeros.
Que quieres contestar a éstos agradeciendo sus observaciones, tienes que hacerlo en el número de él, no el tuyo propio, que sería como escribir una carta y echarla al correo con tu propia dirección.
Esa es mi creencia, porque siempre miraré mi correo para saber que tal le ha sentado mi opinión sobre su relato. Un saludo cordial.

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