Lo reconozco, a veces me gusta complicarme la vida. Bueno, en realidad no me gusta, pero no puedo evitarlo. Es algo que parece venirme de serie. Con frecuencia me embarco en proyectos demasiado ambiciosos, me propongo listas interminables de tareas y, sobre todo, cuando descubro algún problema, mi cerebro entra en modo «hay que resolver esto cueste lo que cueste».
Y eso es precisamente lo que me ha ocurrido con el artículo de esta semana.
Últimamente, durante las correcciones de manuscritos y la revisión de los ejercicios del curso, me encontraba una y otra vez con el mismo problema: los gerundios. Además, varios me habéis comentado que son uno de vuestros puntos débiles y que no sabíais cómo solucionarlo.
Así que mi cerebro se puso manos a la obra. Pero no quería escribir otro artículo interminable sobre las normas del gerundio. Lo que quería era encontrar una fórmula más sencilla, una especie de guía práctica que nos ayudase a detectar los gerundios problemáticos y decidir cuándo merece la pena conservarlos y cuándo es mejor buscar una alternativa.
Y aquí es donde me compliqué la vida. 😅 Lo que parecía un artículo bastante sencillo terminó dándome más trabajo del previsto. De ahí, en parte, el retraso de esta entrada y del boletín, que quería haber publicado hace más de una semana. Las circunstancias de estos días tampoco han ayudado demasiado, pero, después de darle muchas vueltas, creo que por fin lo tengo.
Y ¿sabéis qué? Me ha encantado el proceso. Hace años, cuando empecé con Literautas, me preocupaba mucho más el fondo que la forma. Ahora disfruto también de estas pequeñas batallas con el lenguaje, de darle vueltas a una frase, de buscar la palabra adecuada o de descubrir que una construcción que daba por incorrecta no lo es tanto. Porque, al final, una de las cosas me gusta de escribir es que nunca dejamos de aprender.
«Un escritor que no conoce las herramientas gramaticales es como un carpintero que no sabe distinguir un martillo de un destornillador».
Ursula K. Le Guin, Steering the Craft (traducción adaptada).