<< Volver a la lista de textos
No puedo - por Maureen
—El sobre estaba vacío, jefe.
—¿Vacío? ¿Y la maldita carta?
—No había nada dentro.
Daniel no necesitó mirar a los dos hombres para saber lo que reflejarían sus rostros: miedo, pero también desprecio. Supo que se había equivocado al citarles en su apartamento alquilado, pero ya no tenía remedio. Solo necesitaba encontrar al asesino de su hermano y luego podría retirarse. Con Lena.
—¡Maldita sea! Esa carta puede contener alguna pista que nos lleve al asesino de Simon, ¿y me decís que la habéis perdido?
—No hemos perdido nada —respondió Josh—. El sobre estaba donde nos dijo. Pero la carta no. No podemos hacer más —añadió con desdén manifiesto.
—Hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano —corroboró Manny, temblando de forma perceptible.
Daniel se volvió hacia ellos.
—Está bien, largaos y dejadme solo —dijo. Se le había ocurrido algo y quería comprobarlo cuanto antes.
Los dos hombres se fueron sin perder tiempo y Daniel se frotó los ojos; estaba cansado. De la vida que había elegido, del odio que los demás sentían por él y, sobre todo, del asco que sentía por sí mismo. Ahora que Lena era suya, solo quería encontrar al asesino de Simon para vengarse y luego huir con Lena a algún lugar donde nadie le conociera y pudiera empezar de nuevo.
Se dirigió a la habitación que ahora compartía con la joven. La intuición no le había fallado y no tuvo que buscar mucho: encontró la carta en el cajón de la ropa interior, debajo de unos pares de medias sin estrenar. Cuando estaba terminando de leerla entró Lena, que dudó al verle con la carta en la mano, pero que finalmente no reculó. Se dirigió a él tranquila como siempre para besarlo. Él la apartó.
—¿Qué significa esto?
—¿Es que tengo que darte explicaciones? Simon era mi marido y la carta, tal y como habrás leído, va dirigida a mí.
—Sabes que llevo semanas buscándola, ¿y la tenías tú todo este tiempo? —preguntó, la ira apenas contenida.
—Sí. Y sí —respondió ella, impasible—. Ya has visto que no indica quién pudo matarle y es privada. No deberías haberla leído sin mi permiso.
—Deberías habérmela entregado cuanto antes, Lena. Ya sabes que…
—Escúchame bien, Danny, que ahora duerma en tu cama no significa que te pertenezca. Yo accedí a ayudarte y me enamoré de ti porque sé que eres algo más que el cabrón sin sentimientos al que todos odian y temen. —Hizo una pausa—. Pero eso no quiere decir que tenga que complacerte en todo lo que tú quieras. La carta no tiene nada que ver con el asesinato, como has podido leer, y quería guardarla para mí. —Entonces Lena perdió un poco de esa seguridad que había demostrado hasta el momento y la voz le tembló al añadir—. Son las últimas palabras que tengo de tu hermano.
Daniel se dejó caer en la cama.
—¿Y ahora qué, Lena? Los hombres me odian y yo no sé por dónde seguir con esto.
Lena se sentó a su lado y le cogió de la cintura. Nunca pensó que lo que le dijo entonces pudiera salir de sus labios, pero ella también estaba harta de pelear y de una búsqueda que, hasta ahora, solo había causado pesar y dolor.
—¿Por qué no lo dejamos, Danny? La policía encontrará al que mató a Simon. Yo ya no puedo más y tú tampoco. Y no quiero perderte a ti también. —Daniel la miró—. Sí, veo cómo te miran los hombres y, si alguno de ellos mató a tu hermano, no vacilará en acabar contigo también si te acercas demasiado. Huyamos de aquí, por favor. —Lena se puso de pie—. Yo me voy, contigo o sin ti, aunque no quiero tener que dejarte. No puedo más —concluyó.
Daniel se levantó y se paseó por la habitación. Lena le miraba, pero no dijo nada. Ya había hecho su propuesta y ahora le tocaba a él tomar una decisión. Al cabo de unos minutos, Daniel se decidió.
—Lo siento, Lena, no puedo irme sin más. Necesito resolver esto.
—Entonces me voy yo. Búscame cuando esto acabe, si… —No pudo terminar la frase. Con lágrimas en los ojos, sacó su maleta de debajo de la cama. La abrió despacio y sacó un papel, que tendió a su compañero.
—Toma, Daniel, creo que buscabas esto.
Se secó los ojos con rabia, guardó sus cosas y se fue sin mirar atrás.
Comentarios (12):
Tavi Oyarce
30/10/2015 a las 15:56
Qué comienzo y qué final. Buen pulso para mantenernos intrigados a través e todo el relato.
Te felicito
Quisiera hacer unos alcances
1.- en las frases: “desdén manifiesto” y “de forma perceptible”. Los adjetivos “manifiesto y perceptible” no agregan ni quitan nada al relato. Como dice por acá un poeta, a veces el adjetivo mata al sustantivo.
2 Parecido el caso que sigue: “apartamento alquilado” El verbo “alquilar” no agrega nada a la trama. salvo que esté ahí para mantener el ritmo del cuento.
Por último en: ” Estaba cansado. De la vida que había elegido…”. el punto y seguido confunde. Dale una vuelta.
