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El sobre - por lunaclara
Web: http://mhelengm.blogspot.com.es
El sobre estaba vacío. "¿Qué sentido tiene esto?", se preguntaba Manuel. Iba en el bus de vuelta a su casa. El tráfico era lento y fuera llovía a raudales.
De vez en cuando levantaba la vista del sobre y reparaba en el vaho que cubría los cristales. Su mente tampoco le dejaba pensar nada coherente. Únicamente la soledad a la que se veía abocado después de lo ocurrido aquella noche. ¿Qué iba a hacer sin Sara?
Dos horas antes, sentados en el restaurante Oriza, Sara y Manuel cenaban en silencio. El otoño ya había llegado. Los transeúntes que paseaban por la calle San Fernando llevaban rebecas o sueters. Otros se apretaban a sus acompañantes buscando calor.
Cuando Sara tomó la última cucharada de su postre, Manuel le cogió la mano y la miró a los ojos. No le decían nada. ¿Todavía podía tener esperanza?
—Cásate conmigo.
Sara hubiera dado una cantidad muy generosa de dinero a quien le hubiera dotado del poder de la invisibilidad en ese momento. Sinceramente, no sabía qué decirle.
—¡Eres un pesado! —exclamó con desgana. Decidió ser sincera: —Me voy de Sevilla.
A Manuel le dio un vuelco el corazón, pero sonrió e incluso intentó bromear:
—Venga ya, mujer. No digas tonterías. ¡Qué vas a hacer sin mí!
—Pues muchas cosas, Manuel. Alejarme de tanta estupidez y cambiar de aires me vendrá bien.
—Sara, eres el amor de mi vida. Quiero estar contigo, y tú también. ¿O es que olvidaste todo lo que hemos pasado juntos?
—¿Qué, Manuel, qué? —gritó Sara—. ¡Qué hemos pasado juntos, dime! ¡Ocho años de nuestra vida tirados por la borda! Ocho años viviendo juntos y para qué nos ha servido, ¿eh? ¡Para nada! ¡Para darme cuenta de que somos incompatibles, de que no queremos lo mismo en la vida! Que…
—¡Ya vale! —gritó Manuel enfadado, tapándole la boca. Lo que decía era verdad. Fue verdad. Pero él había cambiado. ¿Cuándo iba a entenderlo, por Dios? ¿Qué tenía que hacer para que se convenciera?
A Sara le costaba respirar. Manuel bajó la mano y ella se recompuso sin decir nada.
—Yo lo que sé es que en este mundo sólo estamos tú y yo, y eso es lo único que me importa —dijo, muy serio. —Te quiero, Sara. Tú eres feliz con esa moral que has elegido, ¡fantástico! Yo te prometo estar a tu lado y secundarte en lo que me digas. Porque quiero verte feliz.
Sara palideció. Era la misma retahíla de los últimos meses. Había querido a ese hombre, muchísimo. Y cada vez que hablaba con él lo pasaba fatal. ¿Sería verdad ese cambio? “Verla feliz”. Qué gracia le hacía esa expresión. Sin embargo, en aquel momento, ella sólo recordaba las veces que le decía que quería tener hijos y él le daba largas, su ironía cuando le decía que rezaba, sus carcajadas cuando quiso conocer a otros hombres… No podía más. Necesitaba poner tierra de por medio.
—Voy al baño. —Se levantó, deshaciéndose de su mano caliente. Y ya no volvió.
A solas empezó a llorar y se desahogó de lo lindo. "Dios mío, por qué me duele tanto", preguntaba entre hipidos. Tenía claro lo que quería y cómo quería vivir. Manuel se había desvivido por recuperarla, después de que ella lo dejara al no ver en él lo que deseaba ver en su futuro marido. ¡Qué pesado había sido!
Se secó las lágrimas y se maquilló un poco. Entonces, tomó el sobre de una carta que llevaba en el bolso, escribió algo en un trozo de papel de WC, lo metió en el sobre y le dijo al camarero que se lo diera a Manuel cuando ella saliera por la puerta.
El camarero comenzó a recoger la mesa después de que aquél hombre, como llevado por el demonio, agarró el sobre dándole un manotazo y salió corriendo. "¡Vaya pelea!", pensó. Se le cayó un tenedor y al agacharse para recogerlo vio un papel garabateado. "Me lo pensaré", leyó.
Comentarios (15):
lunaclara
29/10/2015 a las 14:01
Hola!! Qué bien que ya estamos de vuelta, jejeje…
Quiero agradecer a mis comentaristas su esfuerzo, y sus consejos.
