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La gasolinera - por LunaclaraR.
Web: http://mhelengm.blogspot.com.es
Marta tenía que volver a esa gasolinera. Cogió la escopeta del fondo del armario, algo de munición, y se fue sin tomarse la pastilla de las nueve.
Cuando llegó allí era de noche. La gasolinera le pareció sumergida en un gran banco de niebla, como cuando mojas una galleta gorda en una taza de chocolate espeso. En cualquier momento una mano anónima podría derramarlo.
Marta dejó el coche junto a un surtidor. Le costaba respirar. Vio que estaba sola. ¿El tiempo se había detenido en aquella gasolinera? ¡Qué idea más tonta! Se abrochó el abrigo y cogió la escopeta. Entonces, entró en la tienda.
La última vez se entretuvo ojeando revistas y seleccionando distintas chocolatinas como cualquier mortal. Esa noche solo reparó en el hombre que, tras el mostrador, comía pipas mirando el televisor.
Apoyó el cañón de la escopeta en el mostrador.
-Buenas noches- dijo, muy seria.
-¡Pero qué…! ¡Marta!- gritó Sebas al girarse-. ¿Qué haces?
-¡No te muevas! Vengo a por el dinero que te prestó mi marido…- Cargó la escopeta.
-Marta, guapa, espera…- El gasolinero apartó con la mano la posible trayectoria de la bala. No podía creer que la loca mujer del Manuel estuviera amenazándole.- Mira, yo no tengo ese dinero aquí…
-¡Cómo que no!- chilló Marta-. ¡El otro día dijiste que habías tenido una buena racha en el bingo! ¡Y yo comprándote chocolatinas! ¡Eres un cabrón! ¡Sabes que lo estamos pasando mal y tú de cachondeo!- La escopeta se le movía en un vaivén amenazador.
Marta estaba nerviosa y tenía ganas de vomitar. A ver si ese idiota le hacía caso y movía el culo. No podía arriesgarse a que alguien entrara en la tienda.
-¡No voy a darte nada, estúpida!- Marta dio un paso atrás, sujetando el arma con las dos manos.
-¿Cómo dices?
-¡No voy a darte nada! ¿Sabes por qué? Porque tu maridito también tiene algo que ver en esto…
-¿Qué estás diciendo?- A Marta le iba a estallar la cabeza.
-¡Pues eso, tonta!- Sebas cambió el tono:- ¡Que Manolito, tú y yo somos ricos! ¿No te ha dicho nada?- Y sonrió como lo haría una vaca estreñida. Sabía que Marta estaba tomando medicación. Tenía que camelarse a esa loca.
Ambos miraron hacia la puerta. Alguien había entrado en la tienda. Manuel, su marido, había ido a echar gasolina. Cuando este se percató de que su mujer estaba apuntando a su colega con una escopeta, lo miró buscando una explicación. ¿Que podía saber Marta?
-¿Qué haces, cariño? ¿De dónde has cogido esa escopeta? ¿Estás de broma?- Manuel, intentando no parecer alterado, sonrió acercándose a ella.
-¡No, guapo! -Marta apuntó hacia él. Seguía muy enfadada.- ¿Cuándo me lo ibas a decir, eh?
-¿Qué pasa? ¿Qué le has dicho?- preguntó a su compadre.
El otro salió de detrás del mostrador y más contento que unas pascuas se abrazó a su amigo y se puso a darle palmaditas en la espalda.
-¡Nada, hombre! Que tenemos bastante dinero para los tres. ¿Verdad que es fantástico?
Manuel no pensaba lo mismo. El dinero que habían ganado en el bingo, todo, íntegramente, lo había invertido en apuestas online, por su cuenta y riesgo. Y lo habían perdido todo. Ya no tenían ni diez euros.
-¿Por qué le dices eso, eh? ¡¿Por qué?!- Manuel perdió los nervios y comenzó a golpear a su amigo. Marta dejó caer la escopeta, asustada.
-¡Manolo, para, para!- gritó Sebas, quitándoselo de encima.- Solo le he dicho la verdad, ¿eh? Que tenemos dinerito suficiente para los tres, que…- Sebas miró a Manuel y se dio cuenta de que algo no iba bien. Marta había vuelto a coger la escopeta.
