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La chica de las dos décadas - por Dana Romanov
Esa mañana, me desperté con una sonrisa. Cumplía veinte años.
En mi familia existe una costumbre particular: cuando algún miembro cumple años, todos salimos de campamento. Nada mejor que festejar al aire libre, en contacto con la naturaleza. Pero ése día, apareció una extraña complicación: mi abuela no quería acompañarnos. Insistíamos, yo más que nadie, pero se negaba. Me dolió, era mi persona favorita y no quería estar conmigo en una fecha tan importante. Cuando quedamos solas, le pregunté qué le pasaba. Pero se mostró más terca que antes y no soltó nada.
Terminamos los preparativos y marchamos.
…
Cuando regresamos al atardecer, me encerré en mi cuarto. No quería hablar con nadie.
Por la noche, cuando todos dormían y reinaba el silencio, unos pasos sigilosos, pero audibles, me pusieron alerta. El picaporte giró. Fingí estar dormida. La puerta se abrió, pero fue sólo un segundo, luego se volvió a cerrar.
Me senté en la cama y encendí una vela. Al lado de la puerta, había una pequeña cajita. La reconocí, era de mi abuela. Y encima de ella, una hoja de papel doblada por la mitad. Dudé unos segundos. Seguía enojada. Sin embargo, se había acercado a mi habitación. «Todo tiene una explicación» pensé.
Tomé la caja y me senté cerca de la vela. El papel amarillento era una carta. Reconocí la letra, sólo mi abuela escribía así. Decía esto:
Este mundo está hecho para los mentirosos, los cobardes, los astutos, los ladrones, los ambiciosos, los asesinos. Aquí solo triunfan los que reparten promesas sin cumplirlas, los que hablan mucho y hacen poco. No hay lugar duradero y estable para los soñadores. Los que buscan hacer de este mundo un lugar mejor descubrirán que están solos, su alma se agriará y se unirán al primer grupo.
—¡Wow! —dije. Y continué:
Alan Saucedo. Te amaba. Te entregué mi corazón, el corazón de una chica de veinte años, el de una muchacha ilusionada. No supiste cómo sostenerlo, no lo alimentaste. Sólo lo destrozaste. ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué no hablaste con la verdad? Tal vez te hubiera comprendido.Pero elegiste mentirme.
En este momento, sólo sé una cosa. Aunque allá afuera abunden personas como tú, gritaré. Tal vez el mundo no perdone a los soñadores, a los ingenuos. Pero les demostraré lo mucho que podemos hacer sin recurrir a la mentira y la burla. No seré igual a los de tu calaña, quédate tranquilo.
La chica de las dos décadas
¿Qué conclusión sacar de todo aquello? Dejé la carta a un lado y revisé el contenido de la caja: un mechón de cabello rubio, un anillo de fantasía con una pequeña piedra, dos piedras de arroyo. Parecían los recuerdos de una niña. También había una foto, que llamó mi atención: estaba fechada treinta y siete años atrás.
…
Entré al comedor y me senté.
—¿Y bien, abuela?
Mi abuela, de espaldas a mí, preparaba su té de hierbas matutino. Siguió en esa posición y no me contestó. Pero parecía preparar una respuesta.
—Tiempo antes de cumplir los veinte —dijo—, yo me había comprometido. Alan era el muchacho más guapo y dulce que puedas imaginarte. Estaba embobada con él. Paseábamos y hablábamos de todo. Me prometió tanto, que perdí la cuenta de todo lo que él quería para mí. Pero eran puras mentiras.
—Abuela, no entiendo.
Se dio vuelta y se sentó frente a mí.
—Cuando cumplí los veinte, nos fuimos de campamento. Mis padres lo invitaron a pasar el día con nosotros. Por la tarde, fuimos a caminar cerca del arroyo —sonrió con tristeza—. Reímos tanto. A veces, me recitaba algún poema conocido. Él era mi poeta. Mi príncipe. Antes de volver, mencioné nuestra próxima boda. Y vi, desilusionada, que su rostro cambió. ¿Qué pasa?, pregunté.Nada, contestó él.
—Cuando llegamos a casa —continuó—, mi papá lo invitó a cenar. No quiso quedarse y se fue. Nunca más lo volví a ver. Jamás quiso casarse conmigo, todo fue puro compromiso.
Mi abuela levantó la vista.
—En esa carta que nunca entregué, prometí no ser como él. Con el paso de los años, mi alma se agrió. Odié más de lo que amé. Y hoy, cariño, te vi tan ilusionada…
La voz de mi abuela se transformó en un susurro y las lágrimas comenzaron a rodar por su mejilla.
—Tan ingenua e inocente. Y me vi a mi misma, como aquella vez.
Las lágrimas comenzaron a brotar con más rapidez. Y sólo hice lo que podía, la abracé.
Comentarios (17):
Marijuana
16/12/2016 a las 19:06
Hola Dana,
Me gustó tu relato. No encontraba relación entre el cumpleaños y el enojo, de la protagonista y de la abuela, al final se aclara.
Me gustó que es concreto y de fácil lectura.
Te invito a pasar por el mío, el 128, me serviría mucho.
Marijuana
16/12/2016 a las 19:19
Dana me gustó tu historia aunque me confundió un poco, siento que el enojo de la abuela fue repentino en un principio, pasamos de ser la persona favorita de la protagonista a que por ningún motivo iría al campamento. Sin embargo se entiende al leer lo de después.
Felicidades
Escribí el 128, tus comentarios me ayudarían
Elisa
17/12/2016 a las 17:53
Hola Dana,
Te comento sobre tu texto:
Me parece que la estructura está bien. Todo claro y equilibrado. Y el diálogo me parece que está muy bien hecho.
La historia no me gusta mucho. Me parece que la abuela ha sido egoísta por no ir al cumpleaños de la nieta sabiendo que le va a estropear el día. Y sin embargo la nieta la perdona enseguida. También me parece raro que sea la abuela su persona preferida siendo, como la abuela misma dice, una amargada.
Aussi
18/12/2016 a las 13:32
Buenos días Dana:
Te felicitoporesa manera de narrar, la transparencia del lenguaje. expresas esactamente lo que quieres que sienta el lector y me ha envuelto la atmosfera, pero… hacia donde me lleva¿
No entiendo el conflicto, nadie habla de un novio de la protagonista, la abuela se ve reflejada en un personaje inacabado, quizas.
Me habría gustado saber mas de la joven para entender mejor a la vieja.
Un saludo
SBMontero
18/12/2016 a las 14:09
La idea es buena, pero la arquitectura argumental está mal hecha. El comienzo sobra, todo hasta la ruptura de esos tres puntitos que has puesto no es necesario, podías haberlo aclarado a lo largo del texto posterior con una referencia de no más de una frase.
1º- El lector es inteligente, no lo trates de idiota.
2º- El lector es idiota, facilítale el texto, muestra, no cuentes, y menos algo innecesario que le haga perder el hilo.
Lo anterior no es mío, es de una de esas clases magistrales de la maestra Harper Lee a las que Truman Capote la obligaba, sobre todo para que enseñara lo que sabía hacer a escritores en ciernes.
Yo le haría caso.
Sigue escribiendo.
Un saludo.
Patricia Redondo
18/12/2016 a las 16:33
Hola Dana
Pues te comento :
Me gusta más la historia de la abuela que la de la nieta 🙂 (lo de la nieta es un pretexto,entiendo, para dar paso a la verdadera historia)
Me gusta la carta, está llena de poesía (no sé si el novio era poeta , la abuela desde luego sí)
Coincido con SB MONTERO en que el inicio es un pretexto para llegar a la historia real y que lo podías haber acortado. Eso te hubiera dejado espacio para desarrollar un poquito más lo que verdaderamente importa: el amor roto de la abuela.
Soy la última de la lista por si te apetece leerme
Nos leemos
Saludos!
Thelma López Lara
19/12/2016 a las 13:50
Hola, Dana.
Hay algo en la historia que no amarra, si se puede expresar de esa manera. La abuela no va al campamento a celebrar el cumpleaños de su nieta por el desamor que tuvo a sus veinte años. Pero en la historia no se menciona que la nieta está ilusionada porque lleva al novio al campamento a celebrar su cumpleaños. Es ahí que no le veo ese amarre.
En cuanto a la forma, los diálogos están bien escritos.
Gracias por leer mi relato y tus lindas palabras.
Sigue escribiendo.
Felices fiestas.
Jorge Luis Acosta Torres
20/12/2016 a las 16:46
Buena historia. Me parece emotiva y bien contada.
Cambiando de tema, estoy armando novela coral llamada provisionalmente “crónicas de la guerra interminable” integrando varios relatos de este taller con la ayuda de varios participantes y dio la casualidad que hay un relato en el que se menciona a una abuela con un romance tormentoso con un poeta (relato 88), seria interesante combinar las dos historias.
Puedes contactarme en el relato 33, si de casualidad te interesa participar en el proyecto.
Jorge Luis Acosta Torres
21/12/2016 a las 07:23
Hola de nuevo Dana, te escribo para hablarte más en detalle del proyecto. La novela coral sigue la estructura donde cada personaje tiene un trama propia que se integra en otra más grande que las une.
Mi idea comienza más o menos así varios pacientes con traumas de guerra hacen una serie de reuniones de grupo donde cada uno cuenta su historia.
Organizando un poco las historias. Comenzamos la historia de Bea (88) sobre un matrimonio fracturado por las lesiones de su esposo en la guerra y los problemas derivados de ello.
Luego uno de los pacientes le pide al psicterapeuta que explique porque esta haciendo esto y este le cuenta una historia de la segunda guerra mundial protagonizada por sus abuelos, la historia de Noemi (177) y la tuya (3) que se integran perfectamente.
Luego el paciente, tras oir la historia cuenta su historia sobre los asesinatos que cometió en la guerra de novel_madriles (36) y por el cual lo estan evaluando psicologicamente.
Luego psicoterapeuta narra otra parte de la historia de su familia.De nuevo la tuya y la de Noemi (177)
Y luego siguen el resto de los relatos con una intervención del psicoterapeuta ocasional que cuenta una historia más grande dividida en seis parte, con la intención animar a los pacientes a hablar.
La novela estaria integrada (por lo menos provisionalmente por 7 historias (seis individuales relativamente corta y una grande).
¿Qué te parece la idea?
Puedes escribirme tu repuesta en los comentarios del relato 33.
Nota: No existe ningún limite prestablecido de palabras ni páginas para cada relato.
Jorge Luis Acosta Torres
21/12/2016 a las 07:29
Aclaratoria.
En mi primer comentario había confundido el relato de Bea 88 con el Noemi 177, la combinación de relatos es con esta ultima.
Si no estas de acuerdo o no te interesa, tambien escribeme y yo haré las adaptaciones pertinentes para ampliar la historia de Noemi siguiendo otra linea argumental.
Jo Vans
21/12/2016 a las 09:14
Hola, mi comentario es con respeto, me baso en lo que he aprendido.
Desde el inicio las frases están muy cortas, deberías colocar comas donde están los puntos para que la lectura fluya y no se corte tanto. También pones comas donde no deberían ir. Los diálogos no parecen algo real.
Pienso que la abuela tiene actitudes infantiles, su actitud no tiene sentido.
Saludos. 🙂
Auxi Morata Alegre
21/12/2016 a las 12:10
Hola Dana!
Me ha gustado muchísimo tu relato, muy emotivo pero personalmente habría suprimido muchas de las intervenciones de la nieta y me habría centrado en la historia de amor de la abuela, creo que habría sido mucho más interesante de esta forma.
Si quieres pasarte por mi relato es el número 84, “Sabina”
Un beso!
Perla Preciosa
21/12/2016 a las 15:56
Hola, Dana:
Me parece realmente poético tu relato. Todo él me gusta, pero especialmente ese papel de paloma mensajera que tiene la abuela para decir a la nietecita, ilusionada como corresponde a su edad, que el amor no existe, de forma que pueda desengañarse a tiempo y evitarse así disgustos. Te felicito, pues, es realmente lírico tu cuento. Si te apetece pasar por el mío, abajo tienes el enlace. Nos seguimos leyendo.
Perla Preciosa
21/12/2016 a las 16:07
Se me olvidaba una cosa, Dana: la carta deberías ponerla entre comillas, dado que no corresponde a un diálogo real. Nada más.
Lady N
21/12/2016 a las 20:20
Buenas tardes Dana!
Tu texto me ha conmovido. El como decide explicarle la historia a su nieta me parece muy dulce, lleno de nostalgia y desamor.
Pero coincido con los demás, para hilvanar la historia de nieta y abuela hace falta algún detalle más. Pero es aún así es una bella historia.
Aunque como juego te sugeriría que hicieras la historia des de el punto de vista de la abuela, quizás se te ocurran algunas ideas locas que merezcan ser explicadas.
Un abrazote, muy felices letras y nos vemos el mes que viene!
Cesar Henen
26/12/2016 a las 01:28
Hola Dana, felices fiestas, tu relato en cuanto a la forma gramatical y estructural está bien hecha.
En cuanto al contenido no me cuadra del todo bien. Parece que la abuela intenta proyectar sus frustraciones a la nieta en cuanto a los amores imposibles; pero es curioso que se entienda que el tema sea que no existe el amor, si la abuela se casó y ahora tiene una nieta; más que amor parece una obsesión o un tipo de apego a ese amor que no pudo ser. No veo relación entre; los veinte años de la protagonista, ni la tradición, ni con lo que le paso a la abuela, tratas de dar a entender que si la nieta a sus veinte años va a un campamento se va a enamorar de un “poeta” la va a dejar y se va a amargar, parece una especie de círculo vicioso, de ser así y siendo tradición, la mamá de la protagonista pasó por lo mismo, y ambas son hijas no deseadas.
Me hubiera gustado que en vez de que empezaras el relato hablando de la tradición de ir a acampar y de la negativa de la abuela por ir, hubieras empezado con la protagonista contándole a la abuela algún romance que pudiera tener esos traspiés, sintiéndose confundida al respecto, pidiéndole consejos a la abuela. Y que la abuela trate de advertirle, siempre y cuando cuidando los aspectos de transmitir las frustraciones.
Pero como siempre es tu relato y eres tú quien toma la última decisión de lo que plasmas en ellos.
¡Saludos!
LUIS
28/12/2016 a las 17:28
Hola Dana Romanov, soy Luis(5). Gracias por tu visita y tus aportaciones. En cuanto a tu relato me gustó la parte de la abuela, pero tal como han apuntado los compañeros, queda desligada de la nieta. Felices fiestas y un buen año 2017.