<< Volver a la lista de textos
El parque - por Fran FR.
El parque de la ciudad se hallaba sumido en un grato ambiente pacífico. Las familias disfrutaban bajo el envolvente canto de los pájaros, compartiendo con entusiasmo la merienda y conversando con suma alegría acerca de temas triviales. Todo el mundo era feliz hasta que un murmullo angustiado comenzó a extenderse con gran velocidad por todo el parque.
Un grito inició el espectáculo, tras unos instantes otros dos le siguieron para unirse en el concierto de la desesperación. Unos hombres, que lucían con orgullo un emblema en donde figuraba el dibujo de una cara feliz, invadieron el lugar. Tomaron a algunos y los subieron a camionetas oscuras, desapareciendo, quizá para siempre, en las profundidades de un automóvil con un destino que no figuraba en ningún mapa.
El resto observaba como maniquíes el acontecimiento, bajo las frescas sombras de los arboles.
— ¿Por qué se los llevan? —Preguntó un niño a su madre con inocente curiosidad.
—Por pensar, hijo, por pensar.
— ¿Es malo?
—Malo, muy malo.
Los gritos cesaron, los automóviles se fueron y la paz volvió a inundar el verde parque. Nadie se inmutó, las animadas charlas continuaron y los niños volvieron a jugar. Nada había pasado.
Un hombre, de aspecto formal, se adentró entre las alegres familias y se paró en medio del lugar. Acomodó su corbata y aclaró su garganta antes de iniciar su discurso.
—No piense —Comenzó diciendo—. Pensar lo separará de la felicidad.
Un gran telón bajó y escondió el parque tras sus gruesas telas rojas. Las luces se encendieron y el público del teatro se levantó de sus butacas. Adultos, niños y ancianos alzaron sus manos simultáneamente y, como máquinas, inundaron el teatro con fuertes pero vacíos aplausos.
Comentarios (5):
El apuntador mudo
17/10/2018 a las 20:22
Atractiva distopía, con un interesante final a modo de muñeca rusa dentro de otra Matrioska. Tan sólo reseñar el error ortográfico en “bajo las frescas sombras de los arboles.” de la palabra árboles. Por otro lado me quedé con ganas de más, al menos en la acotación del aspecto prohibido de pensar. Pero esto tan sólo es una opinión muy personal.
El relato me ha gustado, y ha provocado en mi una chispa inesperada. Gracias.
Saludos.
Carlos Jaime Noreña
17/10/2018 a las 23:29
Fran, tu cuento pinta una acertada metáfora de las realidades que se viven hoy en muchos lugares del mundo. El que fija posición crítica es eliminado y a la masa le enseñan que no piense para que no pierda la felicidad.
Saludos.
Piquillín
18/10/2018 a las 21:17
Hola Fran: Tu cuento me pareció muy interesante ya que es una muy buena metáfora de lo que sucede actualmente es muchas sociedades. En cuanto a lo formal, no encuentro errores de redacción. Supongo, que por ahí, se podrían haber ampliado un poco más algunos conceptos.Me gustó el giro inesperado del final. Si podés acercate a leer el mío, en un aspecto, me parece parecida la temática al tuyo. Soy tu vecina de arriba. Piquillín. Nos leemos
Alberto C.
19/10/2018 a las 10:19
Hola Fran,
Quería felicitarte por tu relato porque antes de llegar al giro del final, uno realmente llega a sentir que quiere saber -o ver- más sobre esa función que se representaba.
La redacción es exquisita, pero recargar los sustantivos con adjetivos (envolvente canto, camionetas oscuras, frescas sombras) da riqueza al texto, sí, pero, en cambio, pierdes dinamismo. La lectura de tu relato es algo lenta, pero la cuidada redacción hace que no sea pesada.
Gracias por permitirnos leer y aprender de tu relato.
Un saludo,
Alberto C.
Fran F
19/10/2018 a las 13:35
¡Hola!
Gracias a todos por sus comentarios, Apuntador ¡No me había dado cuenta de la palabra árboles! Intentaré tener más cuidado el próximo mes. Carlos, efectivamente, tanto en el pasado como en el presente numerosos son los casos en donde el pensamiento crítico es suprimido en pos del beneficio de otros, es un tema que me gustó escribir y, como dicen, podría desarrollar un poco más. Piquillín, gracias por el comentario, pasaré a leer con gusto tu relato y dejaré mi apreciación 🙂 Alberto, tomaré en cuenta tu relato, al darle una vuelta más me he dado cuenta que, al ser un cuento tan corto como este, podría enfocarme más su dinanismo, por otro lado me alegro que te haya gustado.
Es la primera vez que participo en el taller, sigo la páginas desde hace dos años y he leído algunos de los relatos de los talleres pasados, pero esta vez me alegro de haber participado, siento que poco a poco podré mejorar gracias a todos ustedes.
¡Muchas gracias!
Nos estamos leyendo 🙂