Literautas - Tu escuela de escritura

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Vesania rural - por Javier LópezR.+18

Web: https://jlopez74.wordpress.com

Atada, mi interlocutora parece prestarme más atención. Da la impresión de que hasta ahora, como criada de hogar se resignaba a escuchar los devaneos de un viejo que chochea contando batallitas. Bien, así entenderá porque nos encontramos en esta tesitura.

Tenía diez años por aquel entonces. Sólo parecía un saco de huesos, mocos y morados en las espinillas. En realidad, lo parecían todos mis compañeros, pero no por desnutrición o falta de amor maternal. Más bien se debía a que nuestros días transcurrían en la calle, nuestra escuela y nuestro trabajo consistía en aprender a golpes lo que la vida nos demandaba. Y nos divertíamos, vaya que sí, como ardillas en primavera. Inocentes recuerdos. El colegio suponía una presencia apenas testimonial.

En Rebordechau, en el interior de Galicia en 1849, la vida transcurría ajena a la revolución industrial que de forma tardía se imponía en las grandes ciudades. Desde muy jóvenes debíamos aprender el oficio. Allí todavía se labraba la tierra a manos desnudas, con animales de tiro, maquinaria simple y rudimentaria. Los productos que cultivaban u obtenían del ganado nuestros mayores, nos tenían provistos de lo básico y esencial para alimentarnos. Después de las obligaciones, descubríamos el mundo.

Las noticias de pasado, presente y futuro las traían de tanto en tanto carteros, algún poeta ciego y comerciantes ambulantes que tenían la osadía de llegar hasta allí, y en esas ocasiones, los niños nos agolpábamos, ávidos los sentidos, a escuchar las maravillas y excentricidades de la gente de ciudad. Cierto día, no recuerdo cuál, nos relataron la desagradable historia que hoy me trae aquí.

Detrás de la iglesia, haciendo un anhelante corrillo alrededor de un menudo y afable vendedor de quincalla, llamado Manuel, que nos visitó durante el invierno, Juan, Alberto, María y yo, cual hambrientos polluelos, sucumbimos a la promesa de historias truculentas y macabras que nos ofrecía, mientras nos pedía reunirnos en un lugar ajeno a miradas adultas.

Nos contó los sucesos de un asesino que por las noches se transformaba en hombre lobo y sacaba los untos de los cuerpos de los aldeanos que se despistaban por el monte, destrozándolos en el proceso, y dejando los restos a la intemperie para alimento de su manada. Ante tal atrocidad, nuestras aún infantiles mentes no dudaron un instante de la veracidad de su relato, si bien no me pasó desapercibido el cambio en la expresión de la mirada de Manuel, mientras gesticulaba imitando la manera en que aquel “sacamantecas” trataba a sus víctimas. Pupilas dilatadas, músculos tensos, mandíbula endurecida y gesto ceñudo, lo que nos asustó aún más.

Aquel acontecimiento supuso el punto de inflexión en mi vida. Aguardaba con ansiedad cada visitante foráneo para corretear detrás suyo furtivamente, intentado escuchar algo más de aquel lobishome en las conversaciones entre adultos. Y así, entre velados susurros y asombradas exclamaciones, pude ir hilando la historia de la más misteriosa criatura que hubiera podido conocer en mi corta vida. Tras llegar a la conclusión de que se trataba de algo real y poderoso, me echaba al monte cada vez que podía con intención de encontrármelo y aprender de él. Fascinado como me encontraba, no tenía consciencia del peligro que corría cada vez que me aventuraba en la naturaleza, hasta que un día los auténticos lobos encontraron mi campamento. Con gritos, palos y piedras logré escapar de su amenaza, a costa de un enorme susto, algunos rasguños, golpes y caídas de escasa gravedad gracias a mi habilidad para desenvolverme por los montes cercanos.