-¿Qué pasa, Manuel? ¡Mírame! ¡¿Qué pasa?!
-Ya no hay dinero- contestó Manuel. Marta, que los observaba a los dos, no daba crédito. ¡Qué par de sinvergüenzas! Sabía que su marido era muy aficionado a las apuestas. ¡Seguro que algo de eso tenía que ser!
-¡¿Cómo?!- Estalló el gasolinero.- ¿Qué estás diciendo?- La tienda empezó a darle vueltas peligrosamente. Notó como la sangre le subía a la cabeza y empezaba a asfixiarlo.
Manuel le dijo la verdad.
-Anoche lo aposté todo y lo hemos perdido…
Sebas notó cómo se lo llevaban los demonios. En dos segundos, empujó a Marta, le quitó la escopeta de un manotazo y mandó a su compadre al otro mundo dejando la gasolinera de nuevo en silencio y sepultada bajo la niebla.
Comentarios (14):
Lunaclara
17/11/2017 a las 20:35
Hola! Mi relato original tenía casi 900 palabras a las 11 de la noche del día 15… Tuve que recortar mucho y esto es lo que salió. Como veis las prisas no son buenas. El otro relato describía más y mejor y era más divertido. Gracias por leerme!! Un abrazo!
Tavi Oyarce
17/11/2017 a las 22:37
Hola Lunaclara
Qué ambiente agobiante has creado en base a puro dialogo, te felicito, sé lo difícil que es conseguirlo.
Es comprensible que 750 palabras no permiten desarrollar mayormente la historia, pero está clara y sobre todo, por lo menos a mí, me has tenido en ascua. Como un cuento negro en el que no hay otro mundo que tres personajes desorientados y una escopeta que bien pudo ser una granada que en cualquier momento podría estallar.
Lo he pasado bien.
Imagino que ya te han dicho más de alguna vez el uso de la raya en los diálogos, para que insistir.
Lo que si me hace ruido estas dos palabras juntas que dicen lo mismo “todo, íntegramente”.
Saludos Lunaclara y espero seguir disfrutando de tus relatos.
Miranda
18/11/2017 a las 02:05
Hola Luna:
Quiero leer el de 900, pero este no desmerece nada. Muy buena historia, muy bien estructurada, y técnicamente muy bien escrita.
Me ha gustado muchisimo
Un abrazo.
M.L.Plaza
18/11/2017 a las 02:59
Hola, Lunaclara.
El relato es muy entretenido. Pero el hecho de que desde el principio haya una escopeta en escena, hace predecible el final. Parece inevitable que muera alguien de un escopetazo.
Pese a todo, me ha gustado leerte.
Saludos
Thomas Carnacki
18/11/2017 a las 09:33
Hola, Lunaclara.
Jajaja, el final es tremendo. Reconozco que no me lo esperaba. Me ha encantado. Todo un desmadre de relato 😛 Te felicito por tu trabajo!
Te hago una pequeña correción: el guión que usas (-) no es el correcto. El idónea sería este(—), y lo haces manteniedo Alt y presionando 0151. Espero que te sea útil 😉
Un placer leerte, hasta la próxima. Mis saludos
¡Nos estamos leyendo!
marazul
19/11/2017 a las 12:57
Hola Lunaclara: tu relato impacta. Todo es acción y se visualiza la escena perfectamente. Creo que nadie que lo empiece lo dejará a la mitad. Y ese toque de humor de fondo es muy simpático porque Marta al fin y al cabo no tiene madera ni de atracadora ni de asesina. Es que la pobre está hasta los mismísimos…..¿verdad?
Te felicito
Un abrazo
Henar Tejero
19/11/2017 a las 16:56
Hola Lunaclara:
En tu relato se ve tensión que has sabido transmitir muy bien. Quizás la escopeta ha ayudado.
El final es imprevisible, me ha gustado. Aunque se preveía que acabaría en tragedia, no podía adivinar el desenlace.
Muy buen relato.
Saludos. Estoy en el 120.
Nos leemos!!!
ortzaize
20/11/2017 a las 16:15
hola entre triste y gracioso. por que una mujer engañada no resultaagradable. y encima de su marido.
bueno me ha gustado y a pesar de que has tenido que quitar palabras esta bien. saluditos.
