Literautas - Tu escuela de escritura

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Gitanos - por bebaR.

Web: http://ahorayodigo.blogspot.com

GITANOS
Todos los veranos llegaban los carromatos; los gitanos armaban su campamento a la salida del pueblo, cerca del arroyo. Dos grandes carpas desteñidas.
Estaba prohibido acercarse; un muro de prejuicios cortaba el paso: «Brujos» «Ladrones» «Mentirosos y sucios» «Cuchilleros».
Desde la calle se veía un montón de chicos medio desnudos que acarreaban baldes de agua; madres, con pañuelo a la cabeza, barre que te barre; se oía la charla llena de gritos; viejas medio tullidas,llenas de recuerdos y siempre mandonas; ruidos de hierros y martillos; y olor a traspiración y fritangas de pescado…
A la tarde, caía el muro: envueltas en una nube de agua de colonia, las más bellas jovencitas que se pudiera soñar iban desde el campamento a la plaza, acompañadas de algunas matronas jóvenes, a ofrecer “la buenaventura”,coplas de algún paisano poeta, y algunas danzas. La magia de los presagios y conjuros, y los escotes descarados de las blusas, derribaban las trabas sociales, y la clientela bullía.
Allí, Pedro conoció a Antonia; lo fascinó con sus remolinos; se le quedó prendida en los ojos. Desde los tacones nacía el vaivén que subía hacia las caderas y los pechos quinceañeros, y acariciaba sus pollerones coloridos. La acompañaba una gitanita flaca y desaliñada, ideal para resaltar el brillo de la princesa.
Escuchó los «¡Ole, por la Antonia!…» Y por ahí: « Antonia, ¿cuándo es el viaje?» «Mañana, después de la fiesta».
Así supo el nombre, y también que no había mucho tiempo… ¿para qué?…
De regreso, cuando acababan de pasar por su vereda, escuchó las carcajadas de dos muchachotes:
—Eh, gitanas! Dígannos la buenaventura.
—¡Vamos, lindas! ¿Quieren vernos las manos?
—¿Seguro que las manos, nada más?
Avanzaban; Antonia se detuvo; la chiquita salió corriendo hacia el campamento. La joven irguió la cabeza, y de repente comenzó un siseante canturreo: “Permita Dios…” mientras iba girando y crecía su voz; “que Jesucristo te mande una sarna perruna por mucho tiempo”; los enfrentó, con sus larguísimas uñas y con un grito aullante: “que los diablos te lleven en cuerpo y alma al infierno”… Y finalmente, escupió terribles carcajadas sobre los muchachos, congelados de espanto…
—¡Antonia, ya vamos!

Corriendo en medio de la calle, la gitanita volvía con un gitano flaco, vestido de mameluco, sudoroso y engrasado. Los bocones se replegaron como inocentes conejos; un gitano enojado es demasiado temible.
La tomó de la mano y Antonia se fue riendo despreocupada.
Y Pedro la sintió ahora, prendida en el alma. «¡Valiente!¡Poderosa!¡Hermosa!»
Esa noche lo mantuvo despierto el jaleo del campamento. Canciones, aplausos, gritos; llamadas a los niños, voces de castañuelas y guitarras; fuerte olor a comidas guisadas, a condimentos extraños. Todo entraba por su ventana, todo era fiesta.
Imaginaba a Antonia en la rueda; bailaría al son de las coplas, envuelta en el serpenteo de sus brazos llenos de pulseras; y su enagua bordeada de puntillas estaría llamando al compañero, por debajo de la falda voladora ¿verde?… ¿roja?…
Y en vez de maldiciones le estaría musitando hechizos de amor: “Una rosa y un clavel, tan diferentes, somos los dos… Dame tu corazón, quema mi alma, quema mi cuerpo.. Dame tus pensamientos bajo la luna brillante y el sol ardiente…”; él la escuchaba en su alma… ¿o el gitano?… ¿Se llamaría Pedro, el gitano?…
“Ese” Pedro, ahora vestido de chupín negro y chaleco bordó, con el jopo engominado, avanzaba taconeando y palmoteando hacia su princesa. Pedro podía adivinarlo en su propio cuerpo tenso y bullente; ansioso de la cintura y del corpiño dorado de Antonia; de la boca risueña y de sus ojos pícaros e insinuantes. Sentía arder sus propios ojos, por el brillo de los del otro; sentía como suyo el aliento de su boca húmeda…
Desde las sillas, los viejos animaban el encuentro con palmadas, y frases descaradas y sensuales.
Y él veía y oía y sentía todo desde muy cerca, cada vez más cerca, como si no estuviera en su cama; como si no tuviera once años; como si se hubiera animado a pasar el cerco, y hubiera conquistado a Antonia antes de que se fuera en los carromatos, al día siguiente.

