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El fanfarrón - por Leonor Cuevas MartínR.

Web: http://www.leonorcuevasmartin.blogspot.com

Todos miraban la gran luna que resplandecía en el cielo de aquella noche estrellada. Habían pasado setenta años desde que un día de otoño se conocieran en la universidad y algunos nunca habían visitado un campamento. Sin embargo, hoy habían llegado con una mochila al hombro llena de recuerdos que compartir.
Más de uno, a pesar de ser de ciencias, se consideraba poeta; otros, músicos; otros, pintores… Todos tenían otras aficiones que habían complementado sus vidas y después de tantos años querían compartirlas con los demás.
Juan, el más longevo de todos, sacó su guitarra y empezó a entonar una canción que había compuesto para la ocasión. Una canción con un ritmo fácil de recordar, que todos acabaron tarareando sin darse cuenta. Al momento, muchos la sintieron propia.
Marta recitó una poesía con alta carga sentimental que hizo llorar a más de uno y todos sintieron que aquella reunión iba a suponer el comienzo de una nueva etapa en sus avanzadas vidas.
El menú, supuso, sin que setenta años atrás pudieran siquiera imaginarlo, un foco de conversación y risas recordando el pasado y sus antiguas comidas y bebidas: nada de alcohol, de azúcar y pocas grasas. Para algunos, casi inexistentes. Solo Federico se atrevió a romper la norma, una vez más, sin contar con su edad ni con su estado de salud. Él llevaba una botella de ginebra y con gran fanfarroneo invitaba a todos a tomar de ella, pero pocos aceptaron y menos siguieron su ritmo.
Pasadas ocho horas entre comida, bebida, risas y charlas, con entusiasmadas conversaciones comenzó el baile con música para el recuerdo. Para ese recuerdo de aquellos años sesenta que habían llenado su juventud.
Poco a poco, Federico iba cambiando su semblante por otro más apagado mientras los demás bailaban, sin cesar, los que más aguantaban; charlaban y reían los más chistosos y juerguistas; mientras que Federico ni una cosa ni la otra.
Manuel se acercó, por cuarta vez, a su amigo e intentó sentarlo en un sofá mientras le acercaba una tónica pero Federico solo tenía gestos de rechazo y empinaba nuevamente su vaso de cubalibre.
La fiesta continuaba pero cierta tristeza se palpaba en algunas personas que miraban continuamente a su compañero y amigo sin solución.
Nuria y Mario llamaron a una ambulancia aun sabiendo el ridículo que suponía hacer algo que ni siquiera de joven habían hecho nunca. Ellos, tan comedidos y enemigos del alcohol siempre se llevaban la peor parte de las fiestas: aguantar a los que no tenían mesura mientras los demás ni siquiera echaban cuenta. Setenta años después nada parecía haber cambiado. Ignorados, casi, por los demás que seguían bailando y bebiendo, cada cual a lo suyo, recibieron al servicio médico con la sorpresa de todos: Federico con setenta y dos años, a punto de un coma etílico despidió la fiesta en una ambulancia y, nuevamente, rompió el encanto de una noche maravillosa.

Comentarios (14):

Wyrell

17/12/2016 a las 23:27

Hola Leonor, cómo te va?

Ando revisando de a poco los relatos de los demás miembros del taller para leer los que más pueda y comentar los que el tiempo me permita, me detuve justo en el tuyo por pura casualidad. No me arrepiento de entrar.
Me ha gustado, tienes una forma de escribir atrayente y se sigue con facilidad. Una historia deprimente que deja ver lo vaga que puede ser la vida de uno si depende siempre del alcohol.

Un pequeño error que encontré en el último párrafo:

“Ellos, tan comedidos y enemigos del alcohol…”—Creo que en esta parte te comiste una coma. El resultado quedaría así:

” Ellos, tan comedidos y enemigos del alcohol, siempre se llevaban la peor parte de las fiestas” En mi opinión se lee mucho mejor. Es algo pequeño pero cuando pasas los párrafos lo terminas notando.

Ya nos leeremos!

Un saludo y felices fiestas.

Leonor Cuevas Martín

18/12/2016 a las 10:22

Hola, Wyreles: Gracias por pasarte por mi relato. Tienes toda la razón y me he comido esa coma. Intento siempre escribir lo más correcto e inteligible posible y agradezco que me lo digáis.

Pasaré por el tuyo.

Un saludo

Vic

18/12/2016 a las 13:05

Hola Leonor,

Me ha gustado tu relato, has creado una atmósfera casi palpable, ha sido muy fácil entrar en el relato y verlo desde dentro.

Me gusta como has contado en pocas palabras como era la situación hace tiempo y como después de tantos años, vuelve a ser la misma, cosa que veo muy presente siempre, somos animales de costumbres y a veces, nos cuesta deshacernos de ellas.