Pese a las palizas de mi padre por zafarme de mis labores, continué mi búsqueda, y quizá se pregunte si lo encontré. Bueno, realmente él nos encontró a nosotros. Un par de años después, Manuel, el vendedor ambulante de quincalla, sedujo a Antonia, la madre de mi amiga María y se las llevó a las dos a Santander, con la promesa de un trabajo y un futuro mejor. Yo les seguí a cierta distancia y a media jornada de camino, pude contemplar “su” espectáculo.

Me quedé tan estupefacto ante su maestría, que al finalizar, me descubrió, incauto en mi asombro; se acercó, cubierto de sangre, me puso la mano en el hombro y me musitó al oído que su secreto pasaba a mí.

Así que, como va a comprobar, a pesar de que Manuel Blanco Romasanta no consiguió eludir las leyes humanas, yo he llegado al cambio de siglo habiendo perfeccionado con gran éxito su legado.

Comentarios (19):

Saldivia

17/12/2016 a las 09:48

Hola Javier, disfrute al máximo tu historía, muy vívida e inquietante. El vocabulario que usas enriquece la experiencia lectora y la dota de un carácter decimonónico, muy congruente con ambientación y personajes.

Excelente relato. No tengo mas que decir, excepto procurar leer otras obras tuyas. Enhorabuena.

Wyrell

17/12/2016 a las 12:40

Hola Javier, cómo va?

El mes pasado comentaste en mi relato diciendo que habías llegado tarde para poder participar, eso hizo imposible que pudiera leer algo tuyo. Hoy cuando, recorriendo el título de las historias, me encuentro con tu nombre en esta entré sin dudar. Ahora podré criticar cada aspecto de esta para demostrar lo inferior que… No, broma :D. Me alegro de que hayas llegado tiempo esta vez, ahora puedo devolver la visita.
Paso a comentar los puntos:

La forma en la que el texto avanza me gusta, se lee con facilidad y en ningún momento se me presentó ninguna traba. La historia avanza en cada párrafo y no te pierdes por el camino. Muy bien.

La historia como tal es buena y tiene potencial para una ampliación. Me gusta la fantasía y las historias de terror, especialmente las clásicas donde aparecían hombres lobo, vampiros y zombies, esta me trajo aquellos recuerdos. El final da pie a la imaginación pero sin ser necesario dar más información. Un final bien logrado.

Comento un par de “fallos” que encontré (y digo “fallos” porque no sé si lo son realmente, me parecieron extraños a la hora de leer, si es solo cosa mía ignora este punto)

Primero, en esta parte:

“…algunos rasguños, golpes y caídas de escasa gravedad gracias a mi habilidad para desenvolverme por los montes cercanos.”

Lo de “caídas de escasa gravedad” me resulta extraño. Supongo que lo que quisiste expresar aquí fue que amortiguó su caía gracias a su experiencia (al menos eso entendí), pero al poner lo de “escasa gravedad” no pude evitar imaginar que el protagonista tenía poderes que le permitían frenar su caída :/

Segundo, el final:

“…a pesar de que Manuel Blanco Romasanta no consiguió eludir las leyes humanas, yo he llegado al cambio de siglo habiendo perfeccionado con gran éxito su legado.”
Lo de “perfeccionar su legado” creo que sería más correcto cambiarlo por “perfeccionar con éxito su técnica/arte(puesto que por como describe las cosas parece que consideraba lo que hacía un arte)/profesión y continuar con su legado.

Nuevamente, tal vez esté equivocado e interpreté más estos dos trozos, si es así ignora lo que acabo de poner.

Por lo demás me gustó mucho tanto la historia como la cadencia del texto. Espero leer más de tus relatos en el futuro.

Un saludo.

novel_madriles

17/12/2016 a las 18:33

Hola. Me ha gustado tu texto, se lee sin problemas, se avanza sin perder la tensión aunque el final, su descripción, me parece algo precipitado, como si tuvieses que cortar o terminar rápido la historia (no sé si por problemas de número de palabras). Para poner algún fallo, revisa los porqués… su manera de escribirlos (“Bien, así entenderá porque nos encontramos en esta tesitura”), y alguna coma que no aparece donde debe. Pero esto es por dar un sentido crítico formal. Sigue escribiendo, que gusta bastante. Saludos.