Comentarios (23):

Manuel Pla Martí

17/12/2016 a las 16:02

Hola, Beba:
Entiendo tu relato como los amores prematuros de un niño de once años deslumbrado por el cuerpo, los aires y la determinación de una jovencita gitana bregada en las artes de la vida a pesar de sus quince años.
Buena historia, como todas las tuyas, muy bien construida, no le busco fallos porque sé que no se los voy a encontrar, y con unas pautas muy entendibles a pesar de que has escrito la historia con varios hilos narrativos. Es un texto en el que te puedes enredar con facilidad narrando las escenas con mucho detalle, para darte cuenta luego de que te falta espacio, pero que tú has sabido resolver con mucho equilibrio narrando lo justo de cada una de ellas. Mucho oficio y elegancia a la hora de escribir. Da gusto leerte.
Felicidades por tu narración y hagámoslas extensivas a esas fechas que se aproximan. Feliz Navidad y Año Nuevo.
Saludos.

Gaia

17/12/2016 a las 16:14

Beba, como siempre, muy bueno.
Estoy en el 107
Felicidades!

Campanilla86

17/12/2016 a las 22:53

Yo he visto algun que otro verbo “ser” si el reto era no decirlo en tu caso.
Hay una parte en la que no se entiende si estás pensando o hablando y le has puesto <> si no fuera porque dijiste escuchó.

El texto es muy bueno , tiene su entonación, las comas y los puntos están en su sitio

Lo que me ha faltado más, me he quedado con ganas de más.

Aun con todo , yo soy nueva por aquí y todavía tengo que aprender mucho.

Un saludo!

Yoli

18/12/2016 a las 11:56

Hola, Beba.
Tu relato me ha gustado mucho, describes muy bien la vida de los gitanos y sus costumbres. Me gusta como describes ese primer amor que siente el niño por Antonia. Saludos.
Si quieres leer el mio soy el 137.

Leonardo Ossa (Medellín Antioquia)

19/12/2016 a las 00:59

Hola Beba, tu relato encierra una historia conocida para algunos de nosotros. Describes muy bien, se ve a las gitanas con sus expresiones verbales, corporales y sus prendas de vestir tal y como las vimos recorrer estos territorios. Hace poco le contaba a mis hijos de los sitios cerca a Medellín donde acampaban y las prácticas que realizaban con sus recorridos por la ciudad leyendo la mano, muy similar a como lo cuentas en tu magnifica participación de este mes.
Siempre tienes una deliciosa historia para compartirnos. Gracias por permitir que la leamos.
De todo corazón espero que disfrutes mucho de las fiestas navideñas y que el año nuevo traiga para vos y los tuyos muchos éxitos y abundante creatividad literaria. Un abrazo.

Cecilia L

19/12/2016 a las 05:02

Hola Beba
Es la primera vez que realizo comentarios, sin embargo espero que mis comentarios sean útiles.

Me ha gustado mucho el tema

También me gustó como muestras y no resumes

En el párrafo que comienza con: Allí Pedro conoció a Antonia, me perdí un poquito, tal vez me hubiese parecido mejor usar un “quedó fascinado” y eliminar el quedó siguiente. Esto, escrito desde el punto de vista de Pedro, quien conoce a Antonia.

