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Amor a primera vista - por Jose LuisR.
Desde el primer instante en que la vio, el científico supo que no podría separarse de ella jamás. Fue amor a primera vista. Pasara lo que pasara, Pragmacio la protegería de todos los males del mundo y siempre estaría a su lado, procurando su bienestar.
Cuidó de ella lo mejor que supo. Pobrecilla, al principio parecía tan débil y desvalida… Pero él procuraría que eso cambiase. La prepararía a conciencia para el mundo y con los conocimientos aprendidos podría valerse en él por sí misma algún día. Incluso se llevó el trabajo a casa, para no estar separado de ella demasiado tiempo.
En el laboratorio sus jefes lo comprendieron perfectamente y le concedieron permiso para realizar algunos experimentos sencillos e inocuos en su propio hogar. Pragmacio solo tendría que reportar informes trimestrales.
A las tres de la madrugada se escuchó un grito que provenía del sótano. Nadie más podía saberlo, pero el experimento había salido mal otra vez. El grito provino de Gertrudis, su hija de cinco años, que se había colado en aquella estancia. El científico corrió desde el dormitorio hasta el sótano como un poseso. Rezaba para que no fuese demasiado tarde.
Tras abrir de una patada la puerta, haciéndose daño en el pie, Pragmacio tuvo que evaluar la situación y actuar deprisa. El fuego comenzaba a devastar y llenar de humo la estancia, pero lo peor era que una bestia sin cerebro, un animal desquiciado, un remedo de persona que cinco años antes había sido una mujer inteligente y preciosa llamada Leoncia, estaba agarrando por el cuello a su propia hija, aunque en ningún momento la reconociera. Sacando fuerzas de donde no las tenía, el científico logró arrancar a la pequeña de las garras de su madre y la dejó a salvo fuera del sótano, atrancando la puerta y encerrándose con su ex mujer, ahora un ser salvaje y violento que no atendía a razones. El fuego y el humo, por suerte, tampoco pudieron escapar desde el sótano hacia el resto de la vivienda, pero logró destruir a ambos progenitores.
La huérfana creció en casa de unos tíos pero maduró deprisa gracias a aquel terrible recuerdo. Confusa durante años, Gertrudis mantuvo sentimientos encontrados hacia su padre, porque pensaba que la había abandonado. Hasta que un día descubrió una vieja grabación. El científico era consciente de que sus experimentos eran peligrosos y, por si algo salía mal, grabó un documento en vídeo a modo de despedida.
—Hola, hija mía. Este mensaje está dirigido a ti. Espero que estés bien. Creo que te debo una explicación. Ante todo, pequeña, recuerda que eres lo que más quiero en este mundo desde que te sostuve entre mis brazos. Nada más verte me enamoré de ti, y supe que estaría a tu lado para siempre, protegiéndote de todas las cosas malas. Aunque supongo que si estás viendo esta grabación es que, finalmente, he fracasado… Como padre y como científico… ¡Pero te juro que mis intenciones eran buenas!
»Sabes que tu madre y yo ya estábamos divorciados cuando naciste. También sabes que, por desgracia, ella murió durante el parto. Lo que nadie conoce es que su muerte fue solo cerebral, lo que otros llamarían una muerte clínica, y que desde entonces he estado intentando devolverle la cordura en secreto. Sé que estos experimentos están prohibidos…
»Te preguntarás por qué sigo arriesgándome. La respuesta no es sencilla. Quizá lo provocó la vanidad del científico, la arrogancia de creerme más listo que nadie y llevar a cabo el milagro de devolverle a mi ex mujer la vida que tuvo antes del accidente. Quizá fue el miedo a tener que criarte yo solo; ya sabes que soy un desastre como padre: no sé ni hacerte un desayuno en condiciones… Quizá fue el amor que sentía por ti, cariño mío, porque otra cosa no, pero tú eres lo más importante que hay en mi vida. Vanidad… Miedo… Amor… En cualquier caso, pequeña, debía intentar que mi hija creciera con su madre. Porque la verdad es que yo nunca he sabido hacer de padre, solo de científico. No sé qué más decir. Te quiero, Gertrudis.
La hija, tras visionar el documento, dejó de sentir rencor hacia su padre. Él no la había abandonado. La quiso de verdad. Rememoró con mayor nitidez la escena del sótano y completó las piezas del rompecabezas. ¿Qué mayor muestra de amor existe que la de sacrificar la propia vida por la de una hija?
Comentarios (12):
M.L.Plaza
17/11/2018 a las 21:05
Hola José Luis
Gracias por leer mi relato y tu acertada opinión.
Has escrito una historia de amor preciosa, pero muy confusa. Por supuesto que solo es una opinión personal y a tí te puede parecer una solemne estupidez. No sé si solo he sido yo pero el principio me parece engañoso. Parece que el padre esté enamorado de algún descubrimiento y al final del relato se descubre que su gran amor ha sido su hija. Creo que eso debería ir al principio. Es una idea muy original que un científico decida acomodar su carrera profesional a la crianza de su hija.
La historia es muy interesante pero creo que en algún momento es demasiado explicativa. Me ha sonado raro que cuando el padre se despide de la hija solo la nombre por su nombre al final. Fue él el que eligió el nombre de su hija y le debe encantar pronunciarlo. Y,por último, quitaría la última frase y acabaría en rompecabezas.
Aunque no lo parezca, me ha gustado mucho leer tu historia.
Saludos.
pepe
18/11/2018 a las 00:46
Hola José luís, gracias por padarte por mi relato.
El tuyo me pareció muy potente. La historia en sí es muy buena, pero quizá la noté algo desordenada, además tiene varias intrahistorias y me pareció muy larga en cuanto a los años que pasan en ella. También, como te han dicho, es muy explicativa, muestras poco y dices mucho y eso hace que no se empatice con los personajes.
