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El último beso - por Ro
El autor/a de este texto es menor de edad
Y me dijiste adiós. No supe que decir, es más no creo que alguno supiese que hacer en mi lugar ¿Qué harías si alguien te dijera que te ama? y luego te muestra su espalda alejándose de ti.
Me lamento por no correr tras él y abrazarlo fuertemente musitando- no me dejes-. No supe cómo decirle que lo amaba y que lo necesitaba ahí mismo, la verdad me había aferrado tanto a su existencia que ahora mi alma se desmoronaba al verlo tan lejos de mi alcance.
Pasó un año desde aquel día, no supe nada de él desde ese entonces y no mostraba indicios de poder superarlo siquiera.
Los días no fueron amigables conmigo, me trataron de la peor forma y el tiempo, como si fuera mi enemigo, paso muy lento cuando dedicaba horas de mi tiempo recordándolo y describiéndolo como si lo tuviera delante de mí.
Su viva imagen resplandecía con un fulgor de miel cuando lo vi en la tienda contigua a una librería. Lo habría reconocido aún si estuviera entre la multitud.
Espere a que saliera, estuve muy impaciente, no soportaba que estuviese lejos de mí. Esa ansiedad solo podía saciada con esa aura que liberaba cuando estaba cerca de mí, era mi propio oxígeno.
Cuando me vio, de inmediato supo que yo lo había estado esperando. Mis propios actos me delataron, lo abrace y fue tal su impresión que no me detuvo sino hasta que mire directamente a sus ojos, esos ojos que me hacían perder la noción del tiempo.
De inmediato pronuncié su nombre pero él no mostró familiaridad alguna, de pronto se mostró frío e indiferente, pero yo sabía que era él y de eso estaba completamente segura, me lo dijeron sus ojos.
Le dije con toda la fuerza que pude lo que nunca le había podido decir, le dije que lo amaba y sus pupilas tan frías se dilataron al compás de mis palabras. Entonces, sólo por aquella ocasión me dijo que había cambiado, que no era la misma persona y que desde ese entonces lo llamara de otra manera.
De pronto tome fuerzas desde las heridas de mi corazón y esta vez deposité mis labios en los suyos y él los acogió tiernamente, no hubo necesidad de decirle todo lo que había pensado en su ausencia y lo mucho que me faltaba por decir.
Esa fue su forma de consolarme porque ese no era él, ese era otra persona y ya nada sería como antes, no sería como aquel que amaba. Entonces supe aquel beso no era un consuelo, era una despedida.
Comentarios (3):
A
18/01/2016 a las 21:15
Hola Ro, me gustó mucho tu historia y pienso que hasta podrías trabajarla un poco más, más que todo en crear una atmósfera más melancólica. Hay sólo unos pequeños detalles en los acentos y una que otra palabrita que me parece te saltaste pero de resto me gusta mucho la forma en la que redactas. No sé si tienes pensado continuarla pero te animo a que lo hagas 🙂 un abrazo.
Lobita
21/01/2016 a las 03:49
¡Hola Ro!
Con el fin de aportar y de sugerir aquí está mi opinión.
La premisa de reencontrar a un viejo amor me trae a la mente el estilo manga japonés del género shoujo, me parece muy buen punto de partida para comenzar a escribir, pero conforme pase el tiempo y después de la practica puedes descubrir tu propio estilo.
Me agrada la soltura con la que escribes, es bastante relajada no hay apuro en terminar el relato, tiene una buena continuidad.
Lo del apego está muy bien explicado y logras trasmitir los sentimientos de la protagonista de manera muy fidedigna.
Ánimo y felices letras.
Beth
25/01/2016 a las 18:01
Esta muy bien la idea, tal vez habría que pulir un poco mas y dar siempre unas cuantas leídas al terminar de escribir, pero esta muy bien, muchos ánimos y continua así!