Este relato es continuación de mis otros relatos sobre Sara y Manuel. Están aquí, en Literautas, y en mi blog.
A ver si en el puente puedo leeros a casi todos!!
Un abrazo fuerte.
Wolfdux
29/10/2015 a las 20:35
Lunaclara,
un relato bien escrito, con un ritmo muy bueno, y con un flashback que hace que nos sorprendamos por lo que hemos leído al principio. Felicidades. Te invito a pasar por mi relato, tiene un par de similitudes.
¡Nos leemos!
Tavi Oyarce
29/10/2015 a las 22:03
Como siempre lunaclara, tan simple para escribir,¡y como llegas!
Emocionas de principio a fin. Y al final la impaciencia del hombre, que buena
Como quisiera que tuvieras mas espacio para que te explayaras en tu relato.
Me queda una duda en :¡Qué pesado había sido! no será ¡Qué pesada había sido! voy a leerlo de nuevo por si estoy equivocado.
saludos
luis ponce
30/10/2015 a las 19:14
Como parte de la saga, tiene una resolución perfecta. Sigues con tu estilo, lo que le da unidad a todo lo que has venido haciendo y el uso del sobre obligatorio te ha resultado fácil dado el rompimiento que se veía venir.
Te sigo leyendo porque a pesar de que la relación pasa por la simpleza, está bien escrita y no todos los días puedes encontrar pasajes relacionados con tu vida personal que estén bien escritos.
Nos leemos.
Marcelo Kisi
31/10/2015 a las 09:06
Hola compañera!!
Una fiesta volver a verte y leerte!!
Ya te dije alguna vez que me gusta tu estilo directo y fresco. En este relato -confieso que no leí todavía la saga- un malentendido le da un toque de originalidad a la trama.
Tiene algunos giros que yo revería, quizás porque se pasan de coloquiales (llorar “de lo lindo”: me parece que está bien para que lo digan tus personajes en un diálogo, pero menos adecuado para el narrador).
Otra cosa que te propondría trabajar es la “visibilidad” (aunque Sara quiera ser invisible, jajaja): el lector no termina de entender qué es lo que hizo que el amor por Manuel muera. Sabemos que ella quería tener hijos y él no; que rezaba; que quería conocer otros hombres (¿Pareja abierta? ¡Caramba, he ahí una historia!). Pero esto que sería central y que daría para contar tanto, está resuelto en un solo renglón. El resto es el diálogo alrededor de que “no son compatibles” y que “no quieren lo mismo en la vida”. El lector se queda con las ganas de que entres en más detalles, de entender qué pasó ahí realmente. Es un poco como pasar de la escritura general (“A Carlos le gustaba comer bien, y mostrarlo”) a la escritura particular (“Carlos entró una vez más en el restaurante Oriza y pidió patatas asadas con trufas al oporto, uno de sus platillos predilectos. Cuando llegó la comida, levantó su copa de vino blanco y miró por el rabillo a su alrededor, registrando las miradas curiosas de su público”).
Pero bueno, esto te lo estoy diciendo sin haber leído lo anterior, porque creo que cada texto debe ser juzgado como una unidad independiente, seguro que sí en el taller. Este texto tiene muchas cosas buenas, y cosas que le podríamos agregar, para que no se resuma en: “Yo te quiero conmigo”-“Tú no me entiendes, eres posesivo y machista; me voy”.
Te lo digo, además, porque ya somos viejos compañeros del taller y sé de lo que sos capaz. Y la prueba está: en el relato marco (el autobús, el sobre, el camarero, el water, su salida por la puerta) ahí no hay nada de escritura general.
Y te repito, tu narrativa me encanta!
Ahora sí, me voy a leer los anteriores 😉
Marcelo Kisi
31/10/2015 a las 10:48
Lunaclara hola de nuevo!
Vuelvo ahora después de leer la saga, y espero no sonar demasiado duro, y si lo hago es porque te admiro como escritora. Entiendo ahora toda la trama, y entiendo también que te has enganchado con tus personajes, quizás demasiado. Esto es un vicio muy típico de los mejores escritores y tenemos que tener cuidado de no caer en él. Para decirlo en breve: creo que esta historia está agotada, pero sigue girando en falso sobre su eje. Una y otra vez Sara se encuentra con Manuel y terminan en lo mismo. En la vida real ciertamente ocurre mucho (a veces con algún condimento sexual), pero en literatura tenemos que avanzar, para no aburrir. El hecho de que Manuel no haya encontrado el papelito donde Sara otra vez le daba esperanzas, ¿será -por fin- el fin de la historia? ¿Podrán nuestros amigos Sara y Manuel seguir de una vez con sus vidas… separados? ¿Podrá lunaclara contar la historia de Sara… con otro/s hombre/s, con hijos y sin Manuel? ¿O contar completamente otra historia?