Está muy bien escrito, y resuelto el texto.

Un saludo

Basilio Lobo

18/12/2016 a las 13:27

Hola, Leonor.
Me ha gustado mucho el ritmo con el que avanza la historia, y sobre todo ese mensaje de que a pesar de los años nada cambia.

Felices Fiestas!

Leonor Cuevas Martín

18/12/2016 a las 18:25

Hola, Vic:
Me alegra no escuchar críticas a un relato en el que no hay situaciones extraordinarias, como casi siempre son los míos, y más tratando temas que muchos atacan de morales, que si bien incluyen un toque de atención por los valores casi perdidos no están escritos con el “látigo en la mano”. Soy española y no sé si esa expresión se entiende en tu lugar, quiero decir que no es en plan sabelotodo y moralista, sino, como he dicho, llamando la atención sobre la humanidad de ahora deshumanizada y sin valores.
Intento pasar por tu relato.
Un saludo

Leonor Cuevas Martín

18/12/2016 a las 18:27

Hola, Basilio:

Gracias por pasarte por mi relato y por apreciar ese mensaje. Con tanta fantasía, a veces, se nos olvida que las fábulas o la escritura realista existe, de forma que normalmente es sujeto de críticas y minusvaloración.

Espero leerte.

Un saludo.

Marikiya

19/12/2016 a las 06:36

Hola Leonor:
Tu relato me ha resultado muy fácil de leer y el final me ha sorprendido bastante.
Has sabido describir la dependencia del alcohol y la depresión que lleva consigo de una manera muy relista.
Ni siquiera el paso de los años cambian actitudes arraigadas.
Buen trabajo y Felices Fiestas.
Un saludo

Patricia Redondo

19/12/2016 a las 13:17

Leonor , gracias por pasarte por mi relato.

Me gusta la historia, está bien llevada y integras los requirimientos en el texto de forma natural.

Sobre la moraleja ….no tiene nada que ver que el texto sea real o fantástico. Los textos “reales” muestra la vida tal y como la conocemos (o procuran acercarse en lo posible) , los textos fantásticos muestran otra vida (aunque similitudes con la vida “real” siempre tienen pues no tenemos más remdio que alimentarnos de ella). La moraleja que se aplique cada uno , ya es personal.

Un saludo y nos seguimos leyendo!

Leonor Cuevas Martín

19/12/2016 a las 18:53

Gracias por vuestros comentarios. Me ha agradado especialmente lo que ha puesto Marikiya al apreciar que he descrito bien esa dependencia del alcohol y la depresión que se produce. En mi caso, que nunca lo he probado y todo lo baso en experiencias ajenas y en la observación, es todo un reto conseguir transmitir que algo parezca real sin la experiencia propia. Claro que es un tema que está al orden del día y no es muy rebuscado.
Un saludo.

Cesar Henen

20/12/2016 a las 22:54

Hola leónor, contigo empezaré alrevez de como acostumbro.

Tu relato, me parece original, contada desde la perspectiva de personas mayores que quizá disfruten sus últimos días en vida. Mas allá de lo que intentes expresar con el fanfarrón, toda tu historia plasma vivencias.

Ahora pasando a las posibles fallas; dejarme decirte que no encuentro ninguna en cuanto a faltas de ortografía. Solo un prietito en el arroz, el reto no lo has conseguido; pues escribiste “a pesar de ser de ciencias”
Reto difícil a mi también se me fue y eso que lo revise y cambie varias cosas. En fin, sigue escribiendo así.

¡Felices fiestas¡

Leonor Cuevas Martín

22/12/2016 a las 18:37

Hola, César:

Gracias por pasar por mi relato y por tus comentarios alagadores. Se me había pasado otra palabra y en la corrección me di cuenta, pero todavía quedó otra que me pasó por alto. Me gusta que me vean las erratas y me las digan pues nosotros mismos, a veces, resulta complicado.
Sí tiene otra errata en una coma que separa un complemento y tampoco me había dado cuenta en la corrección. Yo creo que ya ha quedado bastante bien.

Un saludo.

beba

17/01/2017 a las 02:54

Hola, Leonor:
Felicidades por tu cuento, tan original y sencillo. Muy pulcra la construcción y bien llevado el ritmo del relato.
Adelante.
beba- 219

beba

17/01/2017 a las 03:07

Uuups. Esto va mal, sin duda. 192 es mi número.

Leonor Cuevas Marín

26/01/2017 a las 20:08

Hola, Beba: No he entrado hasta hoy en este. Creí que ya nadie lo leería. Si puedo pasaré por el tuyo.

Un saludo.

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