<< Volver a la lista de textos
La bestia oculta - por LeosinprisaR.
El silencio le envolvía. No era cuestión de engañarse, aquel que miraba al auditorio, cara a cara, sin ningún subterfugio, nunca había pensado en su situación como lo hacía en aquel chispazo que iluminaba su mente.
En cierta forma se sentía burlado, la atracción que el poder, el verdadero poder que cambiaba a los seres y los transformaba en bestias insaciables, en pozos sin fondo de codicia y vanidad, no existía para él. Los demás siempre lo miraron como un ente extraño, igual que si fuera algo roto, inservible, que no merecía la atención adecuada ni el debido respeto.
Nunca gusto de jugar en el enrevesado tablero que otros disputaban con ansía voraz para dejar sus almas vacías en su camino. Ni apetecía enfrentarlos, ni tampoco juzgarles. Eran como eran, llenos de limitaciones y prejuicios.
Parecía que todo el mundo era feliz hasta que él llegó. Pervivían en sus propias mentiras, envueltos en dilemas morales y preocupaciones vacías, viviendo sin vivir, cascarones llenos de pensamientos oscuros en los que otros antes habían probado su eficacia.
Pero nada quedaba atrás. Tan solo ese mismo vacío, esa soledad eterna que acompañaba a todo ser humano hasta enfrentar a la propia muerte. Nada nunca parecía cambiar. La nada misma era inmutable.
Fue él quien descubrió en la nada un cuerpo tangible. Vigilante y oscura, planeaba siempre detrás de cada acción y propósito dañino. La nada tenía un ideal, convertir a cuanto existía en algo igual a ella.
La había mirado, frente a frente, de la misma forma que quienes ahora esperaban sus palabras. Por supuesto, no existía comparación, la nada no podía ser igualada. Era un monstruo terrible, una revelación que desde su encuentro había encogido su corazón, más no su ánimo.
Estaba dispuesto a combatirla. Y desde ese instante, la nada supo que no podría dominar a quien la había descubierto. No podía atraerlo, ni seducirlo con los ardides que con el resto habían servido a sus propósitos. Con él no existía promesa o amenaza posible. La conocía y como a cuanto se conoce, podía estudiarla, analizarla y decidir las acciones pertinentes. Esbozar un plan de acción, su primera razón para carecer de cualquier miedo.
Para el resto no parecía tan sencillo. Carecían de su perspectiva, del auténtico sentido para encender su espíritu y alejarlo de aquel pérfido vacío. Algo que nunca podría ser llenado, que se devoraba a si mismo y carecía de cualquier límite en su afán.
La nada era locura. La locura extrema que algunos cantaron, pintaron o esculpieron. Un pequeño atisbo de la realidad que muy pocos fueron capaces de intuir, pero donde no profundizaron. No deseaban hacerlo, no querían mirar a la bestia a los ojos.
No podía culparles, pues no sabían a que se enfrentaban, puras marionetas en manos de un gran manipulador, hábil y sibilino, cuya herencia traspasaba de padres a hijos sin ningún conocimiento de ello.
Ahora el ciclo podía ser roto. Por primera vez, el enfrentamiento era un hecho, podía demostrarles que su voluntad no era tal, que siempre habían existido a la sombra de una entidad malévola e inteligente. Mas no podía decirles el nombre de su enemigo. La nada podía tener muchos aunque ninguno fuera acertado. A él esos nombres siempre le parecieron teatrales, superficiales o frívolos. Carecían de la verdadera sustancia que ocultaba su innata perfidia.
Era consciente de la precaria existencia de cuantos le observaban, tan tambaleante como el elefante en la tela de la araña. El precipicio, demasiado hondo y lóbrego para ver su final, se abría amenazador. Más oscuro que nunca, lleno de aquellos miedos que muchos nunca se atreverían a retar.
Sería necesario hacerles reaccionar. Tan sencillo como lograr que la luz que anidaba en su interior no disminuyera. Debía despertarlos, hacerles entender que eran dueños de sus propias vidas y podían conseguir cuanto se propusieran, sin tener que acudir a esa fuerza susurrante, a la mentira absoluta que se escondía en aquella profundidad que no deseaban conocer y, sin embargo, a nadie le era ajena.
Cualquier arma física fracasaría, cualquier plan que se creara la nada tendría constancia y nunca sería efectivo. En esa lucha de voluntades, ninguna, salvo la suya, estaba preparada para pelear.
Los miró de nuevo, allí estaban, indecisos, perplejos. Esperándole. No buscaba ser su líder. Solo deseaba salvarlos, todo cambiaría. El actor se levantó de su asiento, la función de teatro “La nada”, dos funciones diarias, comenzaría a su hora y el silencio se rompió con aplausos.
Comentarios (12):
Dante Tenet
17/10/2018 a las 18:09
Leo:
Muy bueno el toque metafisico que le das al relato y genial el remate con ese giro de tuerca que despista al lector.