Así lo espero, porque te conozco y estoy seguro de que tenés mucho más para sacar de tu mágica galera. Y también espero que no me odies por esto, porque estoy seguro de que te encariñaste de verdad con la historia, y no es mi intención herir tus sentimientos.
Contame qué opinás de lo que te digo, incluso si creés que estoy totalmente equivocado, lo que también podría ocurrir.
Abrazos cariñosos!
Roger/NHICAP
31/10/2015 a las 13:34
Hola Lunaclara,
Un placer poder empezar esta temporada con mis tics de costumbre: comenzar la lectura de relatos por, “el de la chica que ama el Alamillo”.
Resalta tu estilo descriptivo, muy realista y coloquial, que engancha por su sencillez. Dos puntualizaciones:
—Cambia el título, como mínimo, “Esta vez ocurrió en el Oriza”. El sobre, así a secas, desmerece frente al anterior, una estrofa de la canción de Casablanca.
—Se me anticipó Marcelo que, a mi juicio tiene algo de razón.
Por último, la narración me llevó a pensar que la historia suena algo autobiográfica. Lo digo como algo positivo, por que muestra muy bien los sentimientos encontrados
de Sara.
Felicidades y un abrazo.
delaberna
01/11/2015 a las 20:06
Pintas la escena maravillosamente, cada momento ha pasado ante mis ojos como si fuera una película.
Tiene un mérito especial ser capaz de escribir historias del día a día, que nos hemos visto y vivido mil veces.. y aún así conseguir que nos importe su trama y sus personajes.
Te felicito.
(152)
Cesar A Martín
01/11/2015 a las 23:58
Hola lunaclara, un desencuentro muy bien llevado. El diálogo está muy logrado y a los personajes se les nota el recorrido.
Buen trabajo y un saludo.
José Torma
02/11/2015 a las 03:17
Que tal compañera Torbellina.
Aunque me ha gustado, (sabes que soy tu fan), coincido que ya la trama ya dio. No es algo malo, simplemente es la vida y tu la retratas magistralmente.
Un besazo y felicidades.
Ryan Infield Ralkins
02/11/2015 a las 18:52
Excelente la continuación, como las anteriores, muy bien desarrolladas. Pobres Manuel y Sara, están como los personajes de telenovelas…es mas, como los personajes de Grey’s Anatomy que se pelean, se juntan, se dejan y vuelven en un enorme ciclo hasta que uno de ellos muere. Y aquí esta la pregunta de los millones: ?se casaran o alguno de los morirá?
En fin, excelente relato.
Felicitaciones, saludos y gracias por tu comentario en mi relato.
Osvaldo Mario Vela Sáenz
02/11/2015 a las 23:49
Luna clara tu escritura es un encanto. me va llevando por los recovecos de estos dos personajes que tu manejas a la perfección. Ahora me voy a quedar en ascuas pues incluyes la fatalidad como parte de tu entretejido drama: mira que caerse del sobre la misiva que encontró el camarero. Felicidades.
Pato Menudencio
03/11/2015 a las 22:19
Excelente el ritmo del relato, y el final fue potente.
Imaginé la pelea entre ellos. Y no tuve que releer los textos anteriores porque los recordaba.
Saludos
Miranda
14/11/2015 a las 22:51
Hola Luna:
Yo recordaba perfectamente a Manuel y Sara, enseguida supe que era la continuación de se busca hombre maduro para casarse. Para los que te seguimos desde hace tiempo has conseguido crear unos personajes muy normales y reales que identifican los encuentros y desencuentros en las relaciones y lo haces bien.
Leyendo el comentario de Marcelo Kisi, creo que es buena idea si quieres seguir con los personajes darle un giro a la situación, quizá separándolos, con otras relaciones aunque se crucen para darle ritmo a la historia. Ya has demostrado que eres capaz de captar nuestra atención transmitiendo el sentimiento y la descripción del ambiente, aunque básicamente no pase nada. Pero ganaría muchos enteros si además nos sorprendiera la historia.
Siempre es un gusto leerte.
Saludos.
Leonardo Ossa
20/11/2015 a las 01:29
Hola Lunaclara, en esta oportunidad no tengo participación en el ejercicio del blog, pero me agrada haber venido a leerte para intentar aprender de como escribes y participar en una futura “Montame una escena” del blog.