Paola
21/11/2017 a las 12:13
Hola Lunaclara!
La verdad me ha gustado mucho! Me he sentido dentro de una peli de esas donde las gasolineras y los desastres van de la mano!! jajaja
Es cierto que la historia es desenfadada y huele a tragedia. Se deja leer de un tirón.
Solo por apuntar algo, en el primero, el segundo y el tercer párrafo repites la palabra “gasolinera” y dado que luego aparecen, indefectiblemente, gasolinero y gasolina, me resuena mucho.
También le daría una vuelta de tuerca a este párrafo: ” Cuando llegó allí era de noche. La gasolinera le pareció sumergida en un gran banco de niebla, como cuando mojas una galleta gorda en una taza de chocolate espeso. En cualquier momento una mano anónima podría derramarlo.” Sobre todo a la última oración… pero es mi punto de vista que no quiere decir que sea el correcto!
Un Saludo!!!
Servio Flores
21/11/2017 a las 13:35
Hola Lunaclara.
Un relato lleno de tensión que causa el deseo de saber qué pasará, aunque se intuye que donde hay una tipa sin medicación, un ludópata, un tipo amenazado y una escopeta… ¡Vaya cóctel!
Saludos.
Ramón Temes
22/11/2017 a las 20:48
No estoy de acuerdo. Cualquier mortal no se entretiene “ojeando revistas y seleccionando distintas chocolatinas” por lo que yo eliminaría “Como cualquier mortal” es una presunción falsa que no añade nada ala descripción.
“Se abrochó el abrigo y cogió la escopeta. Entonces, entró en la tienda.”lo cambiaría a: Se abrochó el abrigo, cogió la escopeta y entró en la tienda.El ENTONCES sobra. Si dijera entonces y solo entonces … podría caber pues habría una razón para entrar ENTONCES.
Los guiones de los diálogos deben ser largos Prueba a usar alt0151 y obtendrás el guion largo como este (—).
Es una relato que, a pesar de los tiros resulta gracioso. Me entretuvo. Gracias.
Saludos
Arge Galván De Mesa
23/11/2017 a las 04:45
Hola Lunaclara, gracias por tus comentarios sobre mi trabajo, me han sido muy útiles. Me ocurrió algo parecido a tu caso: disminuir la cantidad de palabras, sin embargo, me hubiese ahorrado aún más palabras si hubiese tenido tu oportuna apreciación. Seguramente hubiera tenido más espacio para dar mayor relevancia sobre otros aspectos del lugar y de los personajes.
Sobre tu trabajo, me parece muy admirable la forma como construyes tu relato. El desarrollo del contenido seduce mucho; porque las acciones, las impresiones y los diálogos de los presonajes son muy precisos.
Me gustaría volver a encontrarnos.
Ah, me olvidaba, mi nombre es Arge, en masculino, jejejeje.
Osvaldo Vela
24/11/2017 a las 16:33
Hola Lunaclara; primero agradezco tu visita a mi texto y mas que todo por las buenas vibras que tu comentario impone.
En cuanto a tu trabajo voy a usar dos palabras escritas por Servio Flores: !vaya cóctel! El mezclar tres personajes tan bien identificados, con solo diálogos, le infunde a tu texto un valor agregado de redacción.
El tener una loca desprovista de medicamentos, un marido que parece contribuir a la locura de su compañera y un aprovechado, buscando ventajas de una pareja tan desavenida lleva a tu texto a una tragedia.
Te felicito por el manejo de la trama, pues lo que menos esperaba era que el muerto fuese el marido.
Nosleemos.
José Torma
13/12/2017 a las 19:03
Hola Luna
A mí los relatos que se llevan a base de dialogo me dan una envidia brutal, es algo que he intentado pero aún no logro uno que me satisfaga.
Este relato es adrenalina pura, tú ibas a lo que ibas, la presencia de la escopeta daba a entender que no habría final feliz y no lo hubo.
Pienso que el asunto de los guiones es por el formato porque sé que tu si utilizas el guion largo.
Lo disfruté mucho.
De mi relato, ya estoy trabajando en el que voy a postear en el blog, espero quede más claro ahí.
Felicidades.