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EL VUELO DEL ÁGUILA - por PEPE ILLARGUIA
Web: http://vientobarrofuego.blogspot.com
La emisora crepita sin cesar las últimas noticias:
–Un Masserschmitt sobrevuela Escocia. Ha esquivado los radares de Dinamarca y los cazas de la RAF.
El cabo Wals anota en su libreta la hora y la probable ruta del intruso alemán:
–Hoy 10 de mayo de 1941, a las 8’50 PM, un avión enemigo se dirige hacia alguna posición cercana a Glasgow. George, hazme el favor de llevar esta nota al Coronel, la está esperando.
–¿Y no puede esperar? -le da un mordisco a su sandwich de queso y lechuga-, ¡estoy hambriento, John!
–No seas aguafiestas, o es que quieres acabar ante un pelotón.
El único ocupante del BF 110d, observa la noche cerrada, “las luces de la pista tienen que estar ahí”. La escasa luz de la cabina ilumina apenas el panel, donde una aguja señala el rojo agotado del fuel. “El Duque me ha traicionado” -piensa mientras da un golpecito con sus nudillos esperando un milagro que no llega. “El contador sigue a cero; altura 2000 metros, planeando a doscientos kilómetros por hora”, -piensa que ahora debe cambiar de registro y utilizar las yardas y las millas. Se asegura el cinturón del paracaídas. Mira hacia abajo, solo se atisban las sombras. Es una maniobra que ha ejecutado mil veces, mueve hacia atrás la cúpula de cristal dejando que el aire entre a raudales. Gira el aparato boca abajo, suelta los anclajes del sillón y se deja caer hacia el vacío pensando por un momento en su hijo Wolf y su esposa Lise. Cuando llega al suelo irregular se tuerce un tobillo. Su grito queda amortiguado por el ruido sordo del avión de la Luftwaffe al estrellarse a lo lejos. Recoge el paracaídas y lo esconde tras unos arbustos. Se pone una gorra de visera justo a tiempo, porque aparece un campesino que lo mira como alguien vería a un aparecido.
–Me llamo Horn. Mi nombre es Alfred Horn.
El médico militar mueve su cabeza y ve al Coronel Hutchings entrando en la enfermería.
–¡Ese pie se ha hinchado de verdad!, y ¿cómo dice usted que se hizo el esguince M.Horn?
El paciente, sentado en una camilla, responde con un perfecto tono de hastío británico:
–Ya se lo he dicho mil veces. Yo estoy alojado en la mansión Dungavel, como invitado del Duque de Hamilton y de la Princesa Marina de Grecia. Su Alteza es una gran amiga de mi esposa que está emparentada con la casa de York. Después de una dura jornada de caza, salí a dar un paseo, me perdí y caí por un barranco, con la suerte de que…
–Ya, ya -interrumpe el Coronel-, el campesino pasaba por allí y bla-bla-bla. Pero resulta que hemos tenido una noche un poco movidita. ¿No oyó usted ningún avión M.Horn? El campesino que lo encontró asegura que fue una casualidad extraordinaria, pero insiste que su aparición fue simultánea. Sargento -se dirige al hombre que empuña un fusil de asalto-, dígale al cocinero que le prepare una frugal comida militar al señor Alfred Horn.
El Sargento sale de la estancia, lo que aprovecha el piloto para levantarse de la camilla y cojeando levemente se dirige al Coronel Hutchings:
-–Entiendo su maniobra Coronel, y se lo agradezco. Estoy empezando a cansarme de esta comedia. Es cierto que me une una gran amistad al Duque, pero deben comprender que traigo un mensaje del Alto Mando, para ofrecer la paz entre nuestros países.
En la Torre de Londres, a la espera de un juicio por crímenes contra la humanidad, el antiguo Jefe de las SS, Rudolf Hess, segundo en el mando de la Alemania nazi y Ministro del Interior de Adolf Hitler, mide con grandes pasos su estoica celda, dirige una breve mirada a un papel garabateado sobre una mesa de madera. Se para frente a los barrotes de la ventana, apoya una mano sobre las paredes de piedra y suspira con amargura:
–¡El sobre estaba vacío!