Yo creo que cambiando la linea argumental ganaría mucho y de ser buena pasaria a sublime.
Un saludo.
Dante Tenet
18/11/2018 a las 23:57
Hola Jose Luis
Tu historia gusta y se lee con facilidad, pero al remate le falta la fuerza que tiene el desarrollo.
Quizas el querer que sea ademas una historia de amor, desdibujo la linea del argumento principal.
Nos estamos leyendo
Laura
19/11/2018 a las 11:42
Hola José Luis.
La historia es potente, aunque también es cierto que muestras mucho.
Tal vez podías haberte centrado en el descubrimiento de la hija, que puede haber crecido enojada contra su padre.
Mis saludos, hasta la pròxima propuesta.
Ofelia Gómez
19/11/2018 a las 21:41
Hola José Luis
Le has dado un desarrollo original a tu historia. No muestras nada escabroso y sin embargo se comprende toda la situación.
También me ha gustado la carta del padre a su hija… un testamento de amor.
Buen encuadre de tu relato: párrafos cortos, puntos y comas adecuados, guiones largos.
Felicitaciones.
Saludos
El Apuntador Mudo
22/11/2018 a las 16:34
Hola Jose Luis.
Una trama con mucha fuerza, y bien llevado el suspense en el inicio del relato. Me da la impresión que el relato está narrado desde el punto de vista del padre en un inicio, luego en tercera persona y al final desde la perspectiva de la hija; pero a lo mejor no he entendido correctamente el desarrollo de la trama. Quizás intentándolo desde un único punto de vista ganaría el relato, bueno, solo es una opinión muy personal.
Coincido con el resto de apreciaciones positivas que hacen los compañeros. El relato me ha gustado.
Saludos y nos seguimos leyendo.
Isabel Caballero
26/11/2018 a las 14:25
Hola Jose Luis. Muchas gracias por pasarte por mi relato.
Te parecerá una tontería, pero lo primero que me ha llamado la atención es el nombre del padre: “Pragmacio”. Desconocía ese nombre y tengo curiosidad por saber el motivo que tuvo el autor para elegirlo, ¿una casualidad?, ¿algún familiar o amigo que se llame así?… porque si nos ceñimos a su significado, el pragmatismo considera que la verdad del conocimiento se encuentra solo en aquello que tiene un valor práctico para la vida… y práctico, lo que se dice práctico, Pragmacio no lo fue 🙂
Sobre los cambios de voces que remarca el compañero “Apuntador Mudo”, yo veo que están correctos, en ese sentido hay un narrador omnisciente que relata los hechos, y en medio una grabación del padre dirigida a la hija.
Por lo demás, un relato donde el amor del padre hacia una hija se lleva a extremos de patología, por fortuna en la literatura nos podemos permitir lo que de de sí nuestra imaginación, y la tuya, Jose Luis, es potente, una buena baza para escribir. Además cumple el reto propuesto por el taller con el añadido del amor.
Un cordial saludo Jose Luis.
Isabel Caballero
26/11/2018 a las 14:38
Disculpa Jose Luis, te confundí con Jose María, por eso te agradecí tu visita a mi cuento. Bueno… pues si te apetece leerme por ahí ando 😉
MOT
27/11/2018 a las 11:54
Hola Jose Luis.
Buena historia, me ha gustado.
Más o menos coincido con los compañeros.
En la frase <> el tiempo verbal tiene que ser el mismo, pues el sujeto de la oración sigue siendo plural(el fuego y el humo), y si “tampoco pudieron escapar…” sí que “lograron destruir…”
Personalmente creo que deberías suprimir la última frase <>; como bien dices, ya completará el rompecabezas el lector, que de eso se trata…
ENHORABUENA.
isan
28/11/2018 a las 20:18
sacrificar la propia vida por la de una hija?
Hola José Luís:
Me he quedado de piedra. A partir del cuarto párrafo ha estallado la locura. Han sido momentos de frenesí. Pasamos del que prometía plácido amor de su vida —ya lo anunciaba el título— al monstruo. El relato ha mantenido un buen ritmo con un lenguaje perfectamente entendible. No has buscado la metáfora porque creo que en este relato sobraba. Pero el cambio ha sido total. Cuando parecía que la pobrecita y desvalida era la mujer, resulta ser la hija. No creas que lo he pillado al primer momento. Me ha parecido soberbio.
No era necesario, pero has metido toda la frase del reto tal cual, lo cual no quiere decir nada, simplemente lo constato.
El final no me ha gustado del todo. Demasiadas explicaciones en el último párrafo que no se sabe bien de quién son. Esa pregunta final, que tiene bastante de retórica, se puede transformar en lo que piensa la hija después de escuchar la grabación, pero como una exclamación. Si el narrador dice: La hija, tras visionar el documento, rememoró con mayor nitidez la escena del sótano y completó las piezas del rompecabezas. Pensó “Qué mayor muestra…, estamos obviando todo lo que le precede.
Buen relato. Ha sido un placer.
isan
28/11/2018 a las 20:21
Hola de nuevo:
Como los comentarios los escribo en Word, en el corta y pega se me ha colado tu última frase que tambien la llevo al word para el análisis. Simplemente es un error.
Vale.
Josè maría
07/12/2018 a las 18:11
Hola Jose Luis. dejo las correcciones para los compañeros ,me ha gustado tu relato ,felices fiestas y nos leemos en enero .Mi relato es el 65 y contigo termino de leerme todos los relatos de este mes que no ha sido fácil pero que menos que visitar a todos siendo nuevo en el taller