Literautas - Tu escuela de escritura

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AHORA O NUNCA - por ANGEL CLIMENT

Éste era su segundo intento, el primero había sido hacía seis meses a las tres de la madrugada, en una noche de sábado a domingo. Fue un fracaso.
Hoy se daban las mismas circunstancias. Noche de sábado a domingo y sólo faltaban un par de minutos para que las manecillas del reloj marcaran las tres. Según había leído y escuchado en los medios de comunicación era la hora para hacerlo. Se debía de realizar a las tres en punto de la madrugada.
Había bajado al sótano con la escalera portátil, la abrió y la colocó en el sitio más adecuado, un lugar desde el que pudiera trabajar sin problemas ni riesgos para su físico. Todo estaba preparado, si esta vez no lo lograba desistiría, no volvería a intentarlo nunca más.
Subió los peldaños de la escalera manual de uno en uno, con sumo cuidado hasta llegar a la altura exacta para poder llevar a cabo lo que había previsto. Se arremango la camisa del brazo donde llevaba puesto el reloj, posó la miraba en las manecillas para ver cómo se movían, poco a poco iban acercándose a la hora prevista.
Ya era la hora, todas las manecillas de los relojes de la casa marcaban las tres. Del reloj de cuco salió el pajarillo de madera e hizo sonar su «cucú, cucú, cucú», el del comedor hizo lo mismo con el tañer de sus campanas «din, don; din, don; din, don; ».
Empezó el experimento. Intentó abrirla pero no podía, estaba atrancada. Como en la vez anterior. Un simple marco de madera con un cristal, una simple y pequeña puerta se lo estaba impidiendo. Parecía mentira que le diera tanto trabajo. La mejor solución romper el vidrio. No, no, él no quería destruir aquella antigüedad que le había dejado su abuelo en herencia
Otro intento, volvió a forcejear, a pelearse con la maldita puerta. Nada, nada, nada, no había forma, no se quería abrir. Otro intento más, el último.
Las prisas y los nervios hacían que su esfuerzo fuera en balde, le era imposible abrir la puerta.
Las tres estaban a punto de pasar.
Un movimiento inesperado hizo que se balanceara la escalera y él cayera al suelo exclamando un fuerte grito de dolor. ¡Ayyyyyyy!.
Se levantó, miró su reloj de pulsera y vio que las manecillas del reloj ya marcaban las tres y un minuto. Un minuto, había pasado un minuto, era a las tres de la madrugada cuando se debían de poner las dos en el reloj. Desistió de su empeño y se dijo así mismo, que nunca más intentaría el experimento de poner en hora el antiguo reloj de su abuelo que tenía guardado en el sótano.

Comentarios (20):

Blue

18/11/2018 a las 12:40

Jajaja desarrollo tenso y final cómico me gusta.

Laysha

18/11/2018 a las 13:03

Durante toda la historia te preguntas qué es lo que estará ocurriendo. Por mi cabeza han pasado las ideas más descabelladas, y cuando al final he descubierto que lo único que intentaba era poner el reloj en hora, no he podido contener una carcajada. Ha sido un desarrollo lleno de intriga para terminar de forma cómica.

Vespasiano

18/11/2018 a las 20:40

Hola Ángel:
Imaginativa historia la que nos cuentas reflejando la aflicción del protagonista y de los nervios que estaba pasando para poner en hora el antiguo reloj del abuelo. ¡Como si el mundo se fuera a acabar!
El que sí podría haber acabado, al menos, en el hospital hubiera sido él.
“Éste era su segundo intento…”. Aquí no deberías acentuar el pronombre demostrativo: “Este”.
“Se arremango..”. Sin embargo aquí falta acentuar “arremangó”.

Bueno, como dije antes tu historia me ha parecido original y me ha gustado. Por eso te felicito.

Espero seguir leyéndonos en futuros retos.

Aprovecho para desearte una Feliz Navidad.

Cesar henen

20/11/2018 a las 01:31

Buena confusión has creado Angel.
La pregunta es: ¿cual es la necesidad de hacerlo a esa hora exacta?

Estoy en el 3 por si gustas pasar.

¡saludos Angel!

ANGEL CLIMENT

20/11/2018 a las 09:43

Cesar, en España, se cambia la hora dos veces al año y teóricamente la prensa, televisión y radio, dicen que a las tres se pongan las dos.
Gracias por tu visita

Alohomora

20/11/2018 a las 10:31

Hola! Buen relato. Fresco, divertido, con su puntito de intriga…buen trabajo. Nos leemos.

IreneR

20/11/2018 a las 11:22

Buenas, ANGEL CLIMENT.

Un relato muy intrigante. Engancha desde el principio y no puedes dejar de pensar en qué es lo que estará haciendo. Muy bien llevado y desarrollado. En final también me ha parecido acorde, un buen giro final inesperado.

Hay algunas fallos que he encontrado que espero no te moleste que te señale:

-“Éste era su segundo intento”. Este va sin acento.
-“Se arremango la camisa del brazo”. A parte de que arremangó lleva acento, me parece una repetición decir arremangase la camisa del brazo, ¿de dónde sino la vas a arremangar?
-“[…]posó la miraba en las manecillas para ver cómo se movían, poco a poco iban acercándose a la hora prevista.
Ya era la hora, todas las manecillas de los relojes de la casa marcaban las tres.”. Manecillas y hora están escritas dos veces demasiado cerca.
-“No, no, él no quería destruir aquella antigüedad que le había dejado su abuelo en herencia”. El punto final se te olvidó.
-“Un movimiento inesperado hizo que se balanceara la escalera y él cayera al suelo exclamando un fuerte grito de dolor. ¡Ayyyyyyy!.”. Aquí el punto final, después de la exclamación, sobra. Ya está incluido en el símbolo.