Nos estamos leyendo
Noemi
17/10/2018 a las 18:45
Hola Leosinprisa:
Tu relato me pareció estupendo desde el punto de vista formal,estructura balanceada muy buen ritmo y el suspenso muy bien administrado. Desde el punto de vista del contenido tengo una observación “La nada misma era inmutable” La nada por definición no es y por eso no puede ser.”Fue él quien descubrió en la nada un cuerpo tangible” esto está perfecto porque en realidad no era la nada ” La nada era locura”. Yo creo que a partir de ese momento deberías abandonar la palabra “nada” que es banal y concentrarte en “locura” que es lo real.En fin es una reflexión personal espero que te sirva.Ha sido una excelente lectura pues me ha hecho pensar. Gracias y hasta la próxima.
Saludos
IreneR
18/10/2018 a las 20:21
Buenas, Leosinprisa.
Creo que tu relato está bastante bien escrito. Me ha llamado la atención el segundo párrafo:
“En cierta forma se sentía burlado, la atracción que el poder, el verdadero poder que cambiaba a los seres y los transformaba en bestias insaciables, en pozos sin fondo de codicia y vanidad, no existía para él.”. Es una frase realmente larga, pero has logrado que uno no se pierda entre toda la información.
He encontrado dos fallos, según me parece:
-“Nunca gusto de jugar en el enrevesado tablero”. Diría que es gustó.
-“Era un monstruo terrible, una revelación que desde su encuentro había encogido su corazón, más no su ánimo.”. Creo que es mas va sin tilde.
Me ha parecido un relato bien escrito, pero muy, muy profundo, un tanto denso, y por eso me ha parecido un poco largo.
Nos leemos.
Un saludo.
Laura
19/10/2018 a las 12:53
Hola Leosinprisa.
Tu relato es muy bueno, mas allà de la metafìsica de si la nada es o no es, y a partir de ahí qué puede o no ser.
Me ha gustado leerlo a pesar de la cantidad de veces que pones la nada, pero son difìciles de eliminar sin perder el sentido, por lo que por ahí no señalo nada.
Gran final.
Mis saludos.
yolareina
19/10/2018 a las 20:32
Hola Leosinprisa, como siempre un placer leerte, a mí me ha gustado mucho y salvo las dos o tres faltas que te han señalado ya, no tengo nada que objetar. Nos leemos
Auxi Morata Alegre
20/10/2018 a las 12:06
Hola Leo, aquí estoy devolviendote la visita, como me alegro, el texto es maravilloso.
Me ha encantado como hablas de un tema tan abstracto o metafísico como la nada o la locura y aun así enganchas y hay una trama de la que quieres saber más.
Ya te han apuntado unas faltas que para mi no han desdibujado o desmerecido el relato, son cuestión de pegarle un par de leídas más.
Muy buen trabajo! Nos leemos!
JOSE VICENTE PEREZ BRIS
20/10/2018 a las 21:44
Hola Leo, gracias por tus comentarios a mi relato. El tuyo me ha gustado.El tema escogido podía haber resultado un poco espeso, pero en tu pluma se lee con gusto, porque además está bien escrito. Por lo demás, el final es un giro insospechado. Nos leemos
un abrazo
Josevi
Luna Paniagua
22/10/2018 a las 08:28
Hola, Leosinprisa, un texto con un ritmo musical lento, que suena a prosa poética, fluido, muy cómodo de leer. Buen giro final.
Saludos,
Luna
Piquillín
23/10/2018 a las 15:52
Hola Leosinprisa: Me pareció muy profundo tu relato. Al principio me costó enganchar, pero cuando lo seguí leyendo me gustó el planteo metafísico y sobre todo el final, me gustó como encajó con la consigna propuesta. Te invito a leer el mío, también hablo de una bestia para darle forma a un concepto abstracto, en eso creo que son parecidos. Me encantó la profundidad del planteo de tu relato. Nos leemos. Estoy en el 96.
Menta
24/10/2018 a las 19:41
Buenas noches Leosinprisa: Tu escrito es muy filosófico y no alcanzo a entender cada una de las frases, aunque sí el contenido general.
En algunos de mis escritos he querido plasmar los sentimientos de ese momento pero los que lo han leído no lo han entendido del todo.
Un buen trabajo. Un saludo, Menta
María Jesús
25/10/2018 a las 20:06
Hola Leosimprisa: Tu relato me ha parecido negro, negrísimo pero contundente, planteas un tema duro como es ese sentimiento de vació que es la nada. Y pare ello utilizas unas frases muy elaboradas. Tienes una pluma muy rica en matices.
El final es un giro muy acertado, muy bien introducidos los obligatorios aplausos. Gran relato, que te hace pensar.
Saludos.
Vespasiano
31/10/2018 a las 20:03
Hola Leosinprisa:
Gracias por pasarte por mi relato y comentarlo.
Por causas personales llego demasiado tarde a leer y comentar tu escrito.
¡Ahora mismo estoy echando humo por las orejas! Y es que mi cabeza está ardiendo intentando comprender lo que has querido transmitir, y no porque lo hayas hecho mal. Pues hay en tu discurso frases que yo no sería capaz de escribir y que por lo tanto no me veo capaz de valorar.
En cuanto a la filosofía del escrito, pienso que el actor lo está interiorizando antes de salir a escena, cuando escribes:
“El actor se levantó de su asiento, la función de teatro “La nada”, dos funciones diarias, comenzaría a su hora…”
Pero a pesar de mi corto entendimiento, tu forma de escribir me ha gustado.
Felicidades. Seguiremos leyéndonos.