En todo caso Maureen, en nada desdice lo bueno de tu cuento.
Te felicito nuevamente
Saludos
Pikadili
31/10/2015 a las 12:54
Muy bueno. Me ha gustado muchisimo, consigues introducirnos con facilidad a una trama muy compleja. Quizas mencionas demasiados personajes, pero sabes llevarlo bien. A parte de esto, coincido en lo que te ha dicho Tavi. Creo que no puedo aportar mas al texto.
Entretenido y bien escrito, te has manejado muy bien.
Felicidades!
Brenda
31/10/2015 a las 20:53
Lograr introducir al lector en una trama tan complicada sin que se confunda con tan pocas palabras es genial!! Muy bueno, felicidades!!
Cesar A Martín
01/11/2015 a las 14:06
Hola Maureen, se nota el tiempo que le has dedicado. Mantienes el ritmo y la tensión durante todo el relato y nos sumerges de manera convincente en el mundo de los delincuentes. Si vas a sustentar tus historias sobre diálogos te aconsejo que los leas en voz alta, a mi me fue muy util, seguro que después los modificas. Igual pierden algo de información pero te darás cuenta que ganan en verosimilitud.
Buen trabajo y un saludo.
Ratopin Johnson
01/11/2015 a las 20:24
Hola Maureen,
A mi me gustan mucho los diálogos, de hecho creo que me desenvuelvo mejor con ellos que con las descripciones. También me gusta que con los díalogos se definan los personajes, y creo que eso lo has conseguido.
Una pega; después de los tres primeros diálogos, en el párrafo siguiente, dices: “…Solo necesitaba encontrar al asesino de su hermano y luego podría retirarse. Con Lena. ” Un poco más abajo, lo repites de modo innecesario: “…Ahora que Lena era suya, solo quería encontrar al asesino de Simon para vengarse y luego huir con Lena a algún lugar donde nadie le conociera y pudiera empezar de nuevo. ” Bueno, ahí también la segunda “Lena” podía substituirse por “ella”.
Respecto a las tramas de este tipo, siempre pienso que la chica es la mala. Ya sabéis, la femme fatale. Y aunque no lo parece, sigo pensando que no es trigo limpio
Frida
02/11/2015 a las 02:20
Hola Maureen. Un relato complejo y sencillo para el lector al mismo tiempo. No importa los personajes que existan o el que en un momento dado, se pueda producir un lío para enterarse de que Simon y Daniel son hermanos, enamorados los dos de Lena.No es que entu relato esto ocurra, al contrario, pero sí he visto libros publicados en los que le dan tantas vueltas a este tipo de detalles, que debes de volver una y otra vez atrás, perdiéndote así el hilo de la historia, así que que tú lo manejes tan bien en tan pocas palabras, me parece algo exquisito. Se palpa durante la lectura, un ambiente muy de cine negro, al menos eso creo, a no ser claro, que me encuentre sugestionada por el hecho de que te llames Maureen, lo cual me hace pensar en la reciente fallecida Maureen O´hara y en películas antiguas.
Has bordado ese ambiente tan sórdido. Te felicito por tan buen relato.
Marcelo Kisi
02/11/2015 a las 21:45
Hola Maureen!
Me encantó leer tu relato cinematográfico de misterio. Concuerdo con todo lo bueno que te han dicho, incluidas las certeras observaciones de Ratopin y las remembranzas de Frida. Es cierto, tu nombre aporta al misterio 😉
Excelente de verdad!
Mi relato es el 151.
Nos seguimos leyendo!
Ryan Infield Ralkins
03/11/2015 a las 13:41
Me parece muy buena la historia, teniendo esa mezcla de intriga y suspenso que hace a uno desear seguir leyendo. Creo que tendrá continuación y sinceramente espero leerla. Excelente.
Felicitaciones y saludos.
Roger/NHICAP
04/11/2015 a las 17:24
Hola Maureen,
Me alegro de leer algo tuyo de nuevo.
Trabajada.historia domde los diálogos encsjan bien, aunque me parecería mejor. Intercalar más expkicaciones por el nasrrsdor y usar diálogos más cortos. Algo así te sugerís Cesar
Me gustó el final.
Un abrazo
José Torma
11/11/2015 a las 19:01
Hola Maureen, tarde pero vengo llegando con los compadres y comadres.
Te iba a decir de la repeticion de los nombre, ya te lo dijeron, un asuntillo de un punto y seguido pero llegue tarde jaja
Asi que no dire mas, el relato esta bien llevado, la sorpresa de que sean hermanos esta bien colocada, nunca la vi venir. El final entre abierto y no me ha gustado.
Como lector tuyo me siento satisfecho. Felicidades.
Maureen
15/11/2015 a las 15:05
Hola. Muchas gracias por los comentarios, los guardaré para leerlos con calma porque son muy acertados.
A algunos de vosotros ya os he leído y comentado. A los que no, intentaré hacerlo cuando pueda (acabo de ser mamá y no me queda mucho tiempo libre).
Un saludo a todos
Marcelo Kisi
15/11/2015 a las 15:12
Wow felicidades Maureen!!! Esas son nuestras creaciones máximas, no? Que sea con mucha salud y felicidad!! 🙂