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Preludio - por Raimundo VelazquezR.
<< Regresar al infierno para matar al diablo>>, caviló Edi mientras preparaba la maleta. Después, recordó las palabras de Ana. Tras él infórmale la decisión de ir al campamento a impartir el curso de verano, ella le dijo: << “¡Bravo poeta! Verás que en medio de la naturaleza “la musa” hará que te afloren los poemas más bellos” >>. Una mueca confusa se esbozó en su rostro. <<“Poemas más bellos”… de allí surgieron los más tristes y desgarradores, aquellos que ni siquiera me atrevo a mostrar>>, recordó con pesar.
Siempre estuvo convencido que jamás regresaría a ese lugar. Pero desde que viera el reportaje, meses atrás, se obsesionó con la idea de ir y sepultar para siempre aquel martirio que lo abrumaba desde su niñez. En consecuencia, se hallaba en aquel autobús al que percibía como una máquina del tiempo, la que, irremediablemente, lo transportaba hacia su terrible pasado.
Mientras su mirada parecía perderse entre la arboleda, que ensimismado observaba a través del cristal, los lacerantes recuerdos emergieron perturbadoramente. El jolgorio de los niños que ocupaban los asientos delanteros le hizo evocar, inconscientemente, aquel viaje que, con esa misma alegría e inocencia propia que se tiene a los diez años, hiciera junto a sus compañeros de clases. Absorto, no se percató que el bus se había detenido.
Pasmado, se detuvo frente a la cabaña que fungía de recepción. A diferencia de las colindantes lucía igual que veinte años atrás; los gruesos troncos que la conformaban parecían inmunes al paso del tiempo. Sobreponiéndose al asombro, se encaminó hacia ella y entró.
Su sorpresa fue mayor al advertir que la peculiar decoración estaba tal como la recordaba. Abstraído, permaneció inmóvil en medio del ir y venir de los otros visitantes.
Abandonando la inmovilidad, se acercó a una pared saturada de retratos. Inquiridor, se fijó en las fechas inscritas al pie de cada foto. “1996” provocó que se agudizara su atención. Quedó atónito al detallar la imagen y reconocer a los antiguos profesores y al grupo de chavales que posaban carialegres, excepto él, cuya expresión de tristeza contrastaba con la manifiesta alegría del resto. Setecientas cincuenta palabras no bastarían para describir la avalancha de emociones y remembranzas que experimentó al ver el individuo que estaba parado detrás del chico triste. La instantánea dejó de tener el estatismo y se proyectó en su mente como una vieja película.
Superando la enajenación decidió ir ha registrarse a la carpeta. En el preciso instante que se volteó vio entrar a un hombre, al que a pesar del envejecimiento logró identificar. Sintiendo una crispación en todo el cuerpo, observó al sujeto que caminaba, alborozado, en compañía de dos pequeños. Intentando controlarse, respiró profundo. Sumido en una introspección, se dijo así mismo << Tranquilo Edi, tranquilo… Muy pronto pondrás a ese pederasta hijo de puta tres metros bajo tierra… solo tienes que ajustarte al plan; por eso regresaste aquí, solo por eso>>.
Comentarios (6):
Luis Ponce
17/12/2016 a las 17:10
Hola Raimundo:
Una retrospección sicológica y cruel, bien planteada y con un argumento muy claro.
Lo único que me permito insinuar es usar las normas de la escritura de los diálogos y pensamientos,que encontrarás en los tutoriales de Literautas, eso le dá la agilidad visual necesaria al relato.
No siempre el uso de muchos adjetivos ayuda a tener las ideas claras, en el relato corto, menos es más.
Una última revisión te puede dar un resultado mas fluido de un tema difícil de tratar.
Saludos
Osvaldo Mario Vela Sáenz
18/12/2016 a las 03:10
Hola Raimundo, felices fiestas.
Leí tu trabajo sin un solo contratiempo. La Lectura es fluida y al avanzar hacia el desenlace vas mencionando indicios que llevan al lector al eventual final. una venganza muy avisada pero muy bien escrita. Enhorabuena.
SBMontero
19/12/2016 a las 00:55
La historia es muy buena y haces un recorrido narrativo impresionante hasta el último párrafo, de verdad, pero, desde luego, esto no es un relato, es un ejercicio, tremendo, eso sí, de introducción a algo más largo, aunque es evidente que en el último párrafo intentaste darle un cierto cierre.
La pregunta que me hago es si eres capaz de adaptar lo suficiente este texto como para conseguir que, en setecientas cincuenta palabras, el protagonista se vea con una linterna en medio del monte mientras entierra al pedófilo después de cortarle los humildes con una hoja vieja de cutter… por ejemplo.
¿Lo eres?
Sigue escribiendo.
Un saludo.
beba
27/12/2016 a las 01:23
Una buena historia, con mucha tensión y emoción. Coincido con los comentaristas anteriores y las sugerencia.
Yo te señalo lo siguiente:
1-“Tras él infórmale la decisión”, debe ser “Tras informarle de la decisión”
2-“convencido que jamás”; lo correcto es: “convencido DE que jamás”(si lo pasas a interrogación se construye con De. ¿De qué estás convencido? Y esa es la técnica para saber que no caes en “dequeismo”
3- “que ensimismado observaba a través del cristal”me suena demasiado alambicado e innecesario; te ayudaría a ganarle a las setecientas cincuenta.
4- “ir ha registrarse”no corresponde “ha” sino “a”.
beba
27/12/2016 a las 01:24
Te lo envié sin saludarte:
Felicidades y buenos augurios.
(beba, 192)
LUIS
28/12/2016 a las 17:25
Hola Raimundo Velazquez soy Luis(5) tu vecino de arriba. Me gustó tu relato. Aunque el final se intuye, está bien llevado. Coincido con las apreciaciones de los compañeros. Te deseo unas felices fiestas y que pases un buen año nuevo. Un abrazo.