Literautas - Tu escuela de escritura

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Probando - por Verónica Cervilla

Web: http://www.vcervilla.com/

No existe una sensación más placentera que cuando alguien presiona el botón que hace que la música invada el coche, la casa, el garaje o que el mensaje llegue a su destinatario alto y claro. He tenido una vida bastante buena, ahora que lo pienso. Los años en el puesto de montaña fueron los mejores. Ahora he pasado a ser una decoración más del salón, sustituida por teléfonos inteligentes y ordenadores. Pues, perdona, pero no creo que pueda compararse con el sonido de las ondas intentando encontrar su camino de salida por el transmisor. En fin, así es como han sido estos últimos años, abandonada encima de la estantería acumulando polvo, hasta que hace un par de días mi dueño decidió que la ciudad era demasiado para sus viejos huesos y que era hora de volver a las montañas. Casi todo el mundo pensó que se había vuelto loco al querer abandonar aquel lujoso apartamento para vivir en el campo, pero él se marchó de todas formas. En cambio yo me sentí emocionada porque seguro que allí sí que iba a utilizarme, aunque fuera sólo para rellenar el ambiente con ruido. Pero no fue así. Maldito internet. ¡Llega a todas partes! Los días pasaron y yo seguía siendo un mero objeto de decoración situado al lado de la chimenea, observando cómo prestaba más atención a las noticias que escupía su móvil. ¡Vaya, yo también sé hacer eso! Atrás quedaron nuestras aventuras de juventud encendida hasta alta horas de la madrugada, transmitiendo mensajes a los guardabosques en las largas noches de invierno.

Una noche se fue a la cama anormalmente temprano, justo después de cenar. El frio aprovechó para apoderarse del lugar en un segundo y una salvaje tormenta de nieve cayó sobre la casita, sepultándola por completo. La nieve se amontonó cubriendo ventanas y puertas, impidiendo tanto la entrada como la salida. No creo que la cabaña fuera siquiera visible desde el exterior. ¡Nos habían borrado del mapa! Cuando el viejo se despertó ante tal panorama, lo primero que hizo fue buscar su teléfono.

Sin cobertura.

Presionó todos los botones un millón de veces e incluso lo paseó por la habitación esperando un milagro, pero nada cambió. Sin embargo, aún no estaba dispuesto a darse por vencido. Encendió su portátil, supongo que para enviar un mensaje de socorro y, ¿adivinas qué? Tampoco había conexión a internet. Estábamos enterrados bajo la nieve sin forma alguna de contactar con nadie. Empezó a ponerse nervioso, lo cual no era recomendable a su edad. Se sentó en el sillón, encendió su pipa, un viejo hábito que todos le habían aconsejado abandonar, y tiró la cerilla a la chimenea asumiendo que iba necesitar mantenerse caliente hasta que lo rescataran, si es que eso llegaba a suceder. Fue entonces cuando tropezó conmigo, bueno concretamente el dedo meñique de su pie. ¡Ay, los humanos! ¿Cuándo aprenderán? Al final siempre le toca solucionarlo todo a esta vieja radio.

Comentarios (10):

Caminante en la sombra

28/03/2015 a las 23:27

Me ha gustado mucho que hayas utilizado el tema del mes para darle vida a la radio. Me has recordado cuando yo escribia relatos sobre objetos inanimados. Te ha salido muy bien, sobre todo, el final es muy acertado, gran idea. Como de la forma más inesperada posible, la radio demuestra ser más útil que todas las modernidades y salvar la vida a su dueño.

Veronica

29/03/2015 a las 19:54

Gracias!

beba

30/03/2015 a las 00:26

Hasta acá, el más original de todos. La pobre radio abandonada y “ninguneada” por internet, ha sido buena para expresarse. Muy clara, organizada y correcta.
Un argumento muy simple, bien tratado, con buen nivel de imágenes.
Felicitaciones.

Luis Ponce

30/03/2015 a las 02:46

La originalidad es difícil de lograr, siempre nos damos vueltas por los lugares comunes y terminamos escribiendo con los saldos de lo leído que queda en nuestras memorias. Pero has sido original, clara concisa y con un lenguaje sencillo, fácil de leer.
Te felicito.
Nos leemos

Veronica

30/03/2015 a las 13:03

Muchas gracias! Es cierto que siempre nos ponemos presion a nosotros mismos para ser originales. Me alegro de que os guste 🙂

ILLARGUIA

02/04/2015 a las 12:46

Muy bueno Verónica, la tecnología tiene esas frivolidades, hoy muere el cine mudo, mañana la radio, pronto le tocará al cine sonoro, y la telebasura llenando de porquería para pelear por el espacio de las ondas que le deja internet. Y cuando se acaben las telecomunicaciones volveremos a las señales de humo, y a los espejos rotos reflejando la luz del sol para indicar que el barco está a punto de llegar.
De todos modos, perdona el tono apocalíptico, pero qué pasará cuando los libros desaparezcan, ¿será el ser humano tan tonto como para olvidar su propio lenguaje? Habrá que pelear para que las palabras tengan su propio espacio.
Enhorabuena por tu relato, y a por el próximo reto maldito.

Veronica

05/04/2015 a las 15:30

La vida es ciclica y cuando se pase esta fiebre tecnologica quizas llegue la de todo lo contrario. La humanidad es asi, siempre insatisfecha jeje. Espero que los libros y las palabras no mueran aunque cambien de formato

Veronica

05/04/2015 a las 15:32

Gracias!! Nos leemos!!

Dan

16/04/2015 a las 12:21

Relato 1 de 10.
¡Buenas! Este mes, aunque tarde, he decidido seguir una iniciativa que he leído en algún lado y leerme y comentar los diez textos siguientes al mío en orden de publicación…y me alegro de haberlo hecho. Mucho.
Ya te lo han comentado, pero me sumo a las felicitaciones. Está muy bien escrito y muy cuidado. Me ha gustado mucho que la protagonista fuera la radio y el final me ha parecido la guinda final.
La moraleja de que, quizá, estemos dejando atrás demasiadas cosas importantes en nuestro afán por avanzar tampoco tiene desperdicio =D
¡Un saludo!

Veronica Cervilla

21/04/2015 a las 19:04

Muchas gracias!! Por cierto que tu idea me parece interesante. Quizás te la tome prestada para el próximo 🙂 Un saludo!

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