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El estafador arrepentido - por BrolileR.
Lo único que se escuchaba en aquella tienda era mi respiración, que después de la carrera sonaba como la de un fumador de cincuenta años. Definitivamente tengo que hacer mas deporte y cuidarme mas, o buscarme un trabajo mas honrado, ya lo pensaré en otro momento, cuando no tenga unos matones persiguiéndome.
Mientras oteaba la calle desde la ventana, con cuidado de no ser visto, una mano en la espalda me hizo dar un respingo y soltar un ligero grito.
—Buenos días joven ¿le puedo ayudar en algo?
Era una señora mayor, de aspecto adorable y con una sonrisa que parecía abarcarle toda la cara.
—¿Esta usted bien, joven? Parece sofocado.
—Si, si, no se preocupe, simplemente vengo con calor de la calle.
—Normal ¿como sale así con el calor que hace? Es malísimo para la cabeza, hay que protegerla. Ande, busqué algún sombrero que le guste, se lo dejaré barato.
No me había percatado hasta el momento, pero en la tienda solo había sombreros. Era una tienda enorme, con un montón de expositores repletos de sombreros de todo tipo, pero solo eso, sombreros.
La mujer se fue al mostrador mientras yo fingía probrarme sombreros y así hacer tiempo hasta que los gorilas estuvieran lejos.
Mi respiración, que ya había conseguido normalizarse, se volvió a agitar cuando después de abrirse la puerta se escuchó un —Buenos días— pronunciado claramente por uno de mis perseguidores. ¿Como podían haberme encontrado? Observándolo con disimulo, escondido tras uno de los expositores, vi como aquel mastodonte empezaban a recorrer la tienda, buscándome. Esta claro, es momento de dejar esta profesión, no más estafas. Ojalá hubiera tenido este pensamiento antes de meterme en este laberinto, y no el clásico, bah, es un pringado, será fácil. En todo caso, a esas alturas ya no valían los arrepentimientos y en vez de pensar en eso, mejor buscar como escapar de aquella mole con las manos como mazas y deseoso de arrancarme el corazón a mordiscos. Sentí que el corazón se me detuvo cuando vi que venía hacia mi con paso lento y buscándome con la mirada. Ya está, pensé, no hay escapatoria, de esta no salgo.
—Buenos días, joven ¿puedo ayudarle en algo?
La amable señora otra vez, ahora dirigiéndose al matón.
—No gracias, solo estaba mirando.
Al girarse la señora para volver al mostrador tropezó y calló de bruces contra el suelo. El matón, que también tenia su bondad, se agachó a ayudarla. Lo vi claro, ahora o nunca.
Fui hacia la puerta, sigiloso y rodeando para que no me viera, pero no hubo suerte. En cuanto puse la mano en el pomo el gorila se giro hacia mi y salió corriendo. Al verlo, el impulso fue tirarle el maletín y salir corriendo hacia ninguna parte, como si persiguiera el horizonte. Ahí iba el dinero del trabajo, así que todo fue para nada, por lo menos conseguí ganar unos segundos y quitármelo de encima. Tres calles más arriba, con la lengua fuera por la carrera que otra vez me tocaba pegar, pude parar un taxi y salvar la vida definitivamente. Me eché la mano al bolsillo de la camisa, comprobando que el pasaporte seguía ahí.
—¿A donde vamos?
—Al aeropuerto
Al final la historia no iba a acabar como yo pensaba, las playas paradisiacas y los mojitos deberian esperar, pero puedo decir que salí de una pieza.
Comentarios (5):
Dionny Alberto Madrigal
18/08/2018 a las 16:22
Hola, que relato tan emocionante y me da la impresión de que esta muy bien escrito. Fue agente agradable leerlo.
Dionny Alberto Madrigal
18/08/2018 a las 16:22
agradable no agente.
Ana Roda
21/08/2018 a las 07:58
Hola Brolile.
Me ha gustado mucho tu relato.
Muy bien descrita la persecución y la angustia del perseguido.
Ahora bien, yo no diría que está arrepentido, como sugiere el título. Si no lo hubieran perseguido, se hubiera ido con el dinero a una playa paradisíaca, ¿no?
Si quieres leer mi relato, estoy en el número 85.
De vuelto
23/08/2018 a las 04:56
Me gusta la trama que consigues con los comentarios del narrador/protagonista. Es entretenido y dinámico, aunque en últimas no pasa mayor cosa. Solo le agregaría un poco más de sorpresa.
Mi relato es el #45
María Jesús
23/08/2018 a las 19:56
Hola Brolile: Un relato muy bien llevado, dinámico y entretenido. La verdad es que con ese mastodonte persiguiéndole pensé que no iba a salir vivo el protagonista, pero al final ha podido más su afán de supervivencia que su codicia.
Un saludo.