Comentarios (17):
Pikadili
29/10/2015 a las 16:02
Genial. Muy bien documentdo, dominas el tema a la perfección. Un relato muy entretenido, bien escrito e historico. Me ha encantado!
Quizas deberias revisar la puntuación en los dialogos, pero a parte de esto no tengo mucho mas que decirte. No se si es porque has elegido un tema que me gusta y no me deja ser objetivo.
Enhorabuena, un muy buen trabajo! Saludos!
R. Andrés Navarro
29/10/2015 a las 17:01
Me ha costado un poco seguir el texto al principio porque no sabía a dónde querías ir a parar. Tanto avión por aquí, avión por allá y campesinos que ven apariciones y nombres alemanes. Pero el último párrafo ha sido el click definitivo.
Me ha gustado mucho el giro final, hasta me he buscado al señor en Wikipedia para ver si era verídico y sí, todo cuadra. ¡Qué feo era el tío!
Enhorabuena por la historia!
KMarce
30/10/2015 a las 00:39
Saludos Illarguia:
Gracias por pasar por mi relato. Me ha costado encontrar el tuyo en este océano de textos. Pero he llegado y como siempre un gusto.
He tenido una fuerte inclinación por la Segunda Guerra Mundial, de existir las vidas pasadas, seguro estuve en el bando de los Aliados haciéndole frente a los enemigos Nazis. Así que por ello ya capturaste mi atención.
Seamos sinceros, que la imaginación vuela con tantas teorías, y de los hechos históricos pueden salir tremendas historias ficcionadas.
Así que por ello, te felicito, fue muy grato ir amarrando cabos, saltando en escenarios y ver que resultó en un tremendo timo.
Coincido con R.Andrés, tuve que releer el primer párrafo, ya que creo que el primer guión corresponde a la noticia de la radio, y pienso que sería mejor ponerle flechas y no guión. A menos que lo entendí mal y es uno de los personajes hablando.
También no sé si el tipo de avión fue planemente identificado por los aliados, o este detalle se supo hasta encontrarlo estrellado. Me pierdo con la cronología.
Y sí, el guión narrativo debe ir este — y no este -.
Por lo demás, me he entretenido mucho y pienso que Hess se volvió loco de tanto pensar que pasó con el contenido de la carta… Si es que lo hubo. 😛
Muy bueno, felicidades. ¡Nos leemos!
Cesar A Martín
30/10/2015 a las 14:12
Hola Pepe, un placer volver a leerte de nuevo y más si es con un relato bélico tan bien documentado. Consigues el ritmo perfecto para la historia y la vistes de gala con esos datos históricos,que tan bien manejas.
Enhorabuena y un saludo
Juana Medina
30/10/2015 a las 17:49
Hola compañero,
Ya te lo han dicho: muy buena historia, bien documentada y bien ligada a la fantasía. Estoy de acuerdo en que sería bueno revisar el primer párrafo. Por lo demás, ya sabes, te considero muy bueno en estas lides.
Saludos
Jose Luis
30/10/2015 a las 21:08
Hola
Gran relato, bien documentado. Me ha gustado mucho. Falta pulir un poco la redacción, pero eso es lo de menos, porque el contenido, lo que se cuenta, es lo que importa de verdad.
Un saludo
A. Pantaleón
31/10/2015 a las 13:23
Hola Pepe!
Tengo que darte antes que nada las gracias por el comentario que haces a mi relato.
Leyendo el tuyo y viendo la maestría con la que lo estructuras entiendo que me hayas pillado. Evidentemente el sobre está metido con calzador en un mero ejercicio, como bien puntualizas, que no pude pulir porque se me hacía tarde para enviarlo y no quería dejar de hacerlo.
Tu relato me parece muy bueno más allá de su impecable estructura, aunque no termino de creerme del todo el tono del diálogo entre el cabo y el soldado. Saludos.
beba
01/11/2015 a las 21:10
Hola,Pepe:
Me hago eco de todos los comentarios positivos, y de las observaciones “por mejoras”.
Me pareció un relato bien logrado, con recursos narrativos sencillos y mucha documentación.Yo soy medio “anti 2°Guerra), y le huyo a pelis y relatos afines al tema. Pero tu escritura merece mi respeto y un comentario honesto.
Me gusta.
luis ponce
01/11/2015 a las 23:28
Pepe:
Eres un especialista en temas bélicos.