En los primeros párrafos me parece que repites demasiadas veces lo de las tres de la madrugada, ya nos quedó claro las dos primeras veces, no hay que repetirlo más.

Hay también algunos errores en las colocaciones de las comas, faltan algunas, pero en ese aspecto no voy a aventurarme, pues todavía cometo bastantes errores.

Buen trabajo. Ha sido una buena historia.

Nos leemos. Un saludo.

PaulaC_99

20/11/2018 a las 13:57

Bueno, pues otro mes más por aquí jaja
Gracias por seguir leyendo mis relatos, de verdad.
Tu historia me ha gustado. Como ha dicho una chica en los comentarios, durante el desarrollo de la historia te preguntas que estará intentando hacer el protagonista.
El final me ha sorprendido y gustado, así que felicidades!!
Nos seguimos leyendo :))

Laura

20/11/2018 a las 15:58

Hola Angel.
Devuelvo con todo gusto la visita.
Tu relato me llevò por los màs impensados derroteros (hasta un portal a alguna otra dimensiòn). Final sobresaliente. Aunque me sigue quedando la duda: qué pasa si se realiza el cambio de hora en otro momento? Aparecen las brujas?
Muy bien llevada la tensiòn. Felicitaciones.
Mis saludos y hasta la pròxima propuesta.
Felices fiestas.

Ofelia Gómez

20/11/2018 a las 16:54

Hola Ángel
Buenísimo relato, intriga, entretiene, preocupa, en fin, que lo has logrado.
Fue tan entretenigo de leer que no tuve en cuenta puntos, comas, ni tildes.
Me gustan los relojes antiguos así que he disfrutado del tuyo aunque solo sea una ficción.
Felicitaciones.
Un saludo

JUANA MEDINA

20/11/2018 a las 17:17

Hola Ángel,
Gracias por el comentario a mi relato. Me halaga que te haya gustado tanto.
He pasado la mayor parte de la lectura del tuyo en suspenso. Eso es lo que tiene, un fantástico suspenso, de modo que al llegar al final, la carcajada es mejor. Me encantó.
Creo que Laura tiene razón en cuanto a la pregunta, y a IreneR hay que prestarle mucha atención cuando señala cosas a corregir.
Por lo demás, lo dicho.
Un abrazo y Felices Fiestas.
Nos leemos en enero.

LUDIKA

20/11/2018 a las 18:38

Buen relato, deja en claro que muchas veces las ideas más sencillas son las más interesantes!
Es importante conocer el contexto, vi que en un comentario que la historia tiene que ver con una costumbre de España de cambiar la hora y ahí me cerró mucho más.

A seguir escribiendo!

Doralú

20/11/2018 a las 18:39

Hola Angel Climent,

Desde el inicio tu relato me fue llevando paso a paso hasta el final sorprendente pero agradable. Tienes una prosa ágil y clara que me encanta, lo disfruté mucho. Hermoso texto que lo leeré a mis nietos, les va a encantar.

Felices fiestas,
Un abrazo

Toñi Avila (Vibe)

20/11/2018 a las 22:49

Hola Angel:

Los fallos ya te los han comentado los compañeros y compañeras, así que sólo decirte que me encantó tu texto. Mantienes la tensión hasta el final, donde descubres que no hay nada de lo que pensabas. Me sacaste una buena sonrisa con el desenlace. Muy bueno.

marazul

21/11/2018 a las 11:58

Muy bueno tu relato, Ángel. Sabes atrapar la atención del lector. Así se hace!
Todo aquel que comience su lectura quiere saber el final.
Tensión acumulada, intriga, misterio… para terminar en una sonora carcajada. Ya sabes… las caídas nos producen risa, siempre y cuando el accidentado no haya sufrido mucho descalabro
Me encantó leerte, Ángel

Susana

21/11/2018 a las 15:04

Muy bien llevada la tensión hasta el final.

Osvaldo Vela

21/11/2018 a las 22:57

Hola Ángel, ese es el problema de los relojes antiguos, los modernos ya estan programados para hacer el cambio automatico cuando los ceros de las 3:00 aparecen.

Me encantó tu relato por lo cómico. Al igual que a Laura, el texto me llevó a imaginar montones de posibles escenarios. afortunadamente todo terminó con una sonrisa y no en el suelo como tu personaje. Te felicito.

Felices fiestas navideñas. en compañía de tu familia.

Nos leemos en enero.

Isabel Caballero

22/11/2018 a las 19:36

Jejje Ángel. No me lo esperaba casi hasta el final. Un relato simpático e ingenioso. Me asombra la capacidad de todos los compañeros para armar cuentos diferentes partiendo de una misma idea.
Bueno… por aquí en las islas Canarias tenemos una hora menos que vosotros en la península.

Un cordial saludo y ¡qué viva el humor!

ANGEL CLIMENT

23/11/2018 a las 17:17

Gracias a todos, por vuestras opiniones, he recogido vuestras criticas. Saludos.
BUENAS FIESTAS DE NAVIDAD Y FELIZ ENTRADA DE AÑO
Nos leemos el próximo año

Josè maría

27/11/2018 a las 22:56

Hola Angel .buena historia con final impredecible .Felices fiestas y espero leerte en la próxima

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