Javier López

17/12/2016 a las 21:33

Gracias por vuestras amables valoraciones. Me alegro al descubrir que alguien valora positivamente mi trabajo.
Saldivia, tuve que hacer un poco de esfuerzo para encontrar las palabras que se adaptaran a la época, pero me gustó hacerlo, aprendí, y eso siempre es bueno.
Wyrell, gracias por comentar, aprecio tus consejos. Lo de las caídas quizá no quedó bien explicado, y lo del legado, lo expresé así porque era algo que el propio Romasanta le había encargado. Nos seguimos leyendo.
Novel_Madriles gracias por tu corrección, tendré que revisar mejor el texto antes de presentarlo. Quizá debí poner “por qué”. Gracias.
Un abrazo a todos.

bealcasa

17/12/2016 a las 22:09

Estimado Javier, si bien me costó al principio captar la idea; después fluyó sin problemas. Realmente es muy interesante la historia. Simple en cuanto a estructura y sin dificultad a la hora de rematar el final. Muy bueno el final. Es inesperado.

Javier López

19/12/2016 a las 13:53

Gracias por comentar y me complace leer que encuentras la historia interesante. A ver si te devuelvo la visita.
Un saludo.

Berundgaar

20/12/2016 a las 09:45

¿Sabes que hay una película sobre tu personaje? No es una gran obra de arte, pero se puede ver.

En cambio, tu relato sí me ha hecho disfrutar, cosa que no consiguió el filme.

Me ha encantado la primera descripción del quincallero ” Pupilas dilatadas, músculos tensos, mandíbula endurecida y gesto ceñudo”…

Se me ha erizado el pelo de la nuca, a medio camino entre el terror y el placer. Así que por favor, te pido que continúes deleitándonos con tus escritos.

Y ahora, en un arranque de exceso de confianza, te pido que te pases por mi propio relato (21) y me des tu apreciada opinión.

Un cordial saludo, Javier.

Alejandro Urdiales

20/12/2016 a las 11:08

Hola compañero!

Gracias por pasarte a leer mi relato.

Te ha salido una buena historia y contada con el lenguaje apropiado.

Hay algunos párrafos al principio que sirven como ambientación pero no tienen un peso real en la trama. Esa cantidad de palabras, te hubiese venido genial para ampliar un poco el final, que queda algo amontonado.

Lo bueno del texto es que tiene un lenguaje y un tono uniforme, y que se lee muy fácilmente, con buen ritmo.

Enhorabuena compi. Nos vemos por el taller. Felices Fiestas.

Javier López

20/12/2016 a las 11:39

Gracias, por los comentarios.
Berundgaar, si que conozco la película, no se si era de Jose Luis López Vazquez, un truño, jajaja, pero el personaje en que se basa si fue real, y quería hacer un relato “Basado en una historia y personajes reales”, si bien, “toda coincidencia con la realidad es pura coincidencia”.
Alex, me alegro de que te haya gustado; lo del lenguaje me lo tuve que trabajar, y qué voy a decir, me gusta describir la ambientación, aunque debo aprender a limitarlo si quiero que la historia no se precipite por falta de espacio.
Felices fiestas a todos.

Jean Ives Tibauth

20/12/2016 a las 12:47

Hola Javier.

Mucas gracias por pasarte por mi relato.

Nos indicas que eres menor de edad. Me imagino que ya estarás en los 17 porque tu narrativa denota mucha madurez.
Me ha gustado porque ha sido fácil de leer, fácil de entender y fácil de visualizar.
A mí me sobran tantas explicaciones porque es un relato corto. Quizá, sin limite de palabras, aun te podrías explayar más y quedaría perfecto.
Cuidado con el aspecto formal, la ortografía y la gramática. Ya apuntaron los compañeros alguna que otra cosa y yo no voy a aportar nada nuevo. Cuando lees buscando donde corregir para poder ayudar cantan demasiado.