El buen escritor, es el que sabe documentarse, porque eso implica la lectura y la investigación.
Con eso consigues credibilidad y cuando la tienes has asegurado un buen número de lectores.Entre esos yo.
Te felicito por tu trabajo.
Carlos Rosae
01/11/2015 a las 23:44
Encantado de leerte de nuevo Pepe.
Genial forma de introducir el sobre vacío en un contexto histórico tan apasionante como la II Guerra Mundial, sobre todo en un tema sobre el que han corrido ríos de tinta: Rudolph Hess y sus intenciones en Reino Unido.
Se nota que eres un apasionado del tema, felicidades.
Tim Galano
02/11/2015 a las 14:09
Hola Pepe, me alegro de volver a encontrarnos por aquí.
Poco más que decir que no se haya dicho ya, sobre todo resalta la documentación como ya han comentando algunos compañeros!
El tono que consigues es muy apropiado para el tema del relato.
Enhorabuena! Nos leemos!
Juana Medina
02/11/2015 a las 19:49
Pepe,me alegró recibir tu comentario y tu corrección. No quiero hacer interpretaciones que más bien serían fantasías surgidas de los propios sentimientos. Estamos demasiado lejos. Pero un tropezón no es caída dicen por aquí, y también: ya vendrán tiempos mejores.
No, no he comprado un libro de refranes.
Estoy contenta de que volvamos a leernos, comentarnos y ayudarnos entre compañeros.
Un abrazo
Ryan Infield Ralkins
06/11/2015 a las 16:07
Epico, nada mas que decir. Tenia la sospecha de que se trataba de Rudolf Hess desde el principio, pues me parecia que tenia muchas similitudes. Como fanatico de los temas de la segunda guerra mundial, he leido sobre todas las batallas y cosas extrañas sobre la misma.
Has hecho un excelente trabajo con esa anecdota de guerra. Me has sorprendido. Excelente relato.
Felicitaciones y saludos.
José Torma
11/11/2015 a las 18:25
Que tal tocayo?
Cuando se domina el tema, como se ve que tu lo haces, parece facil hacer un relato de este tipo. Yo ni lo intentaria, maestrazo.
Un pequeño anote y solo porque lo acabo de leer en el blog, la hora que deberia ir con letra, ocho y cincuenta o nueve menos diez.
Poca cosa Pepe, felicidades.
Pepe ILLARGUIA
11/11/2015 a las 20:44
Gracias por los comentarios compañeros. Tengo que hacer al respecto algunas puntualizaciones: este relato lo escribí un rato antes de cerrarse el plazo, por lo que las rectificaciones que hice fueron a vuela pluma, así que me dejé un guion corto en medio sin borrar. Lo del primer párrafo si resulta creíble o no, es un decir, qué se puede esperar en tiempos de escasez, engulle un sandwich de queso y lechuga, qué le vamos a hacer, o lo decíais por lo del paredón?
Amigo mexicano y gran tocayo, las horas no siempre se deben escribir en letra (lo acabo de leer en el post Literauta), y te lo dice además el hijo de un radiotelegrafista, en ese lenguaje no es lo mismo el signo 8 que los signos o-c-h-o, se llama economía de medios. De todo lo demás, confieso que no soy especialista en temas bélicos. Tengo un hermano que dice que murió en el asedio a Stalingrado. Aún no tengo claro en qué bando peleaba. Eso, si es cierto que vivimos vidas consecutivas, que nunca se sabe.
Un abrazo a tod@s y muchísimas gracias por comentar.
Leonardo Ossa
15/11/2015 a las 22:19
Hola Pepe, el enlace que haces entre un suceso histórico y la escena propuesta por Literautas te ha salido muy bien. Me agradó leer tu relato. Además me causa simpatía saber que eres hijo de un radiotelegrafista, pues debí aprender y dominar ese oficio en mis primeros años laborales.
Saludos.
Marcelo Kisi
28/11/2015 a las 22:07
Pepe, gracias por pasarte por mi relato y dejar ese generoso comentario!
Me encantó el tuyo, sinceramente, la SEgunda Guerra es uno de los temas que más siguen atrapando, una lamentable mina interminable de relatos que superan la realidad. Felicitaciones por una ejecución brillante!