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El último beso - por Nerea AlonsoR.
Aquella parecía una mañana como otra cualquiera pero no fue así.
Lo despertó con un beso, algo que ya era habitual, no quiero decir que era rutina porque ese es un término que ellos desconocían, ya que vivían en una ruleta diaria de nuevas emociones. Aquel beso fue diferente: intenso, cargado de pasión pero sin sobrepasar los límites y puede que con un punto de nostalgia, sumado a un cierto sabor a amapola. Un beso, el último beso, el beso que lo introdujo en una espera que continúa hasta hoy y se le antoja eterna, una espera que dura todo el verano, el otoño y el frío invierno.
Pero para entender esto hay que retroceder un par de meses atrás…
Erase una vez la historia de dos desconocidos que se regalaron la vida desde su primer encuentro. Ella se llamaba Abril y la conoció en primavera. A él vamos a llamarle Nada. Al principio fue ella quién rompió todos los esquemas del chico, por no decir que los destrozó por completo como si nunca hubiesen existido. Era una mujer de armas tomar con un plus de peligro cada vez que suspiraba y alerta roja cuando lo hacía suspirar a él. Fue como una gota de pintura amarilla en medio del monocromo negro que era la vida de Nada. Como el punto de inflexión en el que lo sacó del fondo para subirlo al cielo, pero ningún cielo mejor que el de los ojos de ella, según le decía él siempre. Como el segundo antes de saltar del avión donde hace mella el vértigo, pero para vértigo el vaivén de sus caderas que tenían a Nada en la cuerda floja día si y día también. Y luego fueron las risas, los elogios, los solomillos al punto y él a punto de morirse cada vez que Abril sonreía. Las tardes que se convertían en noches y las noches de "quédate un poquito más que luego te llevo", de la mano de los "deja el bolso por aquí, entre el tiempo que te busqué sin saberlo y el que espero no tener que buscar a nadie más". Y por paradójico que pueda resultar, en esos días Nada comenzaba a sentirse algo.
El desenlace de esta historia fue sencillo: las ganas se elevaron a mil por ambas partes, se sucedieron ofertas de "múdate a mi corazón o al lado izquierdo de mi cama Abril, que te dejo el alquiler a mitad de precio y no ponemos calefacción, que ya tú me calientas lo suficiente", sin ninguna negativa como respuesta. No le dieron nombre por miedo a evaporar la magia y eso fue lo mejor: no lo llamaron amor ni tampoco x, no culparon a la casualidad ni al azar y mucho menos lo atribuyeron a una caída en la tentación emocional, porque ahí el único que caía era Nada. A los pies de ella.
El final de esta historia no lo conozco porque nunca existió, el único final que se me ocurre es el de los principios de aquel chico cada vez que ella le guiñaba un ojo.
Lo que sí sé a ciencia cierta es que Nada sigue soñando con Abril cada noche, sin saber todavía si ella fue mujer, mes, fantasía o pecado. Pero aún en esa incertidumbre él sigue esperando con ganas que aquel último beso no fuera realmente el último. Y además vive refugiado en la certeza ciega de que Abril volverá con la próxima primavera.
Pero aún es 26 de octubre…
Comentarios (4):
Guiomar de zahara
20/01/2016 a las 16:07
Hola Nerea:
Tu relato tiene principio y final abierto (me gustan así los finales)
El meollo de la historia es confuso: tanto amor, tanta pasión, no concuerdan – o eso me parece a mi.
Creo que carece de alguna desavenencia, para que sea más real.
No hay indicios que fuera un sueño.Creo que estoy algo confusa.
Pero no dejes de escribir. En conjunto la historia “puede ser” verosímil. Un abrazo.
Irene Pérez
21/01/2016 a las 20:02
La historia en si me ha resultado confusa, sin un argumento sólido, un embrollo de metáforas. Sin embargo llego a entrever el sentimiento que buscas transmitir.
Hay frases que me chocaron, porque pasas de usar un lenguaje muy romántico a uno más mundano:”Múdate a mi corazón o al lado izquierdo de mi cama Abril, que te dejo el alquiler a mitad de precio y no ponemos la calefacción, que ya tú me calientas suficiente”.
También, utilizas oraciones que parecen indicar que ambos sienten un amor igual de intenso, pero luego dices que es él el que se rendía ante ella.
Por otra parte, algunas de las expresiones que utilizas me han gustado mucho y están muy elaboradas.
A seguir escribiendo!
Un saludo
JOSE VICENTE PEREZ
23/01/2016 a las 13:46
Hola Nerea
Has escrito un relato bastante complejo. Tal vez, dado que ideas e imaginación no te faltan, deberías escribir historias menos complicadas. Es una opinión sin más.
Está bien redactado, sin faltas ortográficas. Alguna reiteración de palabras por poner alguna pega.
Pero lo más importante, es la intensidad que le has dado al relato. Quieres expresar tanto que al final resulta confuso.El reto tampoco me parece conseguido del todo. De cualquier manera, creo que puedes escribir millones de historias a juzgar por todo lo que transmites. Un abrazo
Josevi
Fernando Caporal
27/01/2016 a las 01:38
Hola Nerea, me gustó la historia por el sentimiento que transmite, una historia de amor que raya entre lo real que desea el protagonista que así sea y lo real que resulta de verdad, una fantasía que, a mi entender, existe en el imaginario de él -siendo una interpretación personal, eso es lo que me deja la historia-. Coincido un poco con los demás comentarios, y a la vez me sumo a animarte que continúes escribiendo porque se nota con claridad que tenes muchísimas cosas para contar y mucha magia para hacerlo.
¡Exitos!