Enhorabuena, de verdad. Nos seguimos leyendo.

Jean Ives Tibauth

20/12/2016 a las 12:53

¡Ay, madre!
Fe de erratas. Me acabo de fijar que el icono +18 no es para indicar que eres menor de edad.
…¿¿¿empacho de textos???
Jajaja

Lo siento amigo.

Earendil

21/12/2016 a las 00:19

Hola, Javier López.
Ante todo, quiero agradecerte tu paso por mi relato y tus amables palabras.
Del tuyo, ¿qué voy a decir? Me ha encantado.
Galicia profunda, el sacamantecas, hombre lobo…, con estos ingredientes es imposible fallar. Creo que leí en el blog que eras nuevo en el taller. Puede que seas nuevo aquí, pero no creo que seas novato en el arte de escribir. Has sabido recrear muy bien el contexto histórico, tanto en el lenguaje como en la forma de expresarte. El texto se lee de un tirón, con avidez, o es que a mí me va mucho lo macabro…
Bromas aparte, la estructura del relato está muy bien trazada. Nos has allanado el terreno con esa puesta en escena sobre los antecedentes del protagonista, joven, ignorante y atrevido. Ya se olía en el aire que algo interesante iba a ocurrir. Es difícil basarse en personajes reales para crear historias, pues es muy fácil caer en la definición, como cantara Miguel Bosé, refiriéndose al amor. Cualquiera de de las dos “criaturas” que has presentado podría haber sido válida para tomar como ejemplo. Es bien cierto que la figura del “sacamantecas” existió a lo largo de toda la geografía española en esa época. Y por supuesto, Manuel Blanco Romasanta existió de verdad, pero no se le juzgó como “sacauntos”, si no como hombre lobo. De hecho se abrió una causa en el juicio por este motivo. Has tocado un tema que me encanta. ¡La de relatos que pueden sacarse del folclore gallego! Qué lástima que hoy podamos explicar la dolencia de Romasanta con términos como esquizofrenia paranoide, con lo romántico que suena el “Único Hombre Lobo español de la historia”.
Tal vez, para mí, sobra el primer párrafo. Podrías haber empezado tu relato a partir del segundo y no hubiese pasado nada. Hubieses tenido más margen de palabras para redondear un poco ese final al que, por cierto, has dado una vuelta de tuerca magistral.
Se te han colado algunas faltas de ortografía que ya te señalaron, por lo que no voy a repetirme.
Espero leerte en próximos talleres.
Un abrazo y felices fiestas.

Javier López

21/12/2016 a las 10:17

Gracias Earendil, aprecio mucho tu valoración. En cuanto a lo del juicio de Romasanta, tienes razón, era por hombre lobo, pero no quería caer en lo obvio, y por eso lo soslayo un poco cuando sólo se lo cuenta a los niños. Y lo del primer párrafo, inicialmente no estaba, pero mi lector beta, me aconsejo que introdujera alguna referencia a lo que iba a pasar al final para no dejar al lector “con las patas colgando”, literalmente,jejeje. Me alegro de que te haya gustado. Seguro que nos seguimos leyendo.
Un abrazo y felices fiestas.

Javier López

21/12/2016 a las 10:26

Gracias Jean Ives por pasarte. ¡Quién pillara los 17! Jejeje, agradezco tu comentario y lo de las faltas de ortografía son debidas a mi ansia de publicar, que no revisé como es debido.
Un abrazo y felices fiestas.

R.J. Esperanza Pardo

23/12/2016 a las 11:12

Hola, Javier

Da gusto leer un relato donde hay una estructura marcada (planteamiento, nudo y desenlace) y una trama bien tejida.
El primer párrafo es genial, la entrada es lo que hace seguir leyendo, creo que, inconscientemente, me he dicho a mí misma: «¡yo también quiero enterarme!», me ha hecho sonreír: un protagonista-narrador (en 2ª persona), que ata a su interlocutor para que escuche “por narices” lo que se dispone a contar sobre sí mismo! Lo has convertido en otro narrador en 1ª persona de otro relato interno.
Tiene miga el asunto, partes de un relato marco a nivel extradiegético que introduce otro relato de segundo nivel o de nivel intradiegético, entrelazados en un círculo de inicio a fin. Me parece por ello un relato con una estructura como se suele decir “redonda”. ¡Además has introducido un “montón” de personajes en un relato de 750 palabras! ¿Cómo lo has hecho?

El mes pasado con el tema del doble que nos impusieron se me complicó tanto que acabé enterándome de que las historias se pueden contar en niveles diferentes. Te paso el enlace, por si te interesa: https://sites.google.com/a/xtec.cat/la-narracion/el-narrador

La trama funciona, Javier, el tema elegido forma parte de una leyenda, y las leyendas seducen y dan verosimilitud, pues forman parte de la historia. El final inquietante…

Aparte de algunas “comas” descolocadas como han dicho por arriba y el “porque” del primer párrafo, me han dado al ojo:
* “para corretear detrás suyo furtivamente, intentado…”: el adverbio suele ir detrás del verbo y sería “detrás de él”: “para corretear furtivamente detrás de él, intentando…
http://www.rae.es/consultas/detras-de-mi-encima-de-mi-al-lado-mio

* “conocer en mi corta vida. Tras llegar a la conclusión de que”: aquí me pega punto y aparte después de “corta vida”.

* En el párrafo que empieza “Pese a las palizas de mi padre por zafarme de mis labores, continué mi búsqueda, y quizá se pregunte si lo encontré”: ese “quizá se pregunte” que va dirigido ya al personaje del relato de primer nivel me ha pillado un poco por sorpresa, y me ha hecho pararme, igual está algo camuflado” el cambio de narrador, no sé si podría enfatizar, o remarcar de alguna forma, a lo mejor poniendo un “usted” “y quizá usted, Margarita, se pregunte si …”.

Lo dicho, me ha gustado mucho: el lenguaje claro y conciso, el ambiente, los cambios de personaje, y sobre todo me he quedado con ganas de más, pero no quitaría el primer párrafo, igual otras cosas pero ese no!
Mi sincera enhorabuena y un Feliz Año.

Javier López

23/12/2016 a las 12:19

Muchísimas gracias R. J. por tu extensa valoración. Agradezco esos análisis pormenorizados, “destripando” mis fallos como un Romasanta literario, jeje. En realidad, disfruto con los cambios de narración, no se si siempre me sale correctamente, pero lo intento. George R.R.Martin ha hecho mucho daño. Me apunto tus correcciones y seguiremos aprendiendo.
Un abrazo y felices fiestas.

R.J. Esperanza Pardo

23/12/2016 a las 13:26

Jajaja, yo me leí los cinco a la vez, lo mío fue un empacho estomacal.
Un abrazo!

Ismael Tomas Perez

23/12/2016 a las 20:13

Hola Javier
Me ha gustado mucho leer tu escrito. Los fallos que te han comenta los compañeros se hubieran corregido solos quizá con un último repaso. No tengo nada que objetar, un buen trabajo.
Una cosa que a mi no me gusta es responder a los comentarios de los compañeros. El motivo es porque, seguramente, ya no vuelva a entrar en tu relato, por lo que si me respondes, no creo que me entere de lo quq me dices. Creo que es mejor ma lo comuniques en el mío.
Enhorabuena, es un buen trabajo
¡Felices Fiestas!

Isolina R

30/12/2016 a las 03:51

Hola, Javier:

Llego tan tarde que ya está dicho casi todo.

Me ha gustado mucho tu historia.

Solo voy a añadir tres cosillas:

Ya sé que Galicia es especial, pero ¿las noticias ahí también son sobre el futuro? (es broma, me ha gustado).

“conciencia”.

En: “Los productos que cultivaban u obtenían del ganado nuestros mayores, nos tenían provistos” sobra la coma. No puedes separar sujeto y predicado.

Sigue así, compañero, vas por buen camino y llegarás lejísimos.

Saludos.

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