Por lo demás, le encuentro muy ágil y nada aburrido.

!Feliz Navidad!

Juana Medina

19/12/2016 a las 16:59

Salud compañera,
Elegante como siempre; al ritmo de lo que cuentas, como siempre; con bellas y exactas imágenes para lo que relatas, y una comprensión profunda hacia esos primeros enamoramientos.
Que tengas las mejores Fiestas y un buen descanso.
Un abrazo

beba

19/12/2016 a las 17:42

Hola a todos:
Gracias a Campanillas he descubierto que estoy uera del reto:
“Todo ERA fiesta” Me falló don Word buscando inflexiones del verbo ser.
Gracias por la presencia y los comentarios.
¡Feliz Navidad! ¡A buscar lo mejor de uno mismo en el fondo del alma!

María Kersimon

19/12/2016 a las 22:12

Hola Beba, me alegró leerte ese relato tan flamenco como se diría en España. Me has hecho revivir mis contactos de lejos con los gitanos del norte de Europa cuando niña (llenos de prejuicios transmitidos y a la vez de curiosidad y admiración) y, más tarde, con los gitanos españoles, reyes del flamenco y del regateo, sus mujeres tan “saladas” que a los 15 ya están casadas y a los 20 llenas de hijos. Cuentas bellamente la historia, tus palabras bailan y cantan en el corazón de este niño embelesado que se quedó prendido de las enaguas de la gitanita. Transmites el olor, el sabor y la melodía de una etnia, sus encuentros y desencuentros con los “payos” a través de la mirada desprejuiciada del niño que no puede más que enamorarse por no conocer límites aún. Muy bellamente escrito, tu relato se lee con fluidez como beber un caso de vino de Jerez. ¡Y Ole!

beba

19/12/2016 a las 22:28

Mil gracias, María, Y ame paso por el tuyo.

Jean Ives Tibauth

19/12/2016 a las 23:21

Hola Beba.

Muchas gracias por pasarte por mi relato y comentar. Me alegro que te haya gustado.

Tu relato ha sido todo un descubrimiento para mí. Me he dejado guiar por tus hábiles palabras disfrutando de esas escenas que has plasmado con tanta maestría.
La expresión “por el muro de los prejuicios” me ha encantado. Son el tipo de frases de las que intuyes hay un gran talento detrás.

En algunas partes el texto me ha parecido un poco atropellado, pero igual es debido a unas pequeñas incorrecciones a la hora de puntuar.

Nos seguimos leyendo.

Osvaldo Mario Vela Sáenz

20/12/2016 a las 00:55

Hola Beba, para los que crecimos en pueblos medianos las visitas anuales de los gitanos a la ferias del santo patrono no faltaban.

Los mayores aconsejaban no acercarse a sus campamentos: el muro de prejuicios que mencionas. Pero ya en los terrenos de las celebraciones su comportamiento era diferente y servicial. que encanto poseen las gitanas no lo se, pero más de una vez muchachos dignos del pueblo se vieron involucrados en escándalos condenados por sus familias.
Tu escritura plasma con exactitud lo que nos tocó ver y oír: Lucimiento de coloridas vestimentas ocultando cuerpos exóticos a la imaginación, voces exageradamente altas como pregonando ligereza. Y todo culminaba por las noches con los cantos y las atrevidas danzas al ritmo de las castañuelas y la pandereta.

Mira Beba que me has remontado a viejos tiempos. el crecimiento dejó atrás a estos personajes. Por todo esto Gracias. Te Felicito.

Feliz Navidad.

beba

20/12/2016 a las 01:57

Hola, Osvaldo:
Yo lo viví en mi pueblo cordobés, más o menos hasta los doce años. Ya tengo 72, y no me olvido… Bueno, cine y libros mediante, por supuesto.
Gracias por el amable comentario.

Paola

20/12/2016 a las 10:52

Hola Beba

Como siempre un relato muy bello. Tu forma de escribir hace bella cualquier cosa!

Para el niños un mundo enigmático lleno de colores y magia en el que descubre, además, la llamada del amor.

Enhorabuena
ciaociao Paola

María Esther

22/12/2016 a las 03:26

¡Muy buena tu historia, Beba!Fue un placer leerte.
Tiene un hermoso colorido, ritmo, fluidez,música, alegría.Me llevaron a la infancia,a las historias misteriosas acontecidas con gitanos y gitanas. Siempre de pueblo en pueblo, las mujeres adivinando la suerte, los hombres vendiendo tachos de cobre.
Gracias Beba.
Saludos de Maritel en el 101

Servio Flores

22/12/2016 a las 08:30

hola Beba, un gusto volver a saludarla y a leerle.
me ha encantado la forma en como ese ambiente de olores, voces, sonidos… se plasma en la historia.
además las imágenes de los brazos de Antonia, de sus faldas son muy evocantes, me parece un buen logro que añade a la historia.
felicidades!

Netogonzo

23/12/2016 a las 01:06

Hola Beba,

Me ha gustado la descripciones que has hecho en tu texto, asi como lo bien que transmites las emociones de los personajes, es un texto bien estructurado y claro.

Saludos y nos estamos leyendo.

Isan

24/12/2016 a las 00:56

Hola Beba:

Yo no he vivido la experiencia de los gitanos nómadas. ¡Es que soy de capi.! Conozco las representaciones de los zíngaros que se hacen en los carnavales de mi entorno, o lo que el cine ha producido. No es lo mismo, pero sirve para tener una idea y ver que concuerda con el ambiente de tu relato. En ese ambiente rural, con pocas distracciones, no es de extrañar que un mocoso se enamore de Antonia.

Esta magníficamente ambientado y con ese lenguaje sórdido y provocador.

Por comentar, hay unos detalles que convendría que corrigieras y vas a publicarlo en tu blog o en otro sitio.

En “…tullidas,llenas…” y “…”buenaventura”,coplas” no se pone el espacio necesario después de la coma.

“…quema mi cuerpo..” falta un puntito al final.

Bueno, poca cosa. Perdón por mi osadía.

Un abrazo.

beba

24/12/2016 a las 03:16

Gracias, Isan. Feliz Navidad.

Vespasiano

31/12/2016 a las 19:46

Hola beba:
Por motivos familiares no he podido visitar a todos los compañeros que me hubiera gustado leer.
Que el AÑO NUEVO traiga mucha felicidad para ti y para toda tu familia.

beba

31/12/2016 a las 21:42

¡Felicidades, Vespasiano. Que superes las dificultades con el mejor ánimo y esperanza.Que Dios te bendiga.

Raimundo

02/01/2017 a las 23:45

Hola Beba:
Gracias a su forma de narrar y a la atmósfera que ha logrado, he visualizado las imágenes de su historia.
Le agradezco las indicaciones que le hizo a mi trabajo. Le agradecería que en un futuro lo continúe haciendo.
Le confieso que me apasiona escribir. Aún, dudando de mi capacidad para hacerlo, no desisto en el intento ni abandono el sueño de algún día lograrlo.
Aquellos que me rodean me han catalogado de soñador, imaduro, e incluso de loco. Tal vez el hecho de tener 45 años y de ser cubano -con todo lo que ello implica- les haga pensar que no hay tiempo ni espacio para soñar. Por tal razón he optado por reservarme todo comentario -con ellos- referente a este tema. Gracias a Dios -y no soy creyente- encontré por casualidad a Literautas.
Le deseo un feliz y prospero año nuevo.

Edu SC

11/01/2017 a las 23:24

Hola Beba, siento no haberte devuelto la visita mucho antes, cuando debería haberlo hecho. Dudo de si ahora leerás mi respuesta, así que serás de las primera que visite en el próximo taller. Tan sólo decirte aquí que te he leído y que me ha gustado tu historia. Me gusta el lenguaje que usas y tu texto me parece lleno de colorido y de vida. Felicidades y que el 2017 te traiga muchas y variadas